Monografía sobre Juan Manuel de Rosas
Título:” Juan Manuel de Rosas bajo dos miradas”·
Introducción:
La vida de Juan Manuel de Rosas no es la vida de un personaje más de nuestra historia, a principios del siglo XIX exaltado, luego criticado, combatido revalorado nuevamente desde el revisionismo histórico, nuevamente cuestionado y ahora en el siglo XXI es significativo interpretar ambas miradas con las cuales se lo observado, ponerlas de manifiesto e intentar encontrar el camino que nos permita conjugar ambas para lograr una sola llena de contenido.
Juan Manuel de Rosas fue gobernador de Buenos Aires en 1829-1832 y luego 1835-1852.
El 7 de marzo de 1835 la legislatura legitimó el gobierno de Rosas por cinco años, con la suma del poder público, el plebiscito dio como resultado 9720 votos a favor contra 8 en contra.
¿Fue Rosas un terrible tirano?, ¿Un asesino despiadado? O tal vez nos equivocamos y estamos ante un restaurador de las leyes, alguien que pretendía poner orden en la provincia, permitir el desarrollo del campo, extender los territorios para la siembra y ganadería y defender el país ante toda invasión extranjera.
La respuesta a éstos interrogantes la vamos a desarrollar, aunque sea acotada en la presente monografía.
Capítulo I “El contexto histórico del siglo XIX”.
El conflicto entre unitarios y federales comenzó a mediados de la década de 1810, con enfrentamientos entre porteños y la Liga Federal de José Artigas, el conflicto se agudizó a partir de 1819 cuando el Congreso Constituyente aprobó una constitución unitaria que fue rechazada por las provincias, las que derrocaron al Directorio en 1820 y se declararon autónomas y hechos conocidos como la anarquía del año XX, en 1826 Bernardino Rivadavia nacionalizó la Ciudad de Buenos Aires, su aduana y ejército, un nuevo congreso aprobó otra constitución unitaria que fue rechazada por todas las provincias.
En 1826 se enfrentaron unitarios y federales en todo el país. En 1825-1827 la guerra en el interior se dio entre Juan Facundo Quiroga y el unitario Gregorio Lamadrid.
Desde 1828 se fueron dando varios gobernadores en Buenos Aires, comenzando por Dorrego, quien fuera fusilado por el unitario Juan Lavalle, quien tomó el poder, luego fue derrotado por los gauchos de Rosas y a finales de 1829, la legislatura designó a Rosas como Gobernador de Buenos Aires. Muchos intelectuales tuvieron que emigrar por su postura contraria a Rosas.
Rosas envió a Quiroga a una misión diplomática al norte a su regreso Quiroga fue asesinado en Barranca Yaco por una partida que mandó Santos Pérez.
Capítulo II “Una mirada favorable”.
Rosas fue amado por sus seguidores, no por nada estuvo vigente en el poder por más de 20 años, si en algo hay virtud, la misma se relaciona a mantenerse eficazmente en el poder por períodos tan prolongados que tienen su mérito evidente.
Fue un gran estanciero, su verdadero nombre fue Juan Manuel Ortiz de Rozas pero decidió acriollarlo por simplemente Juan Manuel de Rosas.
El 12 de agosto de 1806 estuvo entre “los voluntarios que reconquistaron Buenos Aires” luego del triunfo Liniers le devolvió a sus padres con una carta honrosa.
Rosas apareció como un restaurador, como alguien que venía a ordenar con firmeza lo que sus antecesores no pudieron, en su contra aparecieron los unitarios, aparecieron aquellos que miraban a Europa como objetivo pero se olvidaban del interior de mirar para adentro, a los gauchos a lo nacional.
Rosas aparece como el único capaz de traer algo de paz a Buenos Aires terminar con el difícil momento que se vivía.
En la batalla de Caseros, el país perdió su rumbo, regional por un rumbo centralista de la burguesía dominante en Buenos Aires.
Para Rosas las provincias debían mantenerse independientes bajo sus gobiernos locales, consideraba a la Federación como sagrada, aseguraba la hegemonía de Buenos Aires.
Hacia 1833 Rosas avanzó sobre las tierras ocupadas por los indígenas lo que se denominó “La campaña al desierto” que le valió de mayor prestigio.
Opiniones sobre Rosas:
San Martín: “Diré a usted que orejeo cada vez que veo dirigirse a nuestras playas a esos políticos (embajadores) y a pesar de lo que se dice de los sinceros deseos de estos dos gobiernos (Inglaterra y Francia) tienen a concluir definitivamente las diferencias con nuestro país, de todos modos yo estoy bien tranquilo en cuanto a las exigencias injustas que pueden tener estos gabinetes, porque todas ellas se estrellarán contra la firmeza de NUESTRO DON JUAN MANUEL”. (Carta de San Martín a Guido, 27 de diciembre de 1847).
Lavalle: Mi honor y mi corazón me imponen remover por mi parte todos los inconvenientes para una perfecta reconciliación…y sobre todo ha llegado el caso de que veamos, tratemos y conozcamos de cerca de Juan Manuel de Rosas como un verdadero patria y amante del orden.” (Gral. Juan Lavalle. 1829).
Juan Bautista Alberdi: “Si se perdiesen los títulos de Rosas a la nacionalidad argentina yo contribuiría a un sacrificio no pequeño al logro de su rescate. Hablar de la expectabilidad de Rosas es hablar de la expectabilidad del país que representa”.
Ernesto Sábato: “En muchas oportunidades como en una carta a Clarín en 1996, afirmé que es una triste muestra de inmadurez política y espiritual, el exilio póstumo de Juan Manuel de Rosas. Un Hombre que luchó por la soberanía nacional contra potentes enemigos de afuera así como contra los argentinos que desde adentro apoyaban…en esta ciudad de Buenos Aires hay calles que celebran la memoria del tabaco o exigido salivaderas en los lugares públicos; pero no hay una sola calle y mucho menos una avenida para hombres como Rosas y Quiroga” (Ernesto Sábato. Físico, matemático, novelista y ensayista).
Capítulo III “La crítica sin fin”.
El temor y odio de sus opositores fue permanente, opositor a que se realice la unión nacional que se pretendía, el poseer los poderes especiales le dio al autoritarismo que aplicaba mayor vigor. Manipulando diversas situaciones amasó una gran fortuna como ganadero y exportador de carne vacuna, llegó a tener un ejército personal, todo un señor feudal con gentes de campo, con peones: Los colorados de los montes.
Desde el principio se declaró enemigo del partido unitario y decía “el que no está conmigo está contra mí”.
Era respetuoso de los demás estancieros, siempre y cuando se sujeten a él.
Aterrorizó sin piedad a sus adversarios con el apoyo de la “Mazorca”
Eran comunes las destituciones y fusilamientos en masa y era obligatorio usar la divisa punzó.
Rosas estableció un régimen dictatorial, con una amplia red de espionaje y una constante presencia de la policía secreta, que propició en 1840 fueran ya muy pocos los dispuestos a enfrentársele.
La Federación perpetuaba las formas de vida de la colonia y abandonó la tarea educadora del estado, la riqueza se concentraba en pocas manos, supo con astucia atraer al clero y a los jesuitas.
A todos sus opositores, si pretendían vivir, solo les quedaba el exilio como salida forzada.
Su retrato, tal como si se tratara de un ídolo debía exhibirse en todos los lugares públicos.
Manuel V. Maza, presidente de la Sala de Representantes, tenía contacto con movimientos opositores y los emigrados al ser detectado su fin no fue otro que la muerte.
Rosas destruyó la anarquía pero creo un estado de terror y miedo sin precedentes.
Tuvo una política centralista cuyo centro era Buenos Aires y su puerto.
El 3 de febrero de 1852 Urquiza, por fin, puso un término a la tiranía de Rosas en la batalla de Caseros, Rosas escapó y se refugió fuera del país.
Era una persona que despreciaba las reglas, claro está que en todo su mandato solo dictó dos leyes.
Opiniones sobre Rosas:
Domingo F. Sarmiento: “Remito a su excelencia un ejemplar del Facundo que he escrito con el objeto de preparar la revolución y preparar los espíritus. Obra improvisada, llena por necesidades de inexactitudes, a designio, a designio a veces, no tiene otra importancia que la de ser uno de los tantos medios tocados para ayudar a destruir un gobierno absurdo y preparar el camino de otro nuevo.” (Sarmiento a José María Paz, 22/12/1845).
Mitre: “Si no queremos seguir exterminándonos los unos a los otros, sin alcanzar por este medio bárbaro (guerra civil) la uniformidad que solo puede alcanzarse bajo la presión de un gobierno bárbaro como el de Rosas…” (Mitre a Urquiza luego de Pavón 2/11/1861).
Facundo o Civilización y Barbarie en las pampas argentinas: es un libro escrito en 1845 por Domingo Faustino Sarmiento, durante su segundo exilio en Chile. Analiza los conflictos que surgieron inmediatamente después de la independencia en 1816.
Facundo describe la vida de Juan Facundo Quiroga, un militar y político gaucho del partido federal, fue gobernador de la Rioja en las décadas de 1820 y 1830. Sarmiento ve a Rosas como un heredero de Quiroga, considera a ambos como la “barbarie” falta de civilización en el campo argentino, ejemplo de atraso y con los que hay que terminar lo antes posible.
La civilización es Europa, EEUU el atraso o barbarie el gobierno popular de masa de Rosas y Quiroga.
Capítulo IV “Las dos miradas”. El nudo de la cuestión.
En Southampton (Hampshire, Gran Bretaña) se despidió de este mundo Juan Manuel de Rosas el hombre que desaparecía ¿Fue un tirano despiadado? o por el contrario ¿Fue un patriota?
¡Qué difícil resulta conjugar las dos realidades!, más aún cuando tenemos fuentes y expositores que de uno y otro lado tienen fundamentos de sobra para explicar el por qué piensan como piensan.
Tanto Bartolomé Mitre como Sarmiento suscriben al afirmar que Rosas es un tirano sanguinario y critican profundamente su gestión.
El revisionismo histórico en Argentina es una escuela enfrentada a la mitrista, que defiende a Rosas y lo considera un férreo defensor de la soberanía nacional ante las pretensiones de las potencias extranjeras.
Lo cierto es que Rosas proviene de una familia del más alto nivel social, de la más rancia nobleza española, su abuelo Ortiz de Rosas fue Capitán General de Chile.
El poder y la influencia de Rosas fue tanta que aún los desertores y los fugados al recibir la protección de Rosas dejaban de ser buscados por las autoridades.
El primer período de su gobierno duró solo tres años, fue asistido por Juan Facundo Quiroga y Estanislao López, gobernadores de la Rioja y Santa Fe, respectivamente.
Fue alagado por mantener la armonía en Buenos Aires y las zonas rurales, el país cayó en el caos luego de su dimisión en 1832 y en 1835, como salida a la situación que se estaba viviendo, no se postuló, sino que fue buscado y convocado para gobernar la Provincia de Buenos Aires, gobierno que fue más bien diferente al primero, es cierto también que obligó a los ciudadanos a usar una insignia y su imagen estaba en todos los lugares públicos, pregunto ahora, sin justificarlo ¿ Había alguna posibilidad de gobernar la provincia de Buenos Aires con el contexto de violencia y desorden en forma plenamente democrática, tal como conocemos esa forma hoy día?, amenazas internas y externas, estaban a la orden del día en un país en conformación que todavía no era capaz de definir qué forma de gobierno adoptaría para dirigir su presente y futuro.
Sarmiento adhirió al pensamiento unitario y centralista en contra de los caudillos, asumió la caída de Rosas con algarabía y Urquiza el gran triunfador…pero ¿Cuál fue el final de Urquiza?, no fue cruelmente asesinado.
Por cierto no debemos negar el aventón general que Sarmiento le dio a la educación a nivel nacional, a pesar que en su proyecto no incluía a todos los habitantes del país sino pensaba más bien en un pensamiento elitista que dejaba afuera a los indios y gauchos de los que decía que no había que mezquinar su sangre si hay que utilizarla.
No fue la guerra contra el Paraguay, iniciada por otro unitario como lo fue Bartolomé Mitre, una guerra sin sentido, que desde ningún punto de vista le sirvió al país sino todo lo contrario alentó la diferenciación y división entre pueblos latinoamericanos.
Al ir un poco más allá al punto de las realidades nos encontramos con un Sarmiento dispuesto al exterminio de indios y gauchos.
Para Sarmiento, que es sin dudas, la antítesis de Rosas, son civilizados los europeos como ser el caso de Francia en contraposición a España esa rezagada de Europa que se encuentra entre la Edad Media y el siglo XIX.
Para Sarmiento las áreas rurales son la barbarie y Buenos Aires la civilización, compara a los españoles indígenas y negros con los alemanes y los escoceses, de los primeros hace hincapié en su ociosidad y de los últimos se refiere a su prolijidad, su limpieza, las comparaciones son hasta ofensivas y sin simulación de su pensamiento en absoluto, por ejemplo el hombre de la ciudad, es progreso, ideas, organización en total contraposición al gaucho el cual descalifica con términos que no queremos repetir.
Pero, ¿por qué hablamos de Sarmiento si nos estamos ocupando de los caudillos y precisamente de Rosas?, precisamente al conocer las opiniones de Sarmiento y Mitre vemos el otro estado de la cuestión y al igual que con Rosas el cual lo miramos desde dos miradas, Sarmiento tiene éste lado crítico del gauchaje que quizás moleste al susceptible, pero no hay que negar el otro lado de Sarmiento el del docente y educador interminable el que sembraba escuelas por todo el país, entonces sí vamos a tener un panorama completo.
Capítulo V “Conclusiones finales”:
Entre 1820 y 1853, la Argentina vivió un largo período de guerras civiles, dos bandos se enfrentaban: los federales que defendían el derecho de cada provincia y los unitarios, que buscaban establecer un régimen centralista de gobierno. Además en muchas ocasiones, estas guerras enfrentaron a unas provincias con otras.
Si hay algún personaje de nuestra historia controversial Rosas es uno de los más significativos, la monografía se llama “Bajo las dos miradas” y en verdad cada una es potente y concluyente, enseñar la historia desde una sola de éstas miradas indudablemente nos llevan al error o más aún a una subjetividad la cual no es nuestro propósito, así como una moneda tiene dos caras que son diferentes y forman parte de la misma moneda, asimismo la historia de Juan Manuel de Rosas debe observarse desde las dos expresiones de su vida.
La tiranía formó parte de su gobierno, las fuentes son vastas e indudables pero también la defensa del territorio nacional frente a las potencias invasoras también, se podría, si se quisiera ser un poco mal intencionado decir ¡ Claro, defendió lo nacional porque involucraba su gran hacienda y las de sus allegados que aportaban material y hombres parea la defensa!, podría decirse que sí, pero de una u otra manera el territorio fue defendido, la producción agrícola y ganadera se extendió y los saladeros florecieron como también crecieron las estancias y el territorio ocupado para tal fin, muchos afirman que luego de la batalla de Caseros que tuvo lugar en lo que en la actualidad es la estación argentina de El Palomar, el 3 de febrero de 1852.
Significó la derrota de Juan Manuel de Rosas a manos de Justo José de Urquiza, que encabezaba las fuerzas de Entre Ríos y Corrientes, e incluso de Uruguay y Brasil. Un año después, los diputados argentinos sancionaron una nueva Constitución.
A partir de Caseros el país cambió y fue tomando otros rumbos, que no es el tema que nos ocupa, si podemos afirmar que ese es el punto en donde concluye nuestro análisis y no hay intereses de nuestra parte en escribir tal o cual cosa sino simplemente hacer un esfuerzo para conjugar las dos visiones la que está a favor y la que está en contra, sumando opiniones de personajes de nuestra historia prominentes como lo fueron Mitre, Sarmiento, San Martín o Ernesto Sábato para finalmente concluir que la ilustración de Buenos Aires le ha dado al país grandes satisfacciones con el producto de sus universidades, pero también desde el interior del país, en un mundo carente de alimentos y tierras fértiles se forja también nuestra nación debemos por lo tanto realizar una interpretación desde un todo organizado y no desde una única postura que nos conduce al egoísmo y a la división que tanto daño ha hecho al país.
Biografía y fuentes consultadas:
“Civilización y Barbarie, Vida de Juan Facundo Quiroga” de Domingo Faustino Sarmiento. Año 1845.Editorial: El Progreso de Chile primera edición.
“Vida de Juan Manuel de Rosas” Enciclopedia Encarta 2009.
“Historia de la historiografía Argentina”. Fernando Devoto y Nora Pagano. Sudamericana septiembre de 2010.
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“Breve Historia de la Argentina”. José Luis Romero. Editorial: Tierra Firme edición actualizada año 2004.
Redes de Lengua y Sociales. Editorial: Proyecto Base Año 2004.
Kapeluz de Ciencias Sociales. Año 2011.
http://www.portalplanetasedna.com.ar/rosas.htm