domingo, 25 de mayo de 2014

25 de Mayo de 1810

En de Mayo de 1810: se conoce la noticia en Buenos Aires, de que Napoleón Bonaparte había triunfado en España y los Reyes  estaban bajo control francés  y los virreyes en América carecían de legitimidad  sumado a ésta situación la postergación política de los criollos que estaban cansados de ser gobernados por autoridades enviadas desde España quedando siempre los locales relegados a un segundo plano, se denominaba criollos a los hijos o descendientes de españoles nacidos en nuestra tierra, en trescientos años de dominio español ya habían pasado varias generaciones desde los primeros adelantados y muchos ya creían que ya era la hora de empezar a autodeterminar su destino sin depender de España.
 surgen en toda América las denominadas Juntas de Gobierno y en España la Junta de  Sevilla que intentaba tener el gobierno provisoriamente hasta tanto volvieran los Reyes de España a gobernar si es que el pueblo español lograba derrotar a las fuerzas de Napoleón.
La idea de una Junta de Gobierno se observaba de dos maneras: Cortar definitivamente con España y establecer un gobierno local, o bien establecer una Junta provisoria dependiendo de España hasta tanto se logre recuperar la legitimidad perdida.
En el Río de la Plata existían dos posturas: la conservadora a cargo de Cornelio Saavedra y la revolucionaria a cargo de Mariano Moreno.
Se impuso el pensamiento de Saavedra, más conservador pero sin la incorporación del Virrey al gobierno, postura que se sostuvo hasta el 22 de Mayo cuando definitivamente se dispuso romper con España y forjar un gobierno local, criollo.
Los virreyes en el Río de la Plata: no tenían buen prestigio, además del antecedente de las invasiones inglesas en donde adoptaron este tipo de gobernantes, la actitud cobarde de huir de Buenos Aires con los tesoros sin combatir, dejando a la suerte de las milicias la defensa de la ciudad resistiendo en 1806 y 1807 y expulsando finalmente a los ingleses, la conclusión era "si podemos resistir solos, también  podemos gobernarnos solos, con el apoyo de la fuerte milicia de Buenos Aires, cuyo jefe supremo era Saavedra.
La  Junta de Gobierno en 1810: quedó encabezada por Saavedra y luego Castelli,  Belgrano, Azcuénaga, Alberti, Matheu y Larrea, como vocales y Paso y Moreno como secretarios.
Moreno publicaba en la Gazeta de Buenos Aires sus ideales y pasos del nuevo gobierno.
POBLACIÓN:
En lo que hoy es la República Argentina vivían algo más de 400 mil habitantes hacia 1810, españoles, extranjeros, criollos, mestizos, negros, mulatos e indígenas sometidos.
Los negros habían sido incorporados como esclavos y algunos dejados en libertad se ocupaban de la venta callejera.
La iglesia: tenía un lugar importante en la sociedad colonial, las damas concurrían a la iglesia acompañadas por sus esclavas.
LA COMIDA:
Un desayuno era mate acompañado de bizcochos o galletas, también se tomaba café con leche o chocolate. Se comía mazamorra, bocadillos de batata y de comer la carne asada, el puchero o locro.
Una vivienda pobre tenía el techo de paja, la clase acomodada las paredes eran de ladrillos y los techos de tejas.
Se vendía la carne salada, comúnmente  denominado  tasajo, la carne iba dirigida principalmente a las colonias esclavistas como alimento de los mismos. La sal se traía de España a un precio elevado o de lo contrario había que arriesgarse  hacia las salinas que estaban bajo el control de los indios.
ACTIVIDADES: 
En Salta se criaban y vendían mulas, San Juan y Mendoza producían ya en época colonial muy buenos vinos. Catamarca producía agua ardiente y aceites, en Córdoba la agricultura y las curtiembres, en el litoral el comercio se realizaba por el río Paraná, cueros, carne salada, que terminaban saliendo por Buenos Aires.
Carretas y diligencias se utilizaban para trasladarse de un lugar a otro cambiando los caballos en postas bien definidas por los viajantes.
Cuando llovía en Buenos Aires: las calles eran todo un lodazal, la iluminación era con cebo animal, o velas en algunos casos.
Un viaje a Europa: representaba entre dos y hasta tres meses depende el lugar de destino y la embarcación.
El comercio: era solamente con España, no obstante llegaban de contrabando barcos ingleses con telas y ropa como ser vestidos y trajes de confección puramente inglesas.
Profesiones hacia 1810: Abogados recibidos en la Universidad de Charcas o Córdoba. Aguateros, que sacaban el agua del Río de La Plata y la llevaban en barriles. Las lavanderas que lavaban la ropa a orillas del Río de La Plata. El hacendado: propietarios de ganado y tierras. Médicos: que eran muy pocos y con medicinas limitadas. El pulpero, la pulpería era el lugar de encuentro de los gauchos a tomar un trago, tomar unos mates con bizcochos, intercambiar cueros o  cuchillos, El Tropero: encargado de conducir el ganado de un lugar a otro, Los Vendedores ambulantes de  Velas, canastos, comidas artesanales, los músicos, que animaban las fiestas y reuniones.
El caso particular de Santiago Liniers: Héroe en  las invasiones inglesas, Virrey del Río de La Plata leal al Rey de España fue fusilado en Córdoba.
Saavedra: su nombre completo fue Cornelio Judas Tadeo Saavedra nació el 15 de septiembre de 1759 fue el presidente de la  Junta con 50 años tuvo una fuerte puja con Mariano Moreno. Saavedra nació en Potosí actual Bolivia. Estuvo al frente del Regimiento Patricios.
La Máscara de Fernando VII: ésta definición la dan algunos historiadores respecto a la actitud del primer gobierno, es decir, una actitud oscilante entre España y los criollos, actitudes tales como la de obligar a Belgrano a guardar la bandera recientemente creada por considerar un acto de ruptura con España que todavía no querían afrontar.
Juan José Paso: tuvo una amplia actividad política, participando en dos Triunviratos, abogado y profesor de filosofía, murió soltero a la edad de 75 años en 1833.
Mariano Moreno: el más radical de todos, se recibió de abogado en la Universidad de Charcas, ganó prestigio como profesional de nivel, los hacendados le recomendaban su representación, defendía el libre comercio, defendió a rajatabla la revolución profunda, le fue encomendada una misión diplomática  y murió en altamar el 4 de marzo de  1811 a los 32 años de edad.
GLOSARIO:
Aguardiente: bebida alcohólica.
Cabildo: Institución municipal española de origen medieval.
Carbonada: sopa espesa que contiene verduras de todo tipo.
Criollo: hijo de español nacido en América.
Cuajada: leche fermentada, muy parecida al yogurt.
Curtir: proceso al que se somete al cuero para hacerlo suave.
Mestizo: hijo de blanco y de india.
Mulato: hijo de blanco y negra.

La importancia de Bs As y las rutas: Bs As gana importancia a partir de la creación del Virreinato del Río de la Plata por ordenanza real el 1º de Agosto de 1776, recordemos que hasta ese momento  en centro real se encontraba en el Perú.
Se buscó utilizar al máximo el puerto de Bs As, bajando mercaderías desde el norte ejemplo Tucumán, Salta y Sgo.  del Estero, para lo cual se crearon rutas bien definidas para el transporte de materias primas y  gene en general, también existían rutas hacia chile para comercializar los productos regionales  a esta economía se la llamó bifronte, por mar, para llegar a Chile se usaba el Estrecho de Magallanes hacia el puerto de Valparaíso.


Conclusiones finales:
El proceso de la independencia de nuestro país fue largo, lento y tortuoso con su problemática específica que tuvo varias etapas, sin lugar a dudas el 25 de Mayo de 1810 marca la primer etapa que concluye hacia 1880, es decir 70 años después con la conformación del Estado Argentino con sus diversas instituciones fundacionales.
Luego de 1810 y hacia 1814 los Reyes de España se restablecieron en el poder y su primer propósito fue el de recuperar sus dominios en América y  dar por disueltas todas las Juntas de Gobierno ejemplo: en Chile, Venezuela, Colombia por mencionar algunos países que vieron su independencia trunca y que tuvieron que reorganizar los grupos revolucionarios para decidir su futuro independiente de España cerrando el proceso  recién hacia 1825.
La Argentina fue marcando con el correr de los años su propio destino, librando posteriormente batallas de orden interno, local a nivel de caudillos de cada región mientras en otros lugares se debatían otras cuestiones, hombres como San Martín y Belgrano merecen un apartado en este proceso, debido a la importancia de su obra independentista imposible de simplificar en una sola página.
Profesor de Historia: José Luis González

martes, 6 de mayo de 2014

SECUENCIA SOBRE EL 24 D MARZO DE 1976

SB Nº38 Benavidez.
DOCENTE: GONZÁLEZ JOSÉ LUIS.
CURSO: 6º AÑO
SECUENCIA DIDÁCTICA.
ÁREA:   CIENCIAS  SOCIALES
TEMA:   24 DE MARZO. DÍA DE LA MEMORIA, LA VERDAD Y LA JUSTICIA.
*      PRIMER MOMENTO:
·         Se introducirá el tema mediante l lectura de un texto en el blogs del profesor.
Prelectura: 
·         Instalar en el aula un espacio adecuado para que la lectura ocurra.
·         Con el proyector se verán fragmentos de videos de You Tobe y del Canal Encuentro, relacionados a la fecha estudiada.
Sesiones de lectura:
·         Escuchar leer para profundizar la relación que se produjo previamente y  para ello el docente ampliará el horizonte de lectura del blogs.
·         Se pedirá a los chicos que busquen videos sobre el 24 de Marzo de 1976 y que anoten el link para una segunda puesta.


*      SEGUNDO MOMENTO:
·         Leer con otros para comentar y que surjan las discusiones, la relectura, siendo el docente uno más de  esos lectores.
·         Interpretación del texto leído.
·         Puesta de los videos traídos por los chicos.
  
*      TERCER MOMENTO:
·         Intercambio con el docente y con sus pares.
·         Investigación en diferentes fuentes acerca de lo ocurrido el 24 de marzo de 1976.
·         Se reunirán en grupo y conversarán  acerca de lo investigado.
·         Registrarán en sus carpetas las conclusiones.

*      CUARTO MOMENTO:
·         Realización  de láminas para representar lo trabajado en clase.
·         Comentarios de la visita al Blogs del profesor.
·         Impresión de imágenes extraídas de internet.

Enlaces de referencia:
Enlace creado en el curso:

domingo, 4 de mayo de 2014

limites de argentina





La Argentina Límites
La  República Argentina es un país que se  encuentra en el Continente Americano, específicamente en  Sud América, limita con Uruguay al este, Brasil y Paraguay al norte, Bolivia al noroeste y Chile al Oeste.
En total son cinco países los que limitan con la República  Argentina.
Hay límites que son naturales como ser la cordillera de los andes con Chile, el  Río de la Plata con Uruguay, por otro lado hay límites que son artificiales por ejemplo un alambre, una barrera una pared que separan el paso de un país a otro.
El límite con Chile en su gran mayoría son las altas cumbres divisoras  de aguas. En la partes norte esta separación está bien clara pero en el sur las cumbres no son tan altas y la cordillera no lleva una línea recta por lo cual la frontera sur con Chile zigzaguea permanentemente y llega hasta el Canal de Beagle cercano a Tierra del fuego en dónde se encuentran las Islas Picton, Lenox y Nueva propiedad de Chile por mediación aceptada por Argentina. Hay que recordar que la Argentina estuvo al borde de la Guerra con Chile en 1978 por éstas islas hasta la primer mediación papal.
La Isla Martín García que se encuentra cercana al Delta del Tigre estuvo muchos años disputada por Uruguay pero hoy en día es propiedad del Estado Argentino aunque sin presencia militar solo prefectura y es una zona de cuidado ecológico.
Las Islas Malvinas heredadas del imperio Español fueron usurpadas por Inglaterra desde 1933, recuperadas el 2 de Abril de 1982 por la fuerza y perdidas el 14 de junio de 1982 luego de la rendición Argentina tras la derrota militar, no obstante la Argentina reclama permanentemente la soberanía sobre las islas en los distintos organismos internacionales.
José Luis González

viernes, 2 de mayo de 2014

HISTORIA RECIENTE 6º AÑO



Investigación Histórica IV

HISTORIA RECIENTE ARGENTINA. PASADO E IDENTIDAD
            Resulta difícil para una persona poder definir y describir su identidad.  Mas allá de los rasgos físicos visibles, la identidad se caracteriza por una conducta y una personalidad que se desenvuelve, se desarrolla e interactúa con otros individuos, en un tiempo presente. Pero si queremos responder a la cuestión de por que la identidad es así, entramos en problemas.  ¿Por qué soy así? o ¿Cómo me hice así?; son dos preguntas similares; pero que determinan dos espacios temporales que reflejan las causalidades fundacionales de la conformación de la identidad.  Una pregunta hace hincapié en el presente (“soy”) y otra en el pasado (“hice”).  El presente es un tiempo dinámico que se desarrolla en un ahora que se predispone para el futuro; pero que inevitablemente deja atrás, en los tiempos pasados,  recuerdos que desaparecerían del espacio presente si no fuera por la acción de la memoria. Las cartas, las fotos, las pinturas, y los registros audiovisuales son representaciones que nos permiten escudriñar la interioridad y sensibilidad formadora de una identidad.  Si quieres saber quien eres, afortunadamente ya has hecho historia. ¿Cómo?
            Joven lector/a, eres un ser humano que se desenvuelve en un mundo presente y que has dejado un trazo en el transcurso de tiempo en este universo. Te has sacado fotos y estas dejando tu huella de tu ser en los comentarios o expresiones; y mas importante aún, en la memoria de los otros seres humanos próximos, testigos o espectadores de tu devenir en el mundo.  Esto quiere decir que estás haciendo historia que se resalta y se descubre en el pasado colectivo,  que te reconoce y te identifica de otras historias individuales, pero que te suma  a un pasado social,  comunitario y colectivo.   Esto quiere decir que historia y memoria van muy cerca de la mano.
            El mayor anhelo de de un historiador es poder conocer y explicar el pasado. Este es mayor pecado del historiador; buscar una razón o causa de las cosas pasadas y su relación con el presente.  Este pecado es común en los seres humanos. Nuestra especie se considera humana  a partir de la construcción social, conjunta y participativa de una cultura como herramienta para propagar no solo cuestiones técnicas; si no que también para definir una identidad individual y social. Esta cultura se transmite de generación en generación por medio de ritos y símbolos que se conservan en la memoria colectiva. Esta memoria transmisora de identidad, está cargada no solo de recuerdos fácticos; sino que también está cargada de sensibilidades agradables y dolorosas. Es razonable entender que como seres humanos tendemos a reproducir la capacidad goce obtenido.  ¿Pero que se gana con transmitir hechos y sentimientos dolorosos o tristes del pasado?
            Primeramente, podríamos afirmar que se trata de conservar  sentimientos que no se desean olvidar.  El olvido surge como fuerza  opositora al esfuerzo conservatorio de la memoria.  El olvido surge tanto por la imposición externa o como una propia fuerza  psíquica interna del individuo que intenta reprimir todo recuerdo traumático de lo vivido.  Por consiguiente se supone que la memoria tiene todo para perder, pero ésta siempre encuentra una puerta abierta para salir a la luz.  De manera individual y luego de manera colectiva, los recuerdos se concentran colectivamente como fuerza de resistencia ante la fuerza del olvido.
            Pero esos recuerdos dolorosos o traumáticos que lograron sobrevivir ¿Qué finalidad persiguen?  Un sentimiento es subjetivo y que está sujeto a la necesidad individual y colectiva.  ¿Esta necesidad es fruto de una venganza o de un aprendizaje; de reconciliación o  reclamación de justicia? Entonces; ¿A que rol se reduce la historia?
            Lejos de determinar una única verdad, lo que intenta este trabajo es el de motivar la capacidad de búsqueda y generación de tú identidad como individuo inserto en una comunidad que es producto de procesos históricos fácticos, ideológico y sensible que nos convoca a formar parte de la República Argentina

RAICES DE UNA HISTORIA ARGENTINA PRESENTE
            Tratar de resumir 200 años de historia argentina de manera breve y simple sería inconveniente, ya que al efecto de sintetizar, probablemente se dejen de lado muchos matices y cuestiones que constituyen a la propia descripción natural de los aspectos elementales de lo que la República Argentina es hoy.  A manera de ameno prólogo de la orogenia argentina; citando a Mario Kostzer en “El pelotudo Argentino”; nos puede servir de breve explicación de porqué estamos como estamos:…
“Había una vez un territorio extremadamente rico, lleno de recursos y posibilidades. Un día llegaron hasta allí intrusos, ávidos de riquezas fáciles. No fue por un acto deliberado sino por un pelotudo error de cálculo que terminó depositándolos en estas tierras”.
“A cambio de vistosos presentes sin ningún valor, lograron convencer a los nativos del lugar para que se sometieran y entregaran rápidamente todas sus riquezas. Estos exploradores se consideraban los portadores de la civilización y sucumbieron ante las bellezas de este verdadero paraíso terrenal. Así fue como echaron raíces en este  nuevo mundo. Rápidamente impusieron sus costumbres y sus vicios a los verdaderos dueños de estas tierras, quienes padecían a estos molestos visitantes que jamás habían invitado. Intrusos y  nativos no tardaron en mezclarse y se dieron cuenta de que no podían depender indefinidamente del reino de donde venían y mucho menos, de un monarca que los manejaba con la pretensión de ser socio solo de las ganancias. Se les ocurrió entonces la feliz idea de independizarse. Algunos otros episodios de lucidez como este hubo aunque fueron frecuentes. A pesar de todo, construyeron una nación basada en nobles principios que lamentablemente siempre fue vulnerable a la acción astutamente perversa de unos pocos que pretendían tomar al resto por pelotudos”.
“La historia siguió de manera muy parecida aunque cambiando en ciertos casos algunos matices. Cuando llegó el siglo XX, este territorio tenía tantas pero tantas riquezas guardadas que algunos memoriosos cuentan que era muy difícil caminar entre las barras de oro que habían llegado a almacenar. Esto volvió a despertar seguramente el interés de quienes vieron aquí otra vez la gran oportunidad para utilizar nuevamente una receta que daba tan buenos resultados y que les permitiría apropiarse de las riquezas. Como los tiempos cambian, la formula requería alguna actualización. Los antiguos espejitos de colores con los que convencían en otros tiempos a los nativos se iban a convertir ahora en ilusiones y a veces, ni siquiera en eso. Algunos pobladores del lugar ya se sentían molestos y quisieron alertar de este peligro a los demás. No tardaron en ser detectados y con variados métodos comenzaron a eliminarlos. Como esto no bastaba, inventaron algo mas sofisticado para entretener al resto de la población mientras ellos hacían de las suyas: las  distracciones. Estas se instrumentaron de las formas mas variadas y tuvieron un éxito impresionante. Fomentaban todo tipo de pasiones inútiles motivando a la población a desarrollarlas. Inmensas masas presas de un inconsistente furor ayudadas por una poderosa maquinaria de difusión convertirían a todo opositor en un enemigo. Mientras tanto, unos pocos nativos convidados a ese festín que estaban llevando a cabo los que se apropiaban de todo se encargaron de pasear por el mundo una imagen ganadora y canchera que no tardó en convertirse en antipatía”.
“El perverso sistema de extracción de riquezas era tan voraz, que precisaba generar permanentemente nuevas estrategias y con el animo de someter a la gente a una dependencia aun mas grande, ideó la necesidad de pedir dinero prestado. Este aparente gesto de "generosidad" de quienes ofrecían su dinero termino pagándose tan caro, que muy poco tiempo después empezaron a verse en una tierra donde los alimentos brotaban naturalmente, niños muertos de hambre además de carencias y desgracias inimaginables en estos confines del mundo”.
“La historia sigue repitiéndose igual en este cuento de nunca acabar, y los nativos siguen tal vez de manera inconsciente o pelotuda esperando algo que alguna vez los haga, por lo menos, en este cuento, protagonistas de un final feliz”.

            Este breve relato nos muestra como la composición social de nuestra sociedad, si bien ha cambiado sustancialmente durante el paso del tiempo, nos muestra que los sentidos de patriotismo, o conciencia de clase han podido poco hacer contra una fuerte postura codiciosa de acumulación de riqueza y poder en sectores de nuestra sociedad, que no ha dudado en obtener provecho en de medro de de la vida de otros argentinos.

REPÚBLICA Y DEMOCRACIA A MERCED DE LA VIOLENCIA POLÍTICA A FINES DEL SIGLO XX.

“Revolución Argentina”
La dictadura militar autodenominada Revolución Argentina presidida por el general Juan Carlos Onganía , que había derrocado por la fuerza al gobierno progresista de Arturo Illia, en 1966, con la complacencia de la dirigencia sindical peronista.  A partir de allí, se implementaron una serie de medidas a fin de abrir maximizar las ganancias de los oligopolios internacionales que dominaban el sector económico productivo del país. Este régimen busco asegurar ganancias facilitando el ajuste de gastos los altos gastos laborales. Durante los primeros años de gestión de dicho régimen, se desactivó la Comisión del Salario mínimo, vital y móvil y se congelaron la gran mayoría de las remuneraciones y supresión de los derechos laborales adquiridos y ganados por la clase trabajadora. Se impuso el arbitraje obligatorio en los conflictos laborales y una ley de represión automática para huelgas y conflictos sindicales. Disolvió los partidos políticos e intervino las universidades, que fueron consideradas “centros de subversión y comunismo” por la propaganda oficial. En este contexto, estudiantes y profesores universitarios fueron desalojados violentamente de las universidades por la policía, en lo que se conoció como la Noche de los Bastones Largos.
“La Noche de los Bastones Largos” fue el desalojo por parte de la Policía Federal Argentina, el 29 de julio de 1966, de cinco facultades de la Universidad de Buenos Aires (UBA). La Policía Federal Argentina,  tenía órdenes de reprimir duramente. El nombre del hecho proviene de los bastones largos usados por efectivos policiales para golpear con dureza a las autoridades universitarias, los estudiantes, los profesores y los graduados, cuando los hicieron pasar por una doble fila al salir de los edificios, luego de ser detenidos. Fueron detenidas en total 400 personas y destruidos laboratorios y bibliotecas universitarias. En los meses siguientes cientos de profesores fueron despedidos, renunciaron a sus cátedras o abandonaron el país. En algunos casos equipos completos fueron desmantelados. Es lo que sucedió con Clementina, la primera computadora de América Latina. Lo mismo sucedió con el Instituto de Radiación Cósmica, que fue desmantelado.
Con la intervención del gobierno militar a las universidades se aplicó una estricta censura en los contenidos de enseñanza universitaria y se desmanteló un proyecto  de universidad científica de excelencia y de investigación. El hecho está considerado como una referencia central de la decadencia cultural, académica, y de la fuga de cerebros; lo que conllevó al retraso tecnológico, científico e intelectual que sufre este país.
Las drásticas medidas económicas que debilitaban los derechos sindicales adquiridos, inmersos en una situación de autoritarismo gubernamental de la dictadura, hicieron que diversos grupos sindicales y políticos de base respondiesen con más fuerza. A partir 1969 comenzarán a darse diversas insurrecciones populares en contra de las medidas económicas y sociales impuestas por la dictadura de Onganía. Así surgió el “Cordobazo”. Este movimiento de protesta ocurrido el 29 de mayo de 1969, en la ciudad de Córdoba, una de las ciudades industriales más importantes del país. Los hechos previos que derivaron en el Cordobazo comenzaron los primeros días del mes de mayo de 1969, y fueron una sucesión de huelgas y asambleas sindicales organizadas por diversas corrientes gremiales y agrupaciones políticas cordobesas (sin coincidencia en sus objetivos y metodologías). Dichos movimientos obreros estuvieron organizados y consensuados, y a ellos se unieron espontáneamente la casi totalidad de las agrupaciones estudiantiles  y corrientes políticas de izquierda y de la UCR  de la ciudad y sus suburbios, conjuntamente con un sinnúmero de marchas vecinales y protestas callejeras ciudadanas de todo tipo que confluyeron desde los barrios periféricos e industriales hacia el centro de la ciudad y chocaron en violentos enfrentamientos con las fuerzas policiales provinciales que se vieron desbordadas y ampliamente superadas por la creciente irritación popular contra el régimen dictatorial imperante. El 29 de mayo se produjo la primera víctima fatal entre los integrantes de las columnas populares, hecho que provocó una reacción en cadena. Con incontenible furia, los manifestantes se adueñaron de la ciudad, levantando barricadas contra la policía, que debió replegarse a sus cuarteles dejando la ciudad en manos de los trabajadores, estudiantes y vecinos enardecidos. A partir de allí fueron tomados el Círculo de Suboficiales del Ejército, se incendiaron las oficinas de firma estadounidense Xerox, de la francesa Citröen, y diversas dependencias administrativas y la Aduana. Ante el incontenible clima insurreccional, al caer la noche, Onganía, presidente nacional de facto, decidió enviar al ejército para reprimir las manifestaciones. Se produjo el allanamiento de la CGT regional, con la detención y posterior juzgamiento y condena por los Consejos de Guerra de los dirigentes obreros. Después de haber "cumplido con su deber" en el Cordobazo, las fuerzas armadas rechazaron lanzarse a la política represiva general que les ordenaba Onganía. El dictador fue depuesto en junio de 1970 por la Junta de Comandantes en Jefe de las tres fuerzas armadas, que designó al general Roberto Marcelo Levingston para ocupar el cargo de presidente.
El Cordobazo fue un punto de inflexión en la historia política argentina de las últimas décadas. La CGT de los Argentinos (una de las facciones de la juventud sindicalista) renovó los apoyos que tenía desde tiempo atrás al ver confirmado su llamado a enfrentar la dictadura. Sin embargo, aquél nuevo brío sólo duraría un mes. Las disputas ideológicas y políticas dentro del sindicalismo produjeron el asesinato de Vandor el 30 de junio (un mes después del Cordobazo). los sindicatos de la CGTA fueron intervenidos. El lider sindical Vandor había dialogado con el gobierno militar sin el apoyo autorización de Juan D. Peron. También los sectores políticos y sindicales de izquierda no veían con buen agrado la postura negociadora con el gobierno militar.
Por otro lado, desde la base, el Cordobazo tuvo un efecto multiplicador de manifestaciones violentas contra el gobierno militar y contra la burocracia sindical peronista en otras ciudades del país, y fue el punto de partida del resurgimiento de la corriente clasista en las fábricas, que pasaría a controlar Comisiones Internas y Cuerpos de Delegados de importancia. Dirigentes obreros de Córdoba adquirieron un alto protagonismo en la escena política nacional. Asimismo, el Cordobazo incentivó el crecimiento y accionar de agrupaciones de izquierda y células activistas, algunas de las cuales derivaron en organizaciones políticas armadas. También permitió el surgimiento de nuevos movimientos internos partidarios y universitarios. De tal manera ese movimiento constituyó un factor determinante para el debilitamiento y la posterior destitución de la dictadura de Onganía, abriéndose a partir de allí un período de transición, incertidumbres y decadencia del régimen militar. También se produjo la separación de Krieger Vasena como ministro de Economía y el fin de su plan económico que desfavorecía al sector social de los trabajadores.

Radicalización y militarización política
Ante una dictadura de mayor ímpetu represor, los diversos grupos políticos opositores buscaban la forma de encontrar espacios y fuerzas para lograr modificar la realidad que agobiaba a todos los argentinos.  El “Cordobaza” y los resultados de dicha insurrección popular a corto plazo, dio pie a diversas agrupaciones políticas para aplicar nuevas estrategias para acceder al poder y así poder llevar adelante sus ideales transformadores de la estructura socio-económica impuesta por la dictadura.  Estas agrupaciones políticas se apartan de consensuar o solicitar espacios para la restauración democrática y se sintetiza la idea que a la violencia gubernamental solo podía ser vencida por la acción violenta y radicalizada.  Estos grupos comienzan a organizarse como estructuras de militancia bélica y violenta con claros objetivos de vencer, anular o aniquilar a los adversarios. Su militancia radicalizada, impone fuertes verticalismos en la dirección y organización de dichos movimientos inculcando un fuerte odio hacia el opositor o cualquier individuo u estructura que no apoye o se solidarice con estas agrupaciones políticas radicalizadas. También vale aclarar que estos grupos estaban influidos por los diversos procesos revolucionarios o libertadores que se dieron en América y el mundo contra los regímenes dictatoriales, lo cual facilitaba la justificación del uso de la violencia como herramienta política para dichas agrupaciones.
Cabe también mencionar que no todas las agrupaciones políticas juveniles de aquellas épocas eran violentas. El movimiento cultural pacifista también tenía adeptos en Argentina que profería una preferencia por la no violencia y proteger a la naturaleza; la cual estuvo más ligada a sectores artísticos.  También había agrupaciones políticas de jóvenes con fines sociales muy claros; pero que no recurrían a la violencia para cumplir con sus objetivos.  Miles de jóvenes, con diversas ideas religiosas o políticas se acercaban y conformaban nuevas organizaciones que buscaban el bienestar social participando y apoyando comedores y  programas de alfabetización en las villas, promoción de talleres artesanales, que lejos estaba conformar organizaciones armadas. Pero, en congruencia al crecimiento de las políticas gubernamentales represivas del gobierno militar, permitieron la mutación de las organizaciones opositoras; o en muchos casos la migración o coparticipación de sus miembros en agrupaciones radicalizadas.  Este es el motivo por el cual diversas agrupaciones sociales tenían sus conexiones con los grupos radicalizados.
Montoneros fue una de esas organizaciones políticas radicalizadas que se identificaba con la izquierda peronista. Sus objetivos iniciales fueron la desestabilización del gobierno de facto autodenominado "Revolución Argentina"  y el retorno al poder del general Juan Domingo Perón. Sus acciones se dirigían a la instauración en la Argentina de un sistema político que denominaba "Socialismo Nacional", al que consideraban como la evolución histórica natural del peronismo. Si bien durante sus primeros años recibieron el apoyo de Juan D. Perón y de buena parte del Movimiento Peronista. Al discurso tradicionalmente de justicia social y de soberanía política y económica del peronismo se sumaba la reinterpretación antiimperialista, a la luz de los procesos de las revoluciones cubana y China.. Esta relectura permitió que se acercaran al peronismo nuevos sectores de la juventud. Estos tomarían elementos del Programa estipulado por  John William Cooke (1919-1968), delegado personal de Perón en el país después del golpe de 1955, quien difundió la visión del peronismo como equivalente al socialismo nacional y propagandizó la lucha armada.
Como herederos de John William Cooke, los montoneros se comprometieron a luchar en dos frentes: contra los militares y contra la burocracia sindical conciliadora. Las raíces tempranas del movimiento se pueden encontrar en la década de 1960, en la confluencia de militantes del movimiento nacionalista estudiantil de ultraderecha y el integrismo, que se afianzarían junto a la militancia católica de jóvenes de clases medias y altas. Estos jóvenes tuvieron  puntos de encuentro que fueron alineándose con el peronismo revolucionario, de neto perfil populista y anti-imperialista, en tanto que su ideología se estructuraba como una mezcla de la doctrina peronista, con elementos del marxismo latinoamericano revolucionario provenientes.  También recibiendo fuertes influencias católicas desde el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Varios fundadores de lo que luego se transformaría en una organización armada se conocieron cuando eran seguidores del sacerdote tercermundista Carlos Mugica.
Los Montoneros se autodefinidos como una vanguardia armada nacionalista, católica y peronista, y utilizando consignas como "Perón o muerte", se asumió como organización político militar encabezada por Fernando Abal Medina y otros. El nombre Montoneros resaltaba la continuidad histórica con los caudillos del interior argentino en el siglo XIX y las "montoneras" originales, del "Chacho" Peñaloza y Felipe Varela, y establecía así una línea política nacionalista, antiimperialista y federal. Inclusive, en las primeras épocas de la organización guerrillera, varios de sus comandos operativos (pequeños grupos que llevaban adelante las acciones violentas) adoptaron circunstancialmente el nombre de esos caudillos para firmar sus "partes de guerra".
En similitud ideológica y pragmática a Montoneros, y paralelamente a su conformación; otro grupo formaron las Fuerzas Armadas Revolucionarias o «FAR», como una  organización armada nacida de la fractura del PC argentino, la cual trocó su ideología marxista-leninista original por una más próxima a la coyuntura, hecho que condujo a su fusión posterior con Montoneros en octubre de 1973.
Por fuera de la dogmática peronista surgieron otras agrupaciones políticas radicalizadas.  Esta fue el “Ejercito Revolucionario del Pueblo”. Mario Roberto Santucho, su esposa Ana María Villarreal, Luís Pujals, Enrique Gorriarán Merlo, Benito Urteaga, Domingo Menna, José Joe Baxter y Jorge Carlos Molina entre otros tantos delegados, fundan el Ejército Revolucionario del Pueblo para "encarar la guerra revolucionaria obrera y socialista". El ERP sostuvo una estrategia de guerra popular prolongada, entendiendo el foco como parte de la guerra, así como las insurrecciones y puebladas como puntos de esta misma. A partir de estos iníciales enfrentamientos, esperaba que se iniciara una guerra revolucionaria de carácter popular y prolongado, según los conceptos maoístas y del Vietcong, experiencia la de estos últimos que, antes que nada, fue la que más nutrió al Ejército Revolucionario del Pueblo. El ERP, como estructura armada, acrecentó su representatividad en virtud de la repercusión de las acciones militares desplegadas, logrando ampliar considerablemente su convocatoria de militantes y cuadros desde esta nueva perspectiva, desplegando su máxima actividad entre los años 1970 y 1975. Los objetivos declarados por el Ejército Revolucionario del Pueblo o “ERP” eran lograr, mediante la lucha armada, la toma del poder, para hacer la revolución socialista en el país y extenderla al resto de América Latina. Para esto último el ERP, formó la Junta de Coordinación Revolucionaria, que también integraban el Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros) de Uruguay, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Bolivia.
A partir de 1973 el objetivo del ERP quería convertirse en un ejército guerrillero, de esta manera se crean nuevas unidades, donde cada zona debía formar un pelotón, cada regional importante debía formar una compañía y las regionales Gran Buenos Aires y Tucumán debían contar cada una con un batallón. Siguiendo este concepto la unidad más pequeña era la escuadra (integrada por entre ocho a doce combatientes) y su jefe tenía el grado de sargento; tres escuadras formaban un pelotón (20 a 30 integrantes) cuyo responsable tenía grado de teniente; la unión de tres pelotones formaban una compañía (90 combatientes, que podía sumar a 100 incluyendo los militantes de logística), comandada por un capitán y un Estado Mayor. Por último, tres compañías constituían un batallón (entre 250 y 300 combatientes), cuyo jefe era un comandante con su Estado Mayor. El ERP, según aquel diagrama, formó la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez (Tucumán), y las Compañías urbanas “Decididos de Córdoba”, “Combate de San Lorenzo” (Paraná), “Héroes de Trelew”, etc.
Para obtener los fondos y armas que necesitaba para crear su guerrilla el ERP realizó asaltos a bancos y a cuarteles militares, así como también secuestros extorsivos (uno de los cuales terminó en el asesinato del cautivo). A principios de 1969, Santucho dirigió en el plano militar el primer comando que asaltó el Banco Provincia de Belén de Escobar llevándose unos 213 mil dólares.
En junio de 1970 debutaron los Montoneros con el secuestró del ex presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu. Militantes de un autodenominado «Comando General Juan José Valle de la Organización Montoneros». Este grupo, vestidos como oficiales del Ejército,   sacaron a Aramburu de su departamento haciéndole creer que le brindarían custodia. Aramburu fue llevado por la fuerza a la estancia La Celma de la localidad de Timote en la provincia de Buenos Aires, y en un «juicio revolucionario» en el que no tuvo posibilidad de defensa, es acusado por «traición a la patria», por los fusilamientos de civiles en los basurales de José León Suárez, por el del general Juan José Valle y otros militares, y por la desaparición del cadáver de Evita. Posteriormente, Aramburu fue asesinado por Fernando Abal Medina en el sótano de la mencionada chacra. El hallazgo del cadáver conmovió a la opinión pública y a los militares. La radicalización del peronismo desde comienzos de los años sesenta había aportado un componente nuevo y amenazante al sistema político.
El 7 de septiembre de 1970, en William Morris (provincia de Buenos Aires) Fernando Abal Medina y Carlos Gustavo Ramus, fueron muertos en un intento de captura por parte de la policía. El rápido accionar represivo de las fuerzas de seguridad del Estado instará a Montoneros, evitando el accionar urbano por carecer de los recursos para enfrentarse a los elementos de seguridad bien preparados; El 1 de julio de 1970, a las 7.30, los Montoneros realizaron un operativo en la localidad cordobesa de La Calera. Tomaron la comisaría, se asaltó el Banco de la Provincia de Córdoba, se tomó la central telefónica y se inutilizaron sus equipos. Luego de la retirada, diversos errores de planificación y ejecución provocaron la detención de varios militantes, algunos de ellos fundadores de la organización.
A partir de allí y en sus primeros años de accionar, los Montoneros iniciaron un proceso de rápida captación de cuadros en el peronismo (que podía comprobarse con la participación de decenas de miles de simpatizantes y adherentes en las manifestaciones populares), y un gran crecimiento de militantes y adeptos que se integraban a sus agrupaciones de superficie (Juventud Peronista de las Regionales, Juventud Trabajadora Peronista y Juventud Universitaria Peronista, que titularizaba los Centros de Estudiantes en casi todas las facultades del país), y procuraron influir políticamente en el levantamiento de la proscripción del peronismo y la convocatoria a elecciones, en las que impusieron la consigna: "Luche y Vuelve".  Entre sus variados contactos con las agrupaciones de superficie, Montoneros integra a JAEN (Juventud Argentina para la Emancipación Nacional). Los dirigentes de dicha agrupación eran Rodolfo Galimberti y Ernesto Jauretche. Se decidió además que Galimberti viajara hacia España con una carta de Montoneros, dirigida al general Perón en donde le explican las causas y motivos por los que secuestraron y dieron muerte al ex presidente Pedro Eugenio Aramburu, como también sus intenciones de continuar actuando como el brazo armado del movimiento peronista.
Desde su exilio en Madrid, Perón los alentó en su proceder, pues el accionar y la lealtad incondicional de esta organización le posibilitaba presionar y desestabilizar al gobierno de facto de la “Revolución Argentina” que gobernaba por entonces  el país. En dicha línea estratégica, a la distancia, Perón los denominó «formaciones especiales», dando a entender que la existencia de los Montoneros y las otras organizaciones armadas del peronismo eran una circunstancia temporal y táctica, que se justificaba en la medida de la existencia de una dictadura militar. No obstante, les prodigó elogios tales como «juventud maravillosa». Los Montoneros  consideraron que tenían el aval de Perón para constituirse en la vanguardia revolucionaria funcional a los planes del viejo caudillo para la construcción de una Patria Socialista.
El 18 de marzo de 1972, tres hombres y una mujer que dijeron pertenecer a Montoneros ingresaron a la casa del dirigente político Roberto Mario Uzal, de la junta Promotora Provincial del partido Nueva Fuerza, opositor al peronismo, e intentaron secuestrarlo. Uzal se resistió y en el tiroteo resultó herido, falleció dos días más tarde. Los participantes del intento de secuestro se retiraron luego de pintar la casa con consignas de afinidad a Montoneros.
En septiembre de 1970, El ERP también oficializó su lucha armada cuando asaltaron una comisaría de Rosario y mataron a dos policías; y así continuará su plan de lucha durante los años subsiguiente. El 17 de marzo de 1972 guerrilleros del ERP irrumpieron en la casa del comandante principal de la Gendarmería Nacional Pedro Agarotti, asesinándolo a balazos. Aún en el corto proceso recuperación democrática, el accionar virulento del ERP continuó. El 30 de abril de 1973, un grupo de guerrilleros mató al almirante Hermes Quijada. El 10 de abril de 1973 miembros del ERP asesinaron a Oberdan Sallustro, un empresario de ciudadania italiana que tenían secuestrado. Tras el pago de un millón de dólares fue liberado Aaron Beilenson luego de ser secuestrado por el ERP en mayo de 1973. El 18 de junio de 1973, el ciudadano estadounidense John Thompson (presidente de la empresa Firestone) es secuestrado por militantes del ERP en el barrio de Lomas de Zamora; y fue liberado el 5 de julio tras el pago de tres millones de dólares. En 1973, el 15 de noviembre, el ERP copó una escuela primaria en la ciudad de Tucumán. El 29 en Córdoba, el ERP ocupó la escuela primaria "Alas Argentinas".
El accionar de estos grupos, tal vez por su ingenuidad iniciativa o por la rápida eficacia de las fuerzas de seguridad e inteligencia, había producido que varios de sus integrantes fueran apresados en el transcurso de los años `70, `71 y parte del `72.  Muchos de estos apresados fueron confinados en prisiones especializadas para que no tuviesen contacto con otros detenidos por delitos nó políticos y para mantenerlos incomunicados con las agrupaciones radicalizadas.  Esta política falló, ya que estos detenidos, con escaso apoyo externos, casi logran escapar del penal patagónico de Trelew. El 15 de agosto de 1972; a las 18:30 horas comenzó un masivo intento de fuga de la cárcel de Rawson. Lograron su objetivo solamente dos grupos, uno de 6 y otro de 19 de los más de cien reclusos miembros de las organizaciones armadas Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y Montoneros. El jefe del operativo era Mario Roberto Santucho, del ERP, y Marcos Osatinsky de las FAR, había comenzado a planificar la fuga antes de que Santucho llegue al penal. Estos dos dirigentes junto a  Fernando Vaca NarvajaRoberto QuietoEnrique Gorriarán Merlo y Domingo Menna integraban el denominado Comité de fuga, y fueron los únicos que pudieron huir rápidamente en un automóvil Ford Falcon que los esperaba, y trasladarse al aeropuerto de Trelew para abordar una aeronave comercial BAC 1-11 de la empresa Austral,  previamente secuestrada por un comando guerrillero de apoyo, cuyos integrantes -entre los que se encontraban Víctor Fernández Palmeiro (el "Gallego", del ERP) y Anita Weissen, de FAR, viajaban como pasajeros. Los demás vehículos de transporte que debían esperar al resto de fugados no se hicieron presentes en la puerta de la cárcel debido a una confusa interpretación de las señales preestablecidas. Sin embargo, un segundo grupo de 19 evadidos logró arribar por sus propios medios en tres taxis al aeropuerto, pero llegaron tarde, justo en el momento en que la aeronave despegaba rumbo al vecino país de Chile, gobernado por entonces por el socialista Salvador Allende.
Al ver frustradas sus posibilidades, luego de ofrecer una conferencia de prensa este contingente depuso sus armas sin oponer resistencia ante los efectivos militares de la Armada que mantenían rodeada la zona, solicitando y recibiendo públicas garantías para sus vidas en presencia de periodistas y autoridades judiciales. Una patrulla militar bajo las órdenes del capitán de corbeta Luís Emilio Sosa, condujo a los prisioneros recapturados dentro de una unidad de transporte colectivo hacia dicha dependencia militar. Ante la oposición de éstos y el pedido de ser trasladados de regreso nuevamente a la cárcel de Rawson, el capitán Sosa adujo que el nuevo sitio de reclusión era transitorio, pues dentro del penal continuaba el motín y no estaban dadas las condiciones de seguridad.
Al arribar el contingente al nuevo destino de detención, el juez Alejandro Godoy, el director del diario Jornada, el subdirector del diario El Chubut, el director de LU17 Héctor "Pepe" Castro y el abogado Mario Abel Amaya, quienes acompañaban como garantes a los detenidos, no pudieron ingresar con ellos y fueron obligados a retirarse. El espectacular intento de fuga y el éxito parcial de los seis máximos jefes guerrilleros, que más tarde lograron un salvoconducto para huir desde Chile hacia Cuba, tuvieron al gobierno militar de la autoproclamada Revolución Argentina y a la opinión pública en vilo durante tensos días. El sentimiento generalizado era que se tomarían cruentas represalias a manera de escarmiento contra los demás protagonistas de la fuga, en caso de no lograrse la repatriación de los seis jefes guerrilleros evadidos.
Debido a esta percepción, en la mañana del 17 de agosto de 1972; La cúpula peronista en el exilio envió un telegrama al ministro del interior Arturo Mor Roig del gobierno nacional de facto ( y parte de la mesa directiva del Partido Radical) pidiendo respeto por derechos humanos de los presos políticos en la unidad carcelaria Rawson responsabilizándolo por su integridad física amenazada por medidas de represión.
Mientras el gobierno de Alejandro Agustín Lanusse intentaba presionar por todos los medios al presidente de Chile Salvador Allende para que deportara a los fugados en calidad de prisioneros, toda la zona de Rawson y Trelew era virtualmente ocupada por fuerzas militares del ejército y gendarmería, quienes patrullaban continuamente y hacían prácticamente imposible cualquier nuevo intento de fuga. La propia Base Aeronaval de Trelew mantenía una numerosa dotación de tres mil efectivos de la Armada. Regía en toda la zona un estado de máxima alerta, todo lo cual hacía impensable reintentar otra operación de evasión. En un clima de absoluto hermetismo y gran tensión, la noche del 21 de agosto permanecía reunidos en la Casa de Gobierno los miembros de la Junta de Comandantes en Jefe de las tres fuerzas armadas, colaboradores y ministros. No se brindó ninguna información a los periodistas que aguardaban noticias. Esa misma noche, a las 03:30 horas del 22 de agosto, en la Base Naval Almirante Zar, los 19 detenidos fueron sorpresivamente despertados y sacados de sus celdas. Según testimonios de los tres únicos reclusos sobrevivientes, mientras estaban formados y obligados a mirar hacia el piso fueron ametrallados indefensos por una patrulla a cargo del capitán de corbeta Luís Emilio Sosa y del teniente Roberto Bravo, falleciendo la mayoría en el acto, y algunos heridos fueron rematados con armas cortas en el piso. Luego, al terminar los disparos, los siete sobrevivientes son llevados a la enfermería, pero no se les presta ningún tipo de asistencia médica. Los únicos tres sobrevivientes fueron trasladados al día siguiente a Puerto Belgrano, donde fueron intervenidos.  La versión oficial del suceso indicaba que se había producido un nuevo intento de fuga, con 16 muertos y tres heridos entre los prisioneros, pero sin bajas en las filas de la Marina. La misma noche del 22 el gobierno sancionó la ley 19.797 que prohibía toda difusión de informaciones sobre organizaciones políticas armadas calificadas como “guerrilleras o subversivas”. En los días sucesivos, hubo manifestaciones en las principales ciudades de la Argentina, y numerosas bombas que fueron colocadas en dependencias oficiales como protesta por la matanza. El parco comunicado oficial del gobierno al respecto fue brindado a la prensa por el contralmirante Hermes Quijada, jefe del Estado Mayor conjunto, quien a los pocos meses, el 30 de abril de 1973 fue asesinado a balazos en el céntrico barrio del Congreso (ciudad de Buenos Aires) por Víctor José Fernández Palmeiro del ERP (alias "el gallego")
Las versiones de los confusos episodios que derivaron en esta tragedia coinciden en que la decisión de ejecutar a los prisioneros fue tomada por las autoridades de la Armada, sin el consentimiento expreso del gobierno del presidente Lanusse, quien luego no tuvo más alternativa que asumir la responsabilidad por los hechos. Por parte de las organizaciones políticas radicalizadas, existió desde el primer momento el convencimiento de que la matanza fue un hecho planificado y decidido por los máximos exponentes del gobierno, es decir, la Junta Militar. La consigna que inmediatamente adoptaron las fuerzas insurgentes después de conocido el fusilamiento fue: La sangre derramada no será negociada. En tal sentido, durante los meses siguientes se produjeron gran cantidad de hechos de violencia en venganza por los caídos de Trelew. No obstante todas las contradicciones y las diferentes versiones de los sucesos, la matanza de Trelew es considerada por estudiosos de la historia argentina de la época, como el hecho inaugural del terrorismo de estado como metodología sistemática para luchar contra las organizaciones políticas armadas, sin las limitaciones que impone la ley.


Radicalización Política y recuperación Democrática
Ante un fuerte crecimiento del accionar de la radicalización virulenta de la política; La estructura militar no pudo lograr reprimir dicha acción, en virtud de los sectores políticos que comenzaron a dejar de apoyar la política dura de la dictadura para poder instaurar un proceso democrático que “calmasen las aguas” de la creciente violencia política que se estaba instituyendo en una lucha de todos contra todos; y la población civil comenzaba a dejar de apoyar a los movimientos radicalizados.  Tras la presidencia de Ongania y su falta de capacidad de poder solucionar la crisis generada por el Cordobazo, instó a la Junta militar a formalizar la renuncia de Ongania y encomendar a Levingston a la presidencia.  Este también fallo en procurar un orden interior; por lo que la junta encomendó a Lanusse como presidente de facto que abriera el camino para una vuelta democrática; dejando sin efecto la proscripción del peronismo, pero sin el retorno de Perón al país. Lanusse también creyó que el podía ocupar un espacio político y así oficializar la política militar inserto en un partido político, pero el Gran Acuerdo Nacional, asamblea Multi partidaria que bregaba por una salida democrática, no le ofreció un espacio de continuidad para sus ideas.  Es así que los inicios de 1973 son de esperanza para la gran mayoría de la población que no quería continuar sufriendo una situación de cuasi guerra civil.
El 11 de marzo de 1973, en las elecciones generales, el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI), que nucleaba al Partido Justicialista (nueva denominación adquirida por el peronismo), al Partido Conservador Popular, al Partido Socialista Unificado y a otras fuerzas menores, ganó por abrumadora mayoría llevando como candidato a presidente al Dr. Héctor José Cámpora.  A partir de esos días El grueso del peronismo modificó sustancialmente su relación con las corrientes de izquierda de su propio partido, prefiriendo apoyar y respaldarse en el ala histórica más conservadora del amplio espectro de sus colaboradores, marcando por lo tanto una creciente distancia discursiva hacia Montoneros, y quitándole gradualmente espacio y protagonismo político dentro del movimiento que lideraba Perón.
El 20 de junio de 1973, durante la oportunidad tan esperada por sus partidarios del regreso de Perón a su país luego de 18 años de exilio, ocurrieron los hechos conocidos como masacre de Ezeiza, en esa localidad cercana al aeropuerto internacional donde estaba programado que arribaría la aeronave, constituyendo el dramático anticipo de lo que sobrevendría en los siguientes años del escenario político argentino. Para recibir a Perón concurrió al lugar un número de personas  y en medio de ella las columnas de Montoneros junto a otras agrupaciones de izquierda representaban un importante despliegue de movilización. Por expresas directivas de Perón, la seguridad de todo el operativo del regreso se delegó en el coronel (retirado) Jorge Osinde, del ala más conservadora de su movimiento político, excluyendo a Esteban Righi (por entonces Ministro del Interior de la Nación), responsable natural de la seguridad del país e ideológicamente cercano a Montoneros. Al aproximarse a la zona del ingreso del Aeropuerto Varios enfrentamientos —cuyo saldo de muertos y heridos nunca fue determinado exactamente, ni investigado judicialmente— se generaron durante todo el día entre los grupos armados paramilitares a cargo del operativo de seguridad, y militantes de Montoneros que habían concurrido armados, en medio de cientos de miles de concurrentes, algunos con sus familias, quienes no entendían lo que estaba ocurriendo y tampoco recibían información a través de las radios que silenciaban los hechos. Al caer la tarde, y ante las noticias provenientes de Ezeiza, la aeronave que traía a Perón fue desviada al aeropuerto del Palomar. Por la noche aún continuaron las corridas y enfrentamientos armados en Ezeiza, mientras la mayoría de la multitud pugnaba por abandonar el área y ponerse a salvo.
Estos actos de violencia serán el inicio de los años conflictivos posteriores durante la breve democracia peronista del `73 al `76.  La presidencia de Campora será una rápida transición y ruptura de los convenios preexistentes a las elecciones de marzo, por la cual el peronismo victorioso impone su condición y procede a impulsar el retorno de Perón al país.  Campora renunciará para que, el vicepresidente Lastiri determine un nuevo acto electoral que permitiera el retorno de Perón a la presidencia.
Una vez radicado en el país Perón comenzó a apartarse tanto de los cuadros armados de Montoneros como de sus enlaces políticos, los miembros de las Juventudes Peronistas de la Tendencia Revolucionaria. Montoneros, que ya atravesaba un proceso de contradicciones internas entre la realidad del proyecto de Perón y sus propias expectativas, seguía apoyando públicamente al gobierno pero el 25 de septiembre de 1973 un grupo comando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) asesinó al Secretario General de la Confederación General del Trabajo (CGT) José Ignacio Rucci, en el populoso barrio de Flores de Buenos Aires. Si bien Montoneros no reconoció en ese momento la autoría dado que había sido la FAR -antes de la unificación de ambas organizaciones- la que llevó a cabo ese atentado. La emboscada a Rucci ocurrió sólo dos días después de las elecciones que consagraron a Perón por tercera vez presidente constitucional de Argentina, y provocó una conmoción política. El objetivo del asesinato fue mostrar sus fuerzas desafiando al propio Perón, y reclamar con ello la cuota de poder que se les negaba dentro del gobierno. El sindicalismo ortodoxo, y el resto del peronismo interpretaron este atentado como una abierta declaración de guerra. Montoneros se fusionó definitivamente con la FAR al mes siguiente, en octubre de 1973  por lo que, como en el caso de Vandor, Montoneros por motivos políticos se hizo cargo de operativos militares cometidos con anterioridad por miembros de otras organizaciones.
El punto de máxima tensión en el proceso de expulsión de Montoneros del movimiento peronista se produjo el 1 de mayo de 1974, en ocasión de los festejos por el Día del Trabajo. Ya en el ocaso de su vida, Perón, en pleno ejercicio de sus facultades como presidente e indignado por los cánticos ofensivos que entonaban las columnas montoneras contra su esposa y vicepresidente María Estela Martínez de Perón, contra López Rega y acusando a su gobierno de "estar lleno de gorilas" (es decir, de anti peronistas). En Plena  Plaza de Mayo Perón  llamó estúpidos e imberbes refiriendose al sector que entonaban los cánticos, en un encendido y recordado discurso desde el balcón de la Casa de Gobierno. La reacción de los militantes montoneros y sus simpatizantes, provocó algunos enfrentamientos y la inmediata retirada de la Plaza de las columnas que respondían a la organización. Entonces Perón le encomendó al Dr. Juan Manuel Abal Medina que les transmitiese que él quería hablar personalmente con Norma Arrostito y con Fernando Vaca Narvaja. La conducción de Montoneros no autorizó a los dos convocados por Perón, a que se encontraran con él, por lo que la reunión no se realizó. Luego de dicho suceso, la jerarquía montonera decidió el pase a la clandestinidad de la organización. El retorno a la actividad clandestina fue reconocido formalmente por la Conducción Nacional de Montoneros en el mes de septiembre de 1974 mediante una conferencia de prensa secreta ofrecida por Mario Firmenich, Adriana Lesgart (Grupo Evita), José Pablo Ventura (JUP), Enrique Juárez (JTP) y Juan Carlos Dante Gullo (JP). La organización fue declarada ilegal por el gobierno el 8 de septiembre de 1975.
 El hostigamiento del oficialismo contra el movimiento Montoneros ya venía suscitándose desde el ´74; desplazándolo de los espacios de poder cedidos a dicha agrupación en los diversos sectores de los gabinetes ejecutivos y legislativos cedidos en la conformación del nuevo gobierno de Perón. En enero de 1974, el diputado Carlos Kunkel renunció a su banca, después de que Perón lo amenazara a él y al grupo de peronistas de izquierda del que formaba parte con la siguiente expresión: «En una semana se termina todo esto, porque formo una fuerza suficiente, lo voy a buscar a usted y lo mato». El diputado Rodolfo Ortega Peña, que se negó a renunciar, fue asesinado por la AAA el 31 de julio de 1974.
También para el ERP, El retorno democrático produjo efectos de reestructuración y acomodamiento frente a la situación de nuevos conflictos suscitados. En 1973 se escindieron del ERP dos alas, la trotskista tomó el nombre de PRT-ERP (Fracción Roja) y la peronista de ERP-22 de agosto. Durante tres años las acciones fueron menores, consistiendo en desarmes de policías y militares, asaltos sorpresas contra comisarías, en general todas con el objeto de recuperar armamento. En febrero de 1973 la primera compañía organizada “Decididos de Córdoba” asaltó el Batallón 141 de Comunicaciones del ejército, en Córdoba, y lo tomó en una operación sin bajas de ningún lado; de allí se sustraen casi dos toneladas de armamento, que servirán para las unidades que abrirían un frente rural en Tucumán. Esta acción fue dirigida por un joven cuadro militar, Juan Eliseo Ledesma y supervisada por el mismo Santucho. El soldado conscripto Félix Roque Giménez permite al ERP el copamiento del batallón de comunicaciones y, según un número extra de la revista Estrella Roja, fue condecorado.
El 25 de marzo el ERP realiza el copamiento de la central termonuclear de Atucha y el 29 el de una planta en Santa Fe. El 30 del mismo mes muere el conscripto Julio Provenzano perteneciente al ERP al estallarle un artefacto explosivo que estaba colocando en el Edificio Libertad, sede del Comando en Jefe de la Armada. El 3 de abril es secuestrado el contralmirante Francisco Agustín Alemán por una pareja de militantes del ERP compuesta por Magdalena Nosiglia y Oscar Ciarlotti (sobrino del Contralmirante).

Violencia Política radicalizada en “Democracia”.
Montoneros, al ser apartados del ala protectora de Perón, su accionar virulento fue dirigido hacia cualquier opositor al “proceso peronista revolucionario”; e inclusive dentro del propio movimiento peronista. Arturo Mor Roig, dirigente de la Unión Cívica Radical que había sido Ministro del Interior durante la presidencia de facto de Lanusse y que se había retirado de la política, fue asesinado por Montoneros el 15 de julio de 1974 mientras almorzaba en un restaurante de San Justo. También fueron asesinados por los Montoneros el jefe de la Policía Federal Alberto Villar y su esposa.
Mientras tanto, el ERP organizó su segunda gran acción que fue el asalto al Comando de Sanidad del ejército, en la Capital Federal que fue llevada adelante por la compañía “José Luís Castrogiovanni”. El 6 de septiembre de 1973, a pesar de que en 30 minutos ayudados por un soldado que revistaba en la unidad toman las guardias y copan las instalaciones (donde cargan 150 FAL y municiones), dos soldados conscriptos logran escapar y avisan a la policía, que rápidamente rodea las inmediaciones junto a un comando del ejército. El primero en llegar el coronel Duarte Ardoy intenta saltar un muro y es abatido por el retén de guardia de los atacantes. Cinco horas más tarde los militares abren fuego y se libra un combate hasta que los ocupantes se rinden. En aquella fracasada acción solo resultó muerto el coronel Ardoy, que se encontraba dentro de la unidad, y trece militantes del ERP fueron detenidos permaneciendo presos hasta 1983.
La tercera gran acción del ERP fue el asalto de la guarnición militar de Azul, en la provincia de Buenos Aires el 19 de enero de 1974, fue realizada por 80 militantes del ERP de la compañía Héroes de Trelew de Córdoba a las órdenes de Enrique Gorriarán Merlo y Hugo Irurzun. En esa oportunidad, los militantes disfrazados como soldados argentinos, lograron copar la Guardia Central, varios puestos de vigilancia y el Casino de Oficiales, pero encontraron una nutrida resistencia en la zona de Baterías y la Plaza de Armas. La lucha siguió hasta que Gorriarán Merlo decidió la retirada y la puso en marcha sin avisar al otro grupo de contención que fue rodeado y tras su rendición dos de los detenidos fueron desaparecidos. El ERP sufrió la baja de 5 guerrilleros mientras que otros 12 combatientes fueron detenidos. Como consecuencia de esta acción, el presidente Perón acusó de tolerancia culposa al gobernador de la provincia Oscar Bidegain (quien era apoyado por la Tendencia Revolucionaria del Peronismo), provocando que días más tarde éste renunciara a su cargo.
La posibilidad de una salida democrática generó una de las diferencias ideológicas y pragmáticas entre Santucho (líder del ERP) y Montoneros, que se refería a Perón. Santucho sostenía que la revolución socialista debía hacerse con las armas sin importar si en el poder de turno había una democracia elegida por el voto popular o fuerzas militares; ya que era una democracia burguesa. El ERP buscaba tomar el control para implantar un sistema socialista. Inicialmente, Montoneros sostenía que podía hacer la revolución de la mano de Perón, quien mostraba simpatía con la clase obrera y distancia con el capitalismo. Para Santucho, Perón era un impostor a quien se debía desenmascarar su imagen socialista y mostrar su lado derechista. Con el ataque a la guarnición militar de Azul, Santucho buscaba lograr una reacción de Perón; que no tardó en responder públicamente: "Todo tiene un límite (...) se trata de poner coto a la acción disolvente y criminal que atenta contra la existencia de la patria y sus instituciones (...) el repudio unánime de la ciudadanía, hará que el reducido número de psicópatas que va quedando sea exterminado uno a uno para bien de la República (...) Estamos en presencia de verdaderos enemigos de la Patria (...) El aniquilar cuanto antes este terrorismo criminal es una tarea que compete a todos (...) Nuestro ejército, como el resto las Fuerzas Armadas (...) no merecen sino el agradecimiento del pueblo Argentino."
Luego de lo dicho por Perón, Santucho afirmó: "...de los hechos expuestos surge con claridad meridiana que el verdadero jefe de la contrarrevolución, el verdadero jefe del actual autogolpe contrarrevolucionario, y el verdadero jefe de la política represiva, que es la línea inmediata más probable del nuevo gobierno, es precisamente el General Juan Domingo Perón. Y no porque él sea un traidor sino porque es un consecuente defensor de su clase, la burguesía, a la que permanece completamente fiel a pesar de no haber sido comprendido un tiempo por gran parte de sus hermanos de clase, por sectores de los capitalistas nacionales y extranjeros" y arremetiendo contra Montoneros e invitándoles a unirse en un solo frente”; y también agregó:"Amplios sectores del peronismo progresista y revolucionario, que creían sinceramente a Perón un revolucionario, se encuentran en estos momentos desorientados. Nuestro Partido y nuestro Ejército ha llamado constantemente a la unidad a estos compañeros y sus organizaciones. Hoy tenemos que reiterar ese llamado recordando y puntualizando, que la línea que adopte el conjunto del peronismo progresista y revolucionario en la actual situación tiene una importancia enorme para la revolución, para el desarrollo de las poderosas energías combativas de nuestro pueblo. Las organizaciones armadas FAR y Montoneros y parte de la Tendencia Peronista Revolucionaria han cometido un grave error muy notable y perjudicial para el campo popular, especialmente a partir del 25 de mayo: confiar ciegamente en Perón y basar toda su política en esa confianza".
El asesinato del Sindicalista José Ignacio Rucci en 1973, habría motivado al Presidente Juan Domingo Perón, a crear una organización paramilitar para combatir a la izquierda de su movimiento. Perón se limitó a escuchar a quienes ofrecieron una salida violenta, sin aprobar ni desaprobar a quienes aludieron a la necesidad de operar por izquierda; y a su vez ordenar a las Fuerzas Armadas a «no tomar prisioneros».
En mayo de 1974  El ERP con pertrechos y elementos humanos capacitado, iniciando su objetivo primario de comenzar el proceso revolucionario, introduce en Tucumán la “Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez”, al mando del propio Santucho,  quien entonces decidirá asaltar la localidad de Acheral para fines de mayo. El asalto fue un éxito, se copó el pueblo, se hizo una formación  e izando por primera vez la bandera del ERP. Se calcula que al finalizar el año 1974, el ERP, tenía unos 2500 simpatizantes esparcidos por toda la provincia. A su vez se realizaron diversos ataques a destacamentos militares del interior como una demostración de fuerza al atacar en simultáneo la Fábrica Militar de Pólvora y Explosivos de la localidad de Villa María, donde fue capturado el coronel del Ejército, Argentino del Valle Larrabure; y también atacar al Regimiento 17 de Infantería Aerotransportada de Catamarca, en agosto de 1974; la primera acción fue realizada por la compañía Decididos de Córdoba, al mando de Juan Eliseo Ledesma y la segunda por la Compañía de Monte, comandada por Juan Manuel Carrizo y Hugo Irurzun (Capitán Santiago). En la Fábrica Militar, el ERP ingresó con la ayuda del soldado conscripto Mario Pettigiani que dominó la guardia aprovechando que estaba asignado a la fábrica y luego de una hora de combate logró el copamiento de la unidad, de donde retiró armas y municiones varias. Las acciones de combate se prolongaron durante todo ´74 y la guerra sucia entre los bandos no tuvo ni tregua ni límite; en donde los principales perjudicados eran los civiles que soportaban la violencia de las partes en conflicto a causa de los secuestros y ejecuciones sumarias que ambos bandos realizaban.
En medio de un clima político y social sumamente enrarecido y conflictivo, el 19 de septiembre de 1974 un comando Montonero concreta el secuestro extorsivo que obtuvo el cobro del mayor rescate de la historia argentina ya que la organización recibió sesenta millones de dólares, por la entrega con vida de los hermanos Juan y Jorge Born, a los seis y nueve meses de secuestro respectivamente. Los hermanos Born eran por entonces los principales accionistas del mayor conglomerado productor y exportador cerealero argentino. Dirigentes Montoneros confirmaron, extraoficialmente, que una parte del dinero fue derivada hacia Cuba con el fin de ponerla transitoriamente a resguardo, en tanto que el pago final de unos 17 millones de dólares fue cobrado y administrado por el banquero David Graiver, quien tenía sus oficinas en la ciudad de Nueva York y falleció en un dudoso accidente de aviación. Versiones periodísticas sugiriendo que la fortuna de los Montoneros quedó finalmente incautada y confiscada en Cuba por orden de Castro, pero algunos ex funcionarios cubanos han declarado que todo el dinero proveniente de este secuestro les fue entregado a Firmenich, Perdía y Yaguer, algunas veces en forma personal y en efectivo, y otras en graduales y sucesivas remesas al exterior vía complejas triangulaciones financieras a través de bancos de Checoslovaquia y Suiza.
A partir de 1975 se realizaron conversaciones para un acercamiento entre la dirigencia de Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). A partir de allí, sin acuerdos formales, Montoneros se volcará a realizar acciones de guerrilla urbana, mientras que el ERP tratará de consolidar su fuerza en el interior capaz de generar un movimiento de resistencia. Cabe destacar que ambos grupos poseían capacidad efectiva de solventar y financiar sus fines combativos con los fondos de secuestros y extorsiones a empresarios y políticos. A principios de 1975, Montoneros destacó observadores en el frente rural del ERP y creó una Unidad Básica de Combate Logística (UBCL) con la que apoyó a la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez, proporcionando armas, medicamentos y refugio a los militantes del ERP en forma regular. A partir de allí el ERP suma fuerzas para atacar a los sectores sindicales que apoyaban al gobierno. El 28 de enero de 1975, miembros del ERP, matan en una emboscada al director de Delegaciones Regionales de Trabajo, Armando Canziani y a su guardaespaldas. El 4 de febrero en Tucumán, El ERP emboscan y matan al ex dirigente del sindicato del ingenio Concepción, Rodolfo Chávez y a tres guardaespaldas.
Frente a los hechos armados emprendidos por las organizaciones militantes radicalizadas se dio una acción cada vez más violenta de la derecha peronista –sostenida desde el entorno del propio Perón– contra las organizaciones políticas armadas, que se acentuó más aún luego de la muerte del anciano líder. Al asumir su esposa y vicepresidente María Estela Martínez de Perón la presidencia, bajo la influencia de López Rega.
José López Rega Había sido nombrado por Héctor J. Cámpora como ministro de Bienestar Social; ya que poseía muy buena relación Juan D. Perón y su esposa en el exilio.  Una vez en el poder se comenzó a rodear de militantes de otras agrupaciones que querían eliminar a la izquierda peronista. La conformación de estas fuerzas conformaba a sectores de ex tacuaras del Movimiento Nueva Argentina (MNA), militantes de la Juventud Federal del dirigente peronista Manuel de Anchorena, miembros del Comando de Organización y grupos sindicales ortodoxos. Además, también creó la Juventud Peronista República Argentina (JPRA), debido a que necesitaba de un aparato propio que saliera a pelearle «la calle» y responderle en forma directa a las agrupaciones que respondían en forma orgánica a las organizaciones FAR y Montoneros. La organización fue sostenida con los recursos del Ministerio, y hasta les permitió el ingreso a la rama juvenil del Consejo Superior Peronista, desde donde comenzaron a combatir a la Juventud Peronista de Regionales, agrupación de superficie de Montoneros.
No era novedad la conformación de grupos especiales del estado que apliquen medidas de represión ilegales y contrarias a la defensa de los derechos humanos. Algunos historiadores e investigadores han afirmado que la Triple A tiene antecedentes en las bandas parapoliciales que surgieron a principios del siglo XX, luego del Decreto Ley de Defensa Social. Cuando se sucedieron masacres conocidas como la Semana Trágica. Muchas de esas masacres fueron realizadas o apoyadas por las bandas parapoliciales conocidas como Liga patriótica Argentina. También son señalados como antecedentes más contemporáneos, organizaciones como la Alianza Libertadora Nacionalista, el grupo parapolicial “Vizca” anti comunista durante el 1º y 2º gobierno peronista; como mencionar algunos ejemplos de organizaciones represivas paraestatales.
Existen teorías acerca del nombre de la Alianza que podría deberse al perfil esotérico de López Rega, quien creía que la moral de la humanidad iba a evolucionar en la medida en que se desarrollaran los tres vértices magnéticos del triángulo de la Triple A. Aunque otras versiones hablan de un compromiso entre dos facciones que proponían Alianza Antiimperialista Argentina o Alianza Anticomunista Argentina, por lo que firmaron como Triple A, aunque luego se impuso la segunda acepción. Aunque en ese momento su liderazgo fue negado, hoy se sabe que José López Rega coordinó su organización secretario personal y ministro de Juan Domingo Perón, quien la empleó para combatir los sectores de izquierda del propio movimiento peronista. López Rega y el comisario general entonces jefe de la Policía Federal Argentina, Alberto Villar, organizaron la Triple A durante el gobierno interino de Raúl Lastiri, en 1973.
López Rega, al frente del Ministerio de Bienestar Social, desvió fondos para financiar  a la organización y el armamento del grupo parapolicial. Seguiría en ese cargo durante el gobierno de Perón y, a su muerte (1º de julio de 1974), en el gobierno de  Martínez de Perón, sobre la cual ejercía una extraordinaria influencia basada en una compartida devoción espiritista. La Triple A, desde su gestación se organizó como un sistema de células, con el fin de que «no supiera un determinado grupo qué es lo que iba a hacer el otro». La organización se encontraba dirigida por un cuerpo nacional, que contaba con un cuerpo de ejecutores, y las secciones de «inteligencia», «justicia» y «operaciones»; este organigrama se repetía regionalmente. Los encargados del grupo original fueron López Rega, Villar, Almirón y Rovira. En un principio, sólo existieron células de personal vinculado al Ministerio de Bienestar, al mando de los «lugartenientes» de López Rega, Rodolfo Eduardo Almirón y Alberto Villar. Luego, estas células fueron multiplicándose, siendo parte de ellas personal militar, oficiales policiales y agentes de inteligencia. De forma paralela la Triple A creó, en localidades lejanas a la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, nuevas organizaciones que respondían al mando de López Rega, por ejemplo, en Córdoba, gobernada por un «interventor federal», se creó el Comando Libertadores de América. También se asoció con grupos parapoliciales anteriores, otorgándoles protección, logística e inteligencia a cambio de lealtad.
Debido a su organización, los métodos de la Triple A variaba según el objetivo del atentado y la «célula» a cargo de la planificación y ejecución. En muchos casos eran militantes populares o sindicalistas que eran secuestrados en su domicilio o en la vía pública por un grupo de hombres con credenciales policiales, uniformadas o no. Luego, estas personas aparecían acribilladas al otro día. Los atentados con bombas y los ataques con ráfagas de subfusil fueron otro método común utilizado por el grupo parapolicial desde el principio de la represión ilegal. La Triple A fue adoptando procedimientos más violentos. Los secuestros, violaciones y ejecuciones de mujeres fue un método incorporado al «ritual» del terror. La eliminación de familias enteras se practicó como forma brutal de «escarmiento». También, se recurrió a la voladura con explosivos de sus víctimas.
A fines de 1973, la Triple A difundió una «lista negra» de personalidades que serían inmediatamente ejecutadas donde se las encuentre. La lista estaba integrada por militantes montoneros y del ERP; así como de varios intelectuales,  también miembros de las fuerzas armadas que habían criticado al gobierno y a personajes públicos que no demostrasen su afinidad con el gobierno. El 4 de enero de 1974, la Policía Federal allanó en Buenos Aires las librerías Fausto, Atlántida, Rivero y Santa Fe, donde arrestó a los empleados por difundir libros. Algunos de los libros prohibidos eran «La boca de la ballena», de Héctor Lastra; «Territorios», de Marcelo Pichón Riviere; «Sólo ángeles», de Enrique Medina y «The Buenos Aires affaire», de Manuel Puig. Todos los ejemplares encontrados fueron secuestrados. Desde el comienzo del gobierno constitucional de Héctor Cámpora, el 25 de mayo de 1973, hasta el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la CONADEP (en 1984) recibió unas 600 denuncias y certificaciones de desapariciones forzadas previas al golpe de 1976 y 500 ejecuciones sumarias; certificadas en documentos públicos. Las amenazas de muerte llevaron al exilio a muchos, incluyendo a científicos como Manuel Sadosky; periodistas como Pepe Eliaschev; psicoanalistas como Marie Langer; artistas como Héctor Alterio, Mercedes Sosa, Pino Solanas, Norman Briski, Inda Ledesma, Armando Tejada Gómez, David Stivel, Luís Brandoni, Horacio Guaraní, Nacha Guevara; entre otros.
El 11 de mayo de 1974 el padre Carlos Mugica fue emboscado cuando se disponía a subir a su automóvil Renault 4 azul estacionado en la puerta de la iglesia de San Francisco Solano de la calle Zelada 4771 en el barrio porteño de Villa Luro donde acababa de celebrar misa. Este sacerdote recibió varios disparos de subfusil que le afectaron seriamente el abdomen y el tórax, falleciendo a los pocos minutos al ser trasladado a un hospital cercano.
En conjunción con la conformación de instrumentos para oficiales de represión, también se facultó a las fuerzas armadas preparadas para la defensa para actuar dentro del territorio para sumar fuerzas de represión ante la conjunción de las agrupaciones políticas armadas radicalizadas. La presidenta María Estela Martínez de Perón dictó entonces el primer "decreto de aniquilamiento", que llevó el número 261/75, fechado el 5 de febrero de 1975, por el cual ordenó al Ejército Argentino intervenir y "aniquilar el accionar de los elementos subversivos que actuaban en la Provincia de Tucumán". A esto se lo denominó Operativo Independencia, y durante el desarrollo del mismo, el Ejército Argentino y la Fuerza Aérea Argentina lucharon en la localidad tucumana de Monteros venciendo a la Compañía Ramón Rosa Jiménez del ERP, y a los militantes Montoneros enviados a apoyarlos, que buscaban crear un "foco revolucionario" en el monte tucumano.

Radicalización Política Armada y debilidad del respeto de los derechos constitucionales.
La primera ofensiva de Montoneros, de enero a marzo de 1975, produjo ciento cincuenta operativos, entre propaganda, ajusticiamientos y diversos atentados. El 15 de marzo una bomba montonera explotó en la Plaza Colón, al lado del Comando General del Ejército, aparentemente dirigida contra el general Jorge Rafael Videla; produciendo 29 heridos, entre ellos cuatro coroneles y el resto civiles. El 23 de abril, tres pelotones de combate de Montoneros asesinaron al comisario inspector Telémaco Ojeda, que integraba el Servicio Antisubversivo de Rosario.
En enero de 1975, el abogado argentino Leandro Despouy dio testimonio en tribunales internacionales sobre los crímenes cometidos por «funcionarios del gobierno o ser allegados políticos», responsabilizaron a López Rega y a otros funcionarios del gobierno de María Estela Martínez de Perón. El abogado exiliado dio cuenta de la metodología de asesinato a sangre fría de militantes desarmados y a la tortura sistemática, acompañada por los comunicados oficiales que hacían parecer estos asesinatos como productos de “violentos tiroteos”. Además, se denunció lo que luego se conocería como el Plan Cóndor, la acción conjunta de las fuerzas de seguridad de varios países de Sudamérica. En este aspecto, se dio cuenta de al menos cinco personas secuestradas en Buenos Aires y trasladadas a Montevideo, donde fueron torturadas y asesinadas. Estas denuncias dejaron expuesto el accionar oculto de la Triple A, instando a Lopez Rega a renunciar a su cargo y abandonar la vida política.
El 19 de julio de 1975, los Granaderos descubrieron, al desmontar la sede del renunciante López Rega en el Ministerio, un arsenal de armas de guerra, incluyendo subfusiles, granadas y fusiles de francotirador. El escándalo consecuente lo implicó, así como a Isabel, en acusaciones de corrupción por malversar fondos del gobierno. El accionar antiterrorista había quedado al descubierto ante la sociedad por lo que la continuación del “combate” pasó a ser regenteada por los sectores sindicales y al mando de la patota de su guardaespaldas.
Cuando la Triple A todavía se encontraba en actividad, hubo denuncias de sus delitos en diversos medios de comunicación masivos quienes denunciaron las presiones a sus periodistas para publicar los comunicados de la Triple A En estos medios denunciaron, «la intervención de la agrupación en “la masacre de Ezeiza”», «la entrega de $ 1.000.000 de la cartera para destinarlos a la estructura clandestina», «la preparación en esa estructura de un escuadrón de la muerte que llevaría el nombre de “Águilas negras”, entre otros.
El 6 de julio de 1975, el diario La Opinión publicó un informe completo sobre la “Triple A”, que sería una copia del entregado por Ricardo Balbín a la presidente María Estela de Perón. El informe daba cuenta del reporte realizado por el Ejército en 1974, y realiza la denuncia de la vinculación del Ministro José López Rega con la «organización terrorista de ultraderecha denominada Triple A». Diputados de la izquierda peronista, como Ortega Peña, luego de realizar denuncias a partir de sus investigaciones en diversos medios de comunicación, denunciaron los crímenes. Las denuncias no prosperaron y desde enero de 1974 había más de veinte diputados amenazados de muerte por la Triple A. La situación se tornó peor luego del asesinato de Ortega Peña y de un intento fallido de asesinato al diputado Héctor Sandler quien partió al exilio. Recién luego del exilio de López Rega y sus colaboradores, el 23 de julio de 1975 la Cámara de Diputados dio curso al pedido de juicio político presentado por el diputado Jesús Porto y remitió una copia para la investigación judicial sin que prospere ninguna medida  por parte de este poder federal. De esta manera se plasmó el grado de impunidad que gozaba esta organización para estatal. Desde el gobierno se negaba o desmentían las denuncias. Esto fue luego negado por ministro del interior Antonio Benítez, en una sesión parlamentaria.
A mediados de 1975, se había iniciado la tarea de reclutamiento y entrenamiento dentro de los Montoneros para formar la «Compañía Montoneros de Monte» que operaría en el noroeste de Tucumán. Se efectuaron reconocimientos y se prepararon 40 depósitos, que serían futuras bases de operaciones. Para minimizar su detección entre la población civil se había formado la unidad principalmente con cuarenta voluntarios solteros oriundos de la provincia. La zona de operaciones prevista fue el noroeste de la Sierra de Medina de Tucumán. En esos tiempos el Ejército estimaba que la guerrilla del PRT-ERP tenía entre 300 y 500 combatientes en Tucumán. Durante el 13 de febrero de 1976 mientras los integrantes de la organización Montoneros penetraban por la zona de El Cadillal se produjo un encuentro imprevisto con el Ejército Argentino. Como resultado fueron muertos varios integrantes de la «Fuerza de Monte del Ejército Montonero».
El 22 de agosto de 1975, día del aniversario de la masacre de Trelew, Montoneros hizo estallar en todo el país más de cien bombas, y lo mismo ocurrió los días 15 y 16 de septiembre en recuerdo del golpe militar que derrocó al presidente Perón en 1955. Al mismo tiempo el pelotón montonero Arturo Lewinger hizo estallar una bomba sumergible dañando al ARA Santísima Trinidad, primer destructor misilístico de origen  británico. En este período, la Armada Argentina perdió once hombres: seis oficiales y cinco conscriptos. El accionar de las agrupaciones políticas armadas radicalizadas comienzan a implementar acciones netamente terroristas, por lo que la opinión pública comienza a ser más desfavorable a dicho accionar ya que el enfrentamiento político violento perjudicará en mayor número sobre la población civil que comenzaba a requerir una pacificación del conflicto y poder recuperar una vida social y cotidiana alejada a la situación de cuasi guerra civil que se estaba generando.
El 28 de agosto el pelotón montonero Marcos Osatinsky llevó a cabo la “Operación Gardel” e hizo explotar una bomba de aproximadamente 150 kilogramos en la pista del aeropuerto de San Miguel de Tucumán, cuando despegaba un avión Lockheed Hércules C-130  de la Fuerza Aérea transportando 114 miembros de fuerzas especiales de la Gendarmería Nacional, con un resultado de seis muertos y 29 heridos.
 El 3 de septiembre en un asalto de Montoneros a un camión del Ejército, en el Camino General Belgrano, murió el sargento ayudante Anselmo Ríos. En los meses subsiguientes; los casos de enfrentamientos y asesinatos de militantes de las agrupaciones políticas armadas radicalizadas y de las fuerzas de seguridad no cesaron de ocurrir; y la publicación de las victimas enardecía el accionar vengativo de los bandos enfrentados.
En conjunción al accionar violento de las agrupaciones políticas radicalizadas continuaba incrementándose. Tanto Montoneros, el ERP y la Triple A; realizaban acciones terroristas y de asesinatos a no solo los miembros de los bandos enfrentados. También actuaban contra sindicalistas, funcionarios públicos, empresarios, y hacia cualquier individuo que accidentalmente se encontrara en el medio del violento conflicto de intereses políticos.  La sensación de inseguridad y guerra civil era reflejada en las sensaciones de una sociedad civil que era la victima de las confrontaciones sin tomar posturas por cualquiera de los bandos enfrentados.
El 5 de octubre de 1975, 60 miembros de Montoneros, realizaron el ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29 en Formosa. Conducidos por el soldado, Luís Roberto Mayol. los Montoneros sabían bien dónde se hallaban las diversas armas. El plan consistía en un ataque para copar el regimiento con la finalidad de robar armamento y lograr un gran impacto psicológico en la Brigada de Infantería de Monte. El combate les fue desfavorable, los atacantes huyeron en vehículos hacia el aeropuerto con varios heridos y con sólo 50 fusiles FAL (de los 200 previstos), dejando 16 muertos propios en el cuartel. Por su parte, los defensores tuvieron 12 muertos (1 oficial, 1 suboficial y 10 soldados conscriptos) y 19 heridos. El ataque de Montoneros al cuartel militar de Formosa provocó una conmoción tal en todo el país que llevó a que Ítalo Argentino Luder, presidente interino constitucional, dictase otros tres "decretos de aniquilamiento", que llevaron los números 2770/75, 2771/75 y 2772/75, por los cuales el cual el Poder Ejecutivo extendió a todo el país la lucha contra la guerrilla, creando un Consejo de Seguridad Interna, comandado por el propio Presidente e integrado por las Fuerzas Armadas, de seguridad y policiales, ordenándoles aniquilar el accionar subversivo. El 24 de octubre de 1975, miembros de Montoneros secuestraron al gerente de producción de Mercedes Benz, Herr Franz Metz y pidieron 7 millones de dólares por el rescate del ciudadano alemán. El 26 de este mismo mes, cinco agentes de policía en Buenos Aires resultaron muertos dentro de sus vehículos luego de que fueron tiroteados en una emboscada, a metros de la Catedral de San Isidro.
A fines de 1975, en un llamado "Parte de guerra Nº 1",  La Triple A señala como elementos a ejecutar a los integrantes del siguiente listado de agrupaciones, que incluía desde organizaciones armadas hasta grupos de tendencia socialdemócrata: Partido Comunista; Organización Montoneros; Ejército Revolucionario del Pueblo-Partido Revolucionario de los Trabajadores; Partido Socialista de los Trabajadores; Juventud Radical Revolucionaria; Partido Comunista Revolucionario y cualquier sindicalista de base o activista social.
El 28 de diciembre de 1975 personas identificadas como de la Policía Federal, redujeron a varios miembros de Montoneros. La noticia fue difundida por la prensa al mismo tiempo que legisladores radicales denunciaban el hecho en el Congreso. Al gobierno de la presidente María Estela de Perón llegaron reclamos de dirigentes e intelectuales del país y del extranjero pero en ningún momento reconoció ninguna  detención. Algunas fuentes, denunciaron tiempo después, que estos militantes habrían sido torturados en la guarnición militar de Campo de Mayo, pero del que nunca se tuvieron noticias ciertas pasando a la categoría de “desaparecido”.
Dichos sucesos no redujeron el accionar violento de Montoneros. El 3 de diciembre de 1975, Montoneros asesinó al general de división retirado Jorge Esteban Cáceres Monié, ex Jefe de Policía Federal durante el gobierno de Alejandro Agustín Lanusse. Se llevaron a la esposa, también herida, y la dejaron en una zanja a quince kilómetros, muerta. Ese mismo mes, Montoneros asaltó la fábrica de armamentos Halcón de Banfield. Se llevaron 250 armas nuevas, 150 fusiles calibre 7,65, 100 pistolas ametralladoras de 9 mm. A principios de 1976, tres pelotones de montoneros tomaron la fábrica Bendix en Munro; adonde habían sido secuestrados dieciséis trabajadores. El 2 de febrero de 1976, 50 Montoneros atacaron la Escuela de Policía Juan Vucetich, en La Plata.
Una semana después del hecho de los secuestros de algunos militantes, Montoneros informó internamente que habían caído algunos locales de importancia, solo conocidos por las personas secuestradas. Luego Montoneros emitió un comunicado informando que el 14 de febrero de 1976 el Tribunal Revolucionario declararía culpable de los delitos de deserción en operación y delación, y propuesto las penas de degradación y muerte a todos aquellos militantes que negociasen información con el gobierno. La detención de uno de los principales dirigentes de Montoneros, que además tenía fuerte llegada a las bases militantes había conmocionado a la militancia, en especial porque las circunstancias en que se había producido mostraban que se había violado las reglas de seguridad que, incluso, había establecido la conducción. La noticia provocó que algunos de militantes de Montoneros replantearan la necesidad de rediscutir el tema de cómo actuar frente a la tortura y a una nueva situación represiva. A lo cual, la única salida para evitar delatar cualquier información, era suicidarse. Cierto sector de Montoneros proponía fortalecer su relación social y generar mayor oposición civil al gobierno de María Estela de Perón y plantear el adelanto de las elecciones, o sea; dar preponderancia a la actividad política y no a la acción militar pero las propuestas que se impusieron en la última reunión de 1975 del Consejo Superior Montonero, efectuada en octubre se alineaban con la posición que favorecía a una victoria por desgaste y que el oficialismo pactase un reingreso de Montoneros al gobierno. Para Montoneros el reemplazo de la política por el accionar militar, era inviable demostrando preeminencia de las lógicas bélicas dentro de la agrupación. La conducción montonera cargo de traición tanto al integrante que se vendía al enemigo como al que era obligado a entregar información mediante la tortura y parece no haber reflexionado sobre el efecto desmoralizador que tenía para muchos militantes la condena en esas circunstancias de un dirigente respetado.
El accionar terrorista de las agrupaciones políticas radicalizadas adquirió carácter de todo o nada. En febrero de 1976, en Tucumán, paracaidistas del Regimiento de Infantería Aerotransportada 14 entraron en combate con 65 militantes de Montoneros. Fueron muertos el cabo Héctor Roberto Lazarte y el soldado conscripto Pedro Burguener y murieron varios integrantes de la “Fuerza de Monte del Ejército Montonero”, entre ellos Juan Carlos Alsogaray, jefe de la unidad e hijo del general Julio Alsogaray. El 13 de marzo de 1976, en un atentado de Montoneros en Córdoba, murieron los oficiales de policía retirados Mario Guevara y Alberto Belloqui, y un mozo de bar. En la semana previa al golpe militar de 1976, los Montoneros mataron a 13 policías como parte de su tercera ofensiva. La conducción de Montoneros sabía en octubre de 1975, como todo el país que se aproximaba el golpe e incluso tenía noticias, gracias a sus informantes dentro de las fuerzas militares, detalles y precisiones del mismo, y continuó con sus operaciones que tendían a unificar a las Fuerzas Armadas respecto del proceso represivo. Para Montoneros, la lucha armada había quitado toda posibilidad de retrotraer su carácter militar y beligerante. Para ellos, nunca hubo en el corto plazo de la democracia una realización del carácter socialista que deseaban congeniar, por lo que continuaba una situación de dominación de los mismos sectores que oprimían al país desde 1955. La única salida a dicho proceso era aniquilar al conservadurismo enquistado en el propio peronismo.
            Paralelamente; el ERP consumaba su última gran acción que fue el fallido asalto al Batallón Depósitos de Arsenales 601 Domingo Viejobueno, ubicado en la localidad de Monte Chingolo, con el objetivo de apropiarse de armamento; gracias a la información de un soldado militante del ERP, del Batallón de Arsenales 601.  El ERP se encontró con nutrido fuego de fusilería y de ametralladoras pesadas, haciendo evidente la preparación previa y con ella la pérdida del factor sorpresa. Las bajas de ERP fueron 62 muertos  y unos 25 heridos fueron evacuados por sus compañeros. Durante el ataque murieron además tres oficiales y cuatro conscriptos. Tras el desastre militar de Monte Chingolo, la conducción del ERP intentó justificarlo aprovechando la crisis que días antes había estallado en el seno de la Fuerza Aérea diciendo que su objetivo era demorar la consumación de un nuevo golpe militar que ya estaba en preparación.
Como último recurso en un vano intento de revertir la situación militar en Tucumán, la compañía "Decididos de Córdoba" llegó a la zona de Monteros a principios de marzo de 1976. Los guerrilleros cordobeses fueron pronto derrotados por las fuerzas de paracaidistas y comandos desplegadas en la zona, quienes fueron largamente apoyadas por helicópteros artillados. Durante las operaciones planificadas por la Brigada de Infantería Aerotransportada IV del Ejército contra el PRT-ERP en Córdoba, 300 militantes desaparecieron a mediados de abril de 1976. El 3 de julio de 1976, a tres meses del golpe militar, el Comité Ejecutivo del PRT se reunió y decidió replegarse, además de mandar al exilio a Santucho, para preservarlo; pero el 19 de julio de 1976 Santucho fué sorprendido en un departamento de Villa Martelli produciéndose un tiroteo en el interior del mismo a resultas del cual resultaron muertos Santucho y Benito Urteaga. Liliana Delfino (su compañera). Fernando Gértel y Ana María Lanzilotto fueron detenidos y serían luego asesinados en Campo de Mayo. Tampoco se sabe cómo dieron con el departamento: hay versiones que hablan sobre una inteligencia previa o de una entrega. Otra versión fue el hallazgo de una boleta con la dirección del departamento producido al ser detenido el militante Domingo Menna (mientras esperaban a un delegado de Montoneros que nunca se presentó) y otras a una filtración de información por parte de Montoneros, ninguna de ellas confirmada. Tras la muerte de Santucho se encontró en sus valijas valiosa información, nombres de 395 miembros de la Juventud Guevarista y los Comandos de Apoyo del ERP que iban a actuar durante el mundial 78. Todos fueron muertos entre 1976 y 1977.
Para el inicio del Proceso de Reorganización Nacional, la más sangrienta dictadura argentina, la Triple A ya había sido desmantelada, y las acciones represivas fueron llevadas a cabo en lo sucesivo por la dictadura. Aunque algunos de sus miembros pasaron a trabajar para los militares porque ya venían haciéndolo en la SIDE.
El Operativo Independencia y el accionar de la Triple A habían reducido y debilitado el accionar de los grupos políticos radicalizados; pero no eliminados.  Pero en definitiva; el gobierno peronista de Martínez de Perón no había podido capitalizar o incrementar su poder; por lo que recurrió al apoyo de las fuerzas armadas para logar sus objetivos. La caótica situación social concordaba con una terrible crisis económica. El gobierno había perdido toda legalidad desde que necesito de la Triple A para sostenerse; y perdió toda legitimidad a medida que los diversos sectores políticos radicalizados o no, denunciaban las irregularidades cometidas por el gobierno. Toda la sociedad civil, cansada de la violencia, reclamaba una reorganización política y económica, que devolviese nueva fe y esperanza a retomar una vida pacifica, con una Republica que defienda los derechos y la vida de sus ciudadanos. Pero gran parte de la sociedad no veía una salida democrática posible, por consiguiente, era previsible que el clamor por una salida hacia una dictadura militar fuera necesario. Era una cultura política conocida y aprendida por casi un siglo de interrupciones democráticas.
El golpe de estado perpetrado el 24 de marzo de 1976 comenzó su preparación con mucha anticipación. Para entonces, la Argentina era el único país del Cono Sur que mantenía un régimen democrático, en tanto que todos los países vecinos estaban gobernados por dictaduras militares (Banzer en Bolivia, Geisel en Brasil, Augusto Pinochet en Chile, Stroessner en Paraguay y Bordaberry en Uruguay). A mediados de 1975 una delegación de empresarios liderada por José Alfredo Martínez de Hoz, presidente del Consejo Empresario Argentino se entrevistó en secreto con el entonces general Jorge Rafael Videla, comandante en jefe del Ejército, para expresarle la preocupación de los grandes grupos económicos porque "se estaba impidiendo la libertad de trabajo, la producción y la productividad" y solicitarle a las Fuerzas Armadas que aseguraran "el imperio del orden sobre todas las cosas". Desde ese momento, las reuniones entre empresarios y militares se hicieron frecuentes. La última de esas reuniones se realizó con el entonces almirante Eduardo Massera, comandante en jefe de la Armada. En octubre de 1975, los militares y empresarios comenzaron a reunirse con la jerarquía de la Iglesia Católica y de líderes de partidos políticos, que se comprometieron a no oponerse. En febrero de 1976 el entonces general Roberto Eduardo Viola elaboró el plan de operaciones del golpe. El plan contemplaba la necesidad de "encubrir" como "acciones antisubversivas", la detención clandestina de activistas y opositores, desde la noche misma del golpe. Es posible que la conducción de Montoneros supiera de la proximidad del golpe.
El 21 de marzo de 1976 el diario derechista La Nueva Provincia de Bahía Blanca criticaba a los políticos que daban prioridad a mantener el régimen democrático y reclamaba abiertamente el golpe militar: En el ámbito internacional, el golpe fue previsto por la inteligencia estadounidense. El mismo 24 de marzo de 1976; la CIA expresó su apoyo de Estados Unidos ante un golpe de estado militar A la una de la madrugada del 24 de marzo de 1976, el general José Rogelio Villarreal inició el golpe de estado diciéndole a la presidenta Isabel Martínez de Perón: “Señora, las Fuerzas Armadas han decidido tomar el control político del país y usted queda arrestada.” Simultáneamente con el golpe, esa misma noche, se realizaron centenares de secuestros y arrestos, principalmente de activistas y dirigentes sindicales en áreas industriales estratégicas, como el Gran Buenos Aires, Córdoba y la zona que se extiende desde el Gran Rosario hasta San Nicolás.
El primer día la Junta Militar dictó el comunicado Nº 1; que dice: “Se comunica a la población que, a partir de la fecha, el país se encuentra bajo el control operacional de la Junta de Comandantes Generales de las FF.AA. Se recomienda a todos los habitantes el estricto acatamiento a las disposiciones y directivas que emanen de autoridad militar, de seguridad o policial, así como extremar el cuidado en evitar acciones y actitudes individuales o de grupo que puedan exigir la intervención drástica del personal en operaciones”.  A partir de allí, comienza a escribirse otro capitulo oscuro de la historia Argentina.