MARXISMO PARA ESTUDIANTES
miércoles, 28 de mayo de 2014
domingo, 25 de mayo de 2014
25 de Mayo de 1810
En de Mayo de 1810: se conoce la noticia en Buenos Aires, de que Napoleón Bonaparte había triunfado en España y los Reyes estaban bajo control francés y los virreyes en América carecían de legitimidad sumado a ésta situación la postergación política de los criollos que estaban cansados de ser gobernados por autoridades enviadas desde España quedando siempre los locales relegados a un segundo plano, se denominaba criollos a los hijos o descendientes de españoles nacidos en nuestra tierra, en trescientos años de dominio español ya habían pasado varias generaciones desde los primeros adelantados y muchos ya creían que ya era la hora de empezar a autodeterminar su destino sin depender de España.
surgen en toda América las denominadas Juntas de Gobierno y en España la Junta de Sevilla que intentaba tener el gobierno provisoriamente hasta tanto volvieran los Reyes de España a gobernar si es que el pueblo español lograba derrotar a las fuerzas de Napoleón.
La idea de una Junta de Gobierno se observaba de dos maneras: Cortar definitivamente con España y establecer un gobierno local, o bien establecer una Junta provisoria dependiendo de España hasta tanto se logre recuperar la legitimidad perdida.
En el Río de la Plata existían dos posturas: la conservadora a cargo de Cornelio Saavedra y la revolucionaria a cargo de Mariano Moreno.
Se impuso el pensamiento de Saavedra, más conservador pero sin la incorporación del Virrey al gobierno, postura que se sostuvo hasta el 22 de Mayo cuando definitivamente se dispuso romper con España y forjar un gobierno local, criollo.
Los virreyes en el Río de la Plata: no tenían buen prestigio, además del antecedente de las invasiones inglesas en donde adoptaron este tipo de gobernantes, la actitud cobarde de huir de Buenos Aires con los tesoros sin combatir, dejando a la suerte de las milicias la defensa de la ciudad resistiendo en 1806 y 1807 y expulsando finalmente a los ingleses, la conclusión era "si podemos resistir solos, también podemos gobernarnos solos, con el apoyo de la fuerte milicia de Buenos Aires, cuyo jefe supremo era Saavedra.
La Junta de Gobierno en 1810: quedó encabezada por Saavedra y luego Castelli, Belgrano, Azcuénaga, Alberti, Matheu y Larrea, como vocales y Paso y Moreno como secretarios.
Moreno publicaba en la Gazeta de Buenos Aires sus ideales y pasos del nuevo gobierno.
POBLACIÓN:
En lo que hoy es la República Argentina vivían algo más de 400 mil habitantes hacia 1810, españoles, extranjeros, criollos, mestizos, negros, mulatos e indígenas sometidos.
Los negros habían sido incorporados como esclavos y algunos dejados en libertad se ocupaban de la venta callejera.
La iglesia: tenía un lugar importante en la sociedad colonial, las damas concurrían a la iglesia acompañadas por sus esclavas.
LA COMIDA:
Un desayuno era mate acompañado de bizcochos o galletas, también se tomaba café con leche o chocolate. Se comía mazamorra, bocadillos de batata y de comer la carne asada, el puchero o locro.
Una vivienda pobre tenía el techo de paja, la clase acomodada las paredes eran de ladrillos y los techos de tejas.
Se vendía la carne salada, comúnmente denominado tasajo, la carne iba dirigida principalmente a las colonias esclavistas como alimento de los mismos. La sal se traía de España a un precio elevado o de lo contrario había que arriesgarse hacia las salinas que estaban bajo el control de los indios.
ACTIVIDADES:
En Salta se criaban y vendían mulas, San Juan y Mendoza producían ya en época colonial muy buenos vinos. Catamarca producía agua ardiente y aceites, en Córdoba la agricultura y las curtiembres, en el litoral el comercio se realizaba por el río Paraná, cueros, carne salada, que terminaban saliendo por Buenos Aires.
Carretas y diligencias se utilizaban para trasladarse de un lugar a otro cambiando los caballos en postas bien definidas por los viajantes.
Cuando llovía en Buenos Aires: las calles eran todo un lodazal, la iluminación era con cebo animal, o velas en algunos casos.
Un viaje a Europa: representaba entre dos y hasta tres meses depende el lugar de destino y la embarcación.
El comercio: era solamente con España, no obstante llegaban de contrabando barcos ingleses con telas y ropa como ser vestidos y trajes de confección puramente inglesas.
Profesiones hacia 1810: Abogados recibidos en la Universidad de Charcas o Córdoba. Aguateros, que sacaban el agua del Río de La Plata y la llevaban en barriles. Las lavanderas que lavaban la ropa a orillas del Río de La Plata. El hacendado: propietarios de ganado y tierras. Médicos: que eran muy pocos y con medicinas limitadas. El pulpero, la pulpería era el lugar de encuentro de los gauchos a tomar un trago, tomar unos mates con bizcochos, intercambiar cueros o cuchillos, El Tropero: encargado de conducir el ganado de un lugar a otro, Los Vendedores ambulantes de Velas, canastos, comidas artesanales, los músicos, que animaban las fiestas y reuniones.
El caso particular de Santiago Liniers: Héroe en las invasiones inglesas, Virrey del Río de La Plata leal al Rey de España fue fusilado en Córdoba.
Saavedra: su nombre completo fue Cornelio Judas Tadeo Saavedra nació el 15 de septiembre de 1759 fue el presidente de la Junta con 50 años tuvo una fuerte puja con Mariano Moreno. Saavedra nació en Potosí actual Bolivia. Estuvo al frente del Regimiento Patricios.
La Máscara de Fernando VII: ésta definición la dan algunos historiadores respecto a la actitud del primer gobierno, es decir, una actitud oscilante entre España y los criollos, actitudes tales como la de obligar a Belgrano a guardar la bandera recientemente creada por considerar un acto de ruptura con España que todavía no querían afrontar.
Juan José Paso: tuvo una amplia actividad política, participando en dos Triunviratos, abogado y profesor de filosofía, murió soltero a la edad de 75 años en 1833.
Mariano Moreno: el más radical de todos, se recibió de abogado en la Universidad de Charcas, ganó prestigio como profesional de nivel, los hacendados le recomendaban su representación, defendía el libre comercio, defendió a rajatabla la revolución profunda, le fue encomendada una misión diplomática y murió en altamar el 4 de marzo de 1811 a los 32 años de edad.
GLOSARIO:
Aguardiente: bebida alcohólica.
Cabildo: Institución municipal española de origen medieval.
Carbonada: sopa espesa que contiene verduras de todo tipo.
Criollo: hijo de español nacido en América.
Cuajada: leche fermentada, muy parecida al yogurt.
Curtir: proceso al que se somete al cuero para hacerlo suave.
Mestizo: hijo de blanco y de india.
Mulato: hijo de blanco y negra.
La importancia de Bs As y las rutas: Bs As gana importancia a partir de la creación del Virreinato del Río de la Plata por ordenanza real el 1º de Agosto de 1776, recordemos que hasta ese momento en centro real se encontraba en el Perú.
Se buscó utilizar al máximo el puerto de Bs As, bajando mercaderías desde el norte ejemplo Tucumán, Salta y Sgo. del Estero, para lo cual se crearon rutas bien definidas para el transporte de materias primas y gene en general, también existían rutas hacia chile para comercializar los productos regionales a esta economía se la llamó bifronte, por mar, para llegar a Chile se usaba el Estrecho de Magallanes hacia el puerto de Valparaíso.
Conclusiones finales:
El proceso de la independencia de nuestro país fue largo, lento y tortuoso con su problemática específica que tuvo varias etapas, sin lugar a dudas el 25 de Mayo de 1810 marca la primer etapa que concluye hacia 1880, es decir 70 años después con la conformación del Estado Argentino con sus diversas instituciones fundacionales.
Luego de 1810 y hacia 1814 los Reyes de España se restablecieron en el poder y su primer propósito fue el de recuperar sus dominios en América y dar por disueltas todas las Juntas de Gobierno ejemplo: en Chile, Venezuela, Colombia por mencionar algunos países que vieron su independencia trunca y que tuvieron que reorganizar los grupos revolucionarios para decidir su futuro independiente de España cerrando el proceso recién hacia 1825.
La Argentina fue marcando con el correr de los años su propio destino, librando posteriormente batallas de orden interno, local a nivel de caudillos de cada región mientras en otros lugares se debatían otras cuestiones, hombres como San Martín y Belgrano merecen un apartado en este proceso, debido a la importancia de su obra independentista imposible de simplificar en una sola página.
Profesor de Historia: José Luis González
martes, 6 de mayo de 2014
SECUENCIA SOBRE EL 24 D MARZO DE 1976
SB Nº38 Benavidez.
DOCENTE: GONZÁLEZ
JOSÉ LUIS.
CURSO: 6º
AÑO
SECUENCIA DIDÁCTICA.
ÁREA: CIENCIAS SOCIALES
TEMA: 24 DE
MARZO. DÍA DE LA MEMORIA, LA VERDAD Y LA JUSTICIA.
·
Se introducirá el tema mediante l lectura de un
texto en el blogs del profesor.
Prelectura:
·
Instalar en el aula un espacio adecuado para que
la lectura ocurra.
·
Con el proyector se verán fragmentos de videos
de You Tobe y del Canal Encuentro, relacionados
a la fecha estudiada.
Sesiones de lectura:
·
Escuchar leer para profundizar la relación que
se produjo previamente y para ello el
docente ampliará el horizonte de lectura del blogs.
·
Se pedirá a los chicos que busquen videos sobre el 24 de Marzo de 1976 y que anoten el link para
una segunda puesta.
·
Leer con otros para comentar y que surjan las
discusiones, la relectura, siendo el docente uno más de esos lectores.
·
Interpretación del texto leído.
·
Puesta de
los videos traídos por los chicos.
·
Intercambio con el docente y con sus pares.
·
Investigación en diferentes fuentes acerca de lo
ocurrido el 24 de marzo de 1976.
·
Se reunirán en grupo y conversarán acerca de lo investigado.
·
Registrarán en sus carpetas las conclusiones.
·
Realización
de láminas para representar lo trabajado en clase.
·
Comentarios
de la visita al Blogs del profesor.
·
Impresión
de imágenes extraídas de internet.
Enlaces de
referencia:
Enlace creado en el curso:
domingo, 4 de mayo de 2014
limites de argentina
La Argentina Límites
La República Argentina es un país que se encuentra en el Continente Americano,
específicamente en Sud América, limita
con Uruguay al este, Brasil y Paraguay al norte, Bolivia al noroeste y Chile al
Oeste.
En total son
cinco países los que limitan con la República Argentina.
Hay límites que
son naturales como ser la cordillera de los andes con Chile, el Río de la Plata con Uruguay, por otro lado
hay límites que son artificiales por ejemplo un alambre, una barrera una pared
que separan el paso de un país a otro.
El límite con
Chile en su gran mayoría son las altas cumbres divisoras de aguas. En la partes norte esta separación
está bien clara pero en el sur las cumbres no son tan altas y la cordillera no
lleva una línea recta por lo cual la frontera sur con Chile zigzaguea
permanentemente y llega hasta el Canal de Beagle cercano a Tierra del fuego en
dónde se encuentran las Islas Picton, Lenox y Nueva propiedad de Chile por
mediación aceptada por Argentina. Hay que recordar que la Argentina estuvo al
borde de la Guerra con Chile en 1978 por éstas islas hasta la primer mediación
papal.
La Isla Martín
García que se encuentra cercana al Delta del Tigre estuvo muchos años disputada
por Uruguay pero hoy en día es propiedad del Estado Argentino aunque sin
presencia militar solo prefectura y es una zona de cuidado ecológico.
Las Islas
Malvinas heredadas del imperio Español fueron usurpadas por Inglaterra desde
1933, recuperadas el 2 de Abril de 1982 por la fuerza y perdidas el 14 de junio
de 1982 luego de la rendición Argentina tras la derrota militar, no obstante la
Argentina reclama permanentemente la soberanía sobre las islas en los distintos
organismos internacionales.
José Luis González
viernes, 2 de mayo de 2014
HISTORIA RECIENTE 6º AÑO
Investigación Histórica IV
HISTORIA RECIENTE ARGENTINA. PASADO E IDENTIDAD
Resulta
difícil para una persona poder definir y describir su identidad. Mas allá de los rasgos físicos visibles, la
identidad se caracteriza por una conducta y una personalidad que se
desenvuelve, se desarrolla e interactúa con otros individuos, en un tiempo
presente. Pero si queremos responder a la cuestión de por que la identidad es
así, entramos en problemas. ¿Por qué soy
así? o ¿Cómo me hice así?; son dos preguntas similares; pero que determinan dos
espacios temporales que reflejan las causalidades fundacionales de la
conformación de la identidad. Una
pregunta hace hincapié en el presente (“soy”) y otra en el pasado
(“hice”). El presente es un tiempo
dinámico que se desarrolla en un ahora que se predispone para el futuro; pero
que inevitablemente deja atrás, en los tiempos pasados, recuerdos que desaparecerían del espacio
presente si no fuera por la acción de la memoria. Las cartas, las fotos, las
pinturas, y los registros audiovisuales son representaciones que nos permiten
escudriñar la interioridad y sensibilidad formadora de una identidad. Si quieres saber quien eres, afortunadamente
ya has hecho historia. ¿Cómo?
Joven
lector/a, eres un ser humano que se desenvuelve en un mundo presente y que has
dejado un trazo en el transcurso de tiempo en este universo. Te has sacado
fotos y estas dejando tu huella de tu ser en los comentarios o expresiones; y
mas importante aún, en la memoria de los otros seres humanos próximos, testigos
o espectadores de tu devenir en el mundo.
Esto quiere decir que estás haciendo historia que se resalta y se
descubre en el pasado colectivo, que te
reconoce y te identifica de otras historias individuales, pero que te suma a un pasado social, comunitario y colectivo. Esto quiere decir que historia y memoria van
muy cerca de la mano.
El
mayor anhelo de de un historiador es poder conocer y explicar el pasado. Este
es mayor pecado del historiador; buscar una razón o causa de las cosas pasadas
y su relación con el presente. Este
pecado es común en los seres humanos. Nuestra especie se considera humana a partir de la construcción social, conjunta
y participativa de una cultura como herramienta para propagar no solo
cuestiones técnicas; si no que también para definir una identidad individual y
social. Esta cultura se transmite de generación en generación por medio de
ritos y símbolos que se conservan en la memoria colectiva. Esta memoria
transmisora de identidad, está cargada no solo de recuerdos fácticos; sino que
también está cargada de sensibilidades agradables y dolorosas. Es razonable
entender que como seres humanos tendemos a reproducir la capacidad goce
obtenido. ¿Pero que se gana con
transmitir hechos y sentimientos dolorosos o tristes del pasado?
Primeramente,
podríamos afirmar que se trata de conservar sentimientos que no se desean olvidar. El olvido surge como fuerza opositora al esfuerzo conservatorio de la
memoria. El olvido surge tanto por la
imposición externa o como una propia fuerza
psíquica interna del individuo que intenta reprimir todo recuerdo
traumático de lo vivido. Por
consiguiente se supone que la memoria tiene todo para perder, pero ésta siempre
encuentra una puerta abierta para salir a la luz. De manera individual y luego de manera
colectiva, los recuerdos se concentran colectivamente como fuerza de
resistencia ante la fuerza del olvido.
Pero
esos recuerdos dolorosos o traumáticos que lograron sobrevivir ¿Qué finalidad
persiguen? Un sentimiento es subjetivo y
que está sujeto a la necesidad individual y colectiva. ¿Esta necesidad es fruto de una venganza o de
un aprendizaje; de reconciliación o
reclamación de justicia? Entonces; ¿A que rol se reduce la historia?
Lejos
de determinar una única verdad, lo que intenta este trabajo es el de motivar la
capacidad de búsqueda y generación de tú identidad como individuo inserto en una
comunidad que es producto de procesos históricos fácticos, ideológico y
sensible que nos convoca a formar parte de la República Argentina
RAICES DE UNA HISTORIA ARGENTINA PRESENTE
Tratar
de resumir 200 años de historia argentina de manera breve y simple sería
inconveniente, ya que al efecto de sintetizar, probablemente se dejen de lado
muchos matices y cuestiones que constituyen a la propia descripción natural de
los aspectos elementales de lo que la República Argentina
es hoy. A manera de ameno prólogo de la
orogenia argentina; citando a Mario Kostzer en “El pelotudo Argentino”; nos
puede servir de breve explicación de porqué estamos como estamos:…
“Había una vez un territorio
extremadamente rico, lleno de recursos y posibilidades. Un día llegaron hasta
allí intrusos, ávidos de riquezas fáciles. No fue por un acto deliberado sino
por un pelotudo error de cálculo que terminó depositándolos en estas tierras”.
“A cambio de vistosos presentes sin
ningún valor, lograron convencer a los nativos del lugar para que se sometieran
y entregaran rápidamente todas sus riquezas. Estos exploradores se consideraban
los portadores de la civilización y sucumbieron ante las bellezas de este
verdadero paraíso terrenal. Así fue como echaron raíces en este nuevo
mundo. Rápidamente impusieron sus costumbres y sus vicios a los verdaderos
dueños de estas tierras, quienes padecían a estos molestos visitantes que jamás
habían invitado. Intrusos y nativos no tardaron en mezclarse y se dieron
cuenta de que no podían depender indefinidamente del reino de donde venían y
mucho menos, de un monarca que los manejaba con la pretensión de ser socio solo
de las ganancias. Se les ocurrió entonces la feliz idea de independizarse.
Algunos otros episodios de lucidez como este hubo aunque fueron frecuentes. A
pesar de todo, construyeron una nación basada en nobles principios que
lamentablemente siempre fue vulnerable a la acción astutamente perversa de unos
pocos que pretendían tomar al resto por pelotudos”.
“La historia siguió de manera muy
parecida aunque cambiando en ciertos casos algunos matices. Cuando llegó el
siglo XX, este territorio tenía tantas pero tantas riquezas guardadas que
algunos memoriosos cuentan que era muy difícil caminar entre las barras de oro
que habían llegado a almacenar. Esto volvió a despertar seguramente el interés
de quienes vieron aquí otra vez la gran oportunidad para utilizar nuevamente
una receta que daba tan buenos resultados y que les permitiría apropiarse de
las riquezas. Como los tiempos cambian, la formula requería alguna
actualización. Los antiguos espejitos de colores con los que convencían en
otros tiempos a los nativos se iban a convertir ahora en ilusiones y a veces,
ni siquiera en eso. Algunos pobladores del lugar ya se sentían molestos y quisieron
alertar de este peligro a los demás. No tardaron en ser detectados y con
variados métodos comenzaron a eliminarlos. Como esto no bastaba, inventaron
algo mas sofisticado para entretener al resto de la población mientras ellos
hacían de las suyas: las distracciones. Estas se instrumentaron de las
formas mas variadas y tuvieron un éxito impresionante. Fomentaban todo tipo de
pasiones inútiles motivando a la población a desarrollarlas. Inmensas masas
presas de un inconsistente furor ayudadas por una poderosa maquinaria de
difusión convertirían a todo opositor en un enemigo. Mientras tanto, unos pocos
nativos convidados a ese festín que estaban llevando a cabo los que se
apropiaban de todo se encargaron de pasear por el mundo una imagen ganadora y
canchera que no tardó en convertirse en antipatía”.
“El perverso sistema de extracción de
riquezas era tan voraz, que precisaba generar permanentemente nuevas
estrategias y con el animo de someter a la gente a una dependencia aun mas
grande, ideó la necesidad de pedir dinero prestado. Este aparente gesto de
"generosidad" de quienes ofrecían su dinero termino pagándose tan caro,
que muy poco tiempo después empezaron a verse en una tierra donde los alimentos
brotaban naturalmente, niños muertos de hambre además de carencias y desgracias
inimaginables en estos confines del mundo”.
“La historia sigue repitiéndose igual en
este cuento de nunca acabar, y los nativos siguen tal vez de manera
inconsciente o pelotuda esperando algo que alguna vez los haga, por lo menos,
en este cuento, protagonistas de un final feliz”.
Este
breve relato nos muestra como la composición social de nuestra sociedad, si
bien ha cambiado sustancialmente durante el paso del tiempo, nos muestra que
los sentidos de patriotismo, o conciencia de clase han podido poco hacer contra
una fuerte postura codiciosa de acumulación de riqueza y poder en sectores de
nuestra sociedad, que no ha dudado en obtener provecho en de medro de de la
vida de otros argentinos.
REPÚBLICA Y DEMOCRACIA A MERCED DE LA VIOLENCIA POLÍTICA
A FINES DEL SIGLO XX.
“Revolución Argentina”
La dictadura
militar autodenominada Revolución Argentina presidida por el
general Juan Carlos Onganía , que había derrocado
por la fuerza al gobierno progresista de Arturo
Illia, en 1966, con la complacencia de la dirigencia sindical peronista. A partir de allí, se implementaron una serie
de medidas a fin de abrir maximizar las ganancias de los oligopolios
internacionales que dominaban el sector económico productivo del país. Este
régimen busco asegurar ganancias facilitando el ajuste de gastos los altos
gastos laborales. Durante los primeros años de gestión de dicho régimen, se
desactivó la Comisión
del Salario mínimo, vital y móvil y se congelaron la gran mayoría de las
remuneraciones y supresión de los derechos laborales adquiridos y ganados por
la clase trabajadora. Se impuso el arbitraje obligatorio en los conflictos
laborales y una ley de represión automática para huelgas y conflictos
sindicales. Disolvió los partidos políticos e intervino las universidades, que
fueron consideradas “centros de subversión y comunismo” por la propaganda oficial.
En este contexto, estudiantes y profesores universitarios fueron desalojados
violentamente de las universidades por la policía, en lo que se conoció como
la Noche de los Bastones Largos.
“La Noche
de los Bastones Largos” fue el desalojo por parte de la Policía Federal Argentina, el 29 de
julio de 1966, de cinco facultades de la Universidad de Buenos Aires (UBA). La Policía Federal Argentina, tenía órdenes de reprimir duramente. El
nombre del hecho proviene de los bastones largos usados por efectivos
policiales para golpear con dureza a las autoridades universitarias, los
estudiantes, los profesores y los graduados, cuando los hicieron pasar por una
doble fila al salir de los edificios, luego de ser detenidos. Fueron detenidas
en total 400 personas y destruidos laboratorios y bibliotecas universitarias. En
los meses siguientes cientos de profesores fueron despedidos, renunciaron a
sus cátedras o abandonaron el país. En algunos casos equipos completos fueron
desmantelados. Es lo que sucedió con Clementina, la primera computadora de
América Latina. Lo mismo sucedió con el Instituto de
Radiación Cósmica, que fue desmantelado.
Con la
intervención del gobierno militar a las universidades se aplicó una estricta
censura en los contenidos de enseñanza universitaria y se desmanteló un
proyecto de universidad científica de excelencia y de investigación. El
hecho está considerado como una referencia central de la decadencia cultural,
académica, y de la fuga de cerebros; lo que conllevó al retraso
tecnológico, científico e intelectual que sufre este país.
Las drásticas
medidas económicas que debilitaban los derechos sindicales adquiridos, inmersos
en una situación de autoritarismo gubernamental de la dictadura, hicieron que
diversos grupos sindicales y políticos de base respondiesen con más fuerza. A
partir 1969 comenzarán a darse diversas insurrecciones populares en contra de
las medidas económicas y sociales impuestas por la dictadura de Onganía. Así
surgió el “Cordobazo”. Este movimiento de protesta ocurrido el 29 de
mayo de 1969, en la ciudad de Córdoba, una de las ciudades
industriales más importantes del país. Los hechos previos que derivaron en el
Cordobazo comenzaron los primeros días del mes de mayo de 1969, y fueron una
sucesión de huelgas y asambleas sindicales organizadas por diversas corrientes
gremiales y agrupaciones políticas cordobesas (sin coincidencia en sus
objetivos y metodologías). Dichos movimientos obreros estuvieron organizados y
consensuados, y a ellos se unieron espontáneamente la casi totalidad de las
agrupaciones estudiantiles y corrientes
políticas de izquierda y de la UCR de la ciudad y sus suburbios,
conjuntamente con un sinnúmero de marchas vecinales y protestas callejeras
ciudadanas de todo tipo que confluyeron desde los barrios periféricos e
industriales hacia el centro de la ciudad y chocaron en violentos
enfrentamientos con las fuerzas policiales provinciales que se vieron
desbordadas y ampliamente superadas por la creciente irritación popular contra
el régimen dictatorial imperante. El 29 de mayo se produjo la primera víctima
fatal entre los integrantes de las columnas populares, hecho que provocó una
reacción en cadena. Con incontenible furia, los manifestantes se adueñaron de
la ciudad, levantando barricadas contra la policía, que debió replegarse a sus
cuarteles dejando la ciudad en manos de los trabajadores, estudiantes y vecinos
enardecidos. A partir de allí fueron tomados el Círculo de Suboficiales del
Ejército, se incendiaron las oficinas de firma estadounidense Xerox, de la
francesa Citröen, y diversas dependencias administrativas y la Aduana. Ante el
incontenible clima insurreccional, al caer la noche, Onganía, presidente
nacional de facto, decidió enviar al ejército para reprimir las
manifestaciones. Se produjo el allanamiento de la CGT regional, con la
detención y posterior juzgamiento y condena por los Consejos de Guerra de los
dirigentes obreros. Después de haber "cumplido con su deber" en el
Cordobazo, las fuerzas armadas rechazaron lanzarse a la política represiva general
que les ordenaba Onganía. El dictador fue depuesto en junio de 1970 por la Junta de Comandantes en Jefe
de las tres fuerzas armadas, que designó al general Roberto Marcelo Levingston para
ocupar el cargo de presidente.
El Cordobazo
fue un punto de inflexión en la historia política argentina de las últimas
décadas. La CGT
de los Argentinos (una de las facciones de la juventud sindicalista) renovó los
apoyos que tenía desde tiempo atrás al ver confirmado su llamado a enfrentar la
dictadura. Sin embargo, aquél nuevo brío sólo duraría un mes. Las disputas
ideológicas y políticas dentro del sindicalismo produjeron el asesinato de
Vandor el 30 de junio (un mes después del Cordobazo). los sindicatos de la CGTA fueron intervenidos. El
lider sindical Vandor había dialogado con el gobierno militar sin el apoyo
autorización de Juan D. Peron. También los sectores políticos y sindicales de
izquierda no veían con buen agrado la postura negociadora con el gobierno
militar.
Por otro lado,
desde la base, el Cordobazo tuvo un efecto multiplicador de manifestaciones
violentas contra el gobierno militar y contra la burocracia sindical peronista
en otras ciudades del país, y fue el punto de partida del resurgimiento de la
corriente clasista en las fábricas, que pasaría a controlar Comisiones Internas
y Cuerpos de Delegados de importancia. Dirigentes obreros de Córdoba
adquirieron un alto protagonismo en la escena política nacional. Asimismo, el
Cordobazo incentivó el crecimiento y accionar de agrupaciones de izquierda y
células activistas, algunas de las cuales derivaron en organizaciones políticas
armadas. También permitió el surgimiento de nuevos movimientos internos
partidarios y universitarios. De tal manera ese movimiento constituyó un factor
determinante para el debilitamiento y la posterior destitución de la dictadura
de Onganía, abriéndose a partir de allí un período de transición,
incertidumbres y decadencia del régimen militar. También se produjo la
separación de Krieger Vasena como ministro de Economía y el
fin de su plan económico que desfavorecía al sector social de los trabajadores.
Radicalización y militarización
política
Ante una
dictadura de mayor ímpetu represor, los diversos grupos políticos opositores
buscaban la forma de encontrar espacios y fuerzas para lograr modificar la realidad
que agobiaba a todos los argentinos. El
“Cordobaza” y los resultados de dicha insurrección popular a corto plazo, dio
pie a diversas agrupaciones políticas para aplicar nuevas estrategias para
acceder al poder y así poder llevar adelante sus ideales transformadores de la
estructura socio-económica impuesta por la dictadura. Estas agrupaciones políticas se apartan de
consensuar o solicitar espacios para la restauración democrática y se sintetiza
la idea que a la violencia gubernamental solo podía ser vencida por la acción
violenta y radicalizada. Estos grupos
comienzan a organizarse como estructuras de militancia bélica y violenta con
claros objetivos de vencer, anular o aniquilar a los adversarios. Su militancia
radicalizada, impone fuertes verticalismos en la dirección y organización de
dichos movimientos inculcando un fuerte odio hacia el opositor o cualquier
individuo u estructura que no apoye o se solidarice con estas agrupaciones
políticas radicalizadas. También vale aclarar que estos grupos estaban
influidos por los diversos procesos revolucionarios o libertadores que se
dieron en América y el mundo contra los regímenes dictatoriales, lo cual
facilitaba la justificación del uso de la violencia como herramienta política
para dichas agrupaciones.
Cabe también
mencionar que no todas las agrupaciones políticas juveniles de aquellas épocas
eran violentas. El movimiento cultural pacifista también tenía adeptos en
Argentina que profería una preferencia por la no violencia y proteger a la
naturaleza; la cual estuvo más ligada a sectores artísticos. También había agrupaciones políticas de
jóvenes con fines sociales muy claros; pero que no recurrían a la violencia
para cumplir con sus objetivos. Miles de
jóvenes, con diversas ideas religiosas o políticas se acercaban y conformaban
nuevas organizaciones que buscaban el bienestar social participando y apoyando
comedores y programas de alfabetización en
las villas, promoción de talleres artesanales, que lejos estaba conformar
organizaciones armadas. Pero, en congruencia al crecimiento de las políticas
gubernamentales represivas del gobierno militar, permitieron la mutación de las
organizaciones opositoras; o en muchos casos la migración o coparticipación de
sus miembros en agrupaciones radicalizadas.
Este es el motivo por el cual diversas agrupaciones sociales tenían sus
conexiones con los grupos radicalizados.
Montoneros fue
una de esas organizaciones políticas radicalizadas que se identificaba con la
izquierda peronista. Sus objetivos iniciales fueron la desestabilización del
gobierno de facto autodenominado "Revolución Argentina" y el retorno al poder del general Juan
Domingo Perón. Sus acciones se dirigían a la instauración en la Argentina de un sistema
político que denominaba "Socialismo Nacional", al que consideraban
como la evolución histórica natural del peronismo. Si bien durante sus primeros
años recibieron el apoyo de Juan D. Perón y de buena parte del Movimiento
Peronista. Al discurso tradicionalmente de justicia social y de soberanía
política y económica del peronismo se sumaba la reinterpretación
antiimperialista, a la luz de los procesos de las revoluciones cubana y China..
Esta relectura permitió que se acercaran al peronismo nuevos sectores de la
juventud. Estos tomarían elementos del Programa estipulado por John
William Cooke (1919-1968), delegado personal de Perón en el país después del
golpe de 1955, quien difundió la visión del peronismo como equivalente al
socialismo nacional y propagandizó la lucha armada.
Como herederos
de John William Cooke, los montoneros se comprometieron a luchar en dos
frentes: contra los militares y contra la burocracia sindical conciliadora. Las
raíces tempranas del movimiento se pueden encontrar en la década de 1960, en la
confluencia de militantes del movimiento nacionalista estudiantil de
ultraderecha y el integrismo, que se afianzarían junto a la militancia católica
de jóvenes de clases medias y altas. Estos jóvenes tuvieron puntos de encuentro que fueron alineándose con
el peronismo revolucionario, de neto perfil populista y anti-imperialista, en
tanto que su ideología se estructuraba como una mezcla de la doctrina
peronista, con elementos del marxismo latinoamericano revolucionario
provenientes. También recibiendo fuertes
influencias católicas desde el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.
Varios fundadores de lo que luego se transformaría en una organización armada
se conocieron cuando eran seguidores del sacerdote tercermundista Carlos
Mugica.
Los Montoneros
se autodefinidos como una vanguardia armada nacionalista, católica y peronista,
y utilizando consignas como "Perón o muerte", se asumió como
organización político militar encabezada por Fernando Abal Medina y otros. El
nombre Montoneros resaltaba la continuidad histórica con los caudillos del
interior argentino en el siglo XIX y las "montoneras" originales, del
"Chacho" Peñaloza y Felipe Varela, y establecía así una línea
política nacionalista, antiimperialista y federal. Inclusive, en las primeras
épocas de la organización guerrillera, varios de sus comandos operativos
(pequeños grupos que llevaban adelante las acciones violentas) adoptaron
circunstancialmente el nombre de esos caudillos para firmar sus "partes de
guerra".
En similitud
ideológica y pragmática a Montoneros, y paralelamente a su conformación; otro
grupo formaron las Fuerzas Armadas Revolucionarias o «FAR», como una organización armada nacida de la fractura del
PC argentino, la cual trocó su ideología marxista-leninista original por una
más próxima a la coyuntura, hecho que condujo a su fusión posterior con Montoneros
en octubre de 1973.
Por fuera de
la dogmática peronista surgieron otras agrupaciones políticas
radicalizadas. Esta fue el “Ejercito
Revolucionario del Pueblo”. Mario Roberto Santucho, su esposa Ana María
Villarreal, Luís Pujals, Enrique Gorriarán Merlo, Benito Urteaga, Domingo
Menna, José Joe Baxter y Jorge Carlos Molina entre otros tantos delegados,
fundan el Ejército Revolucionario del Pueblo para "encarar la guerra
revolucionaria obrera y socialista". El ERP sostuvo una estrategia de
guerra popular prolongada, entendiendo el foco como parte de la guerra, así
como las insurrecciones y puebladas como puntos de esta misma. A partir de
estos iníciales enfrentamientos, esperaba que se iniciara una guerra
revolucionaria de carácter popular y prolongado, según los conceptos maoístas y
del Vietcong, experiencia la de estos últimos que, antes que nada, fue la que
más nutrió al Ejército Revolucionario del Pueblo. El ERP, como estructura
armada, acrecentó su representatividad en virtud de la repercusión de las
acciones militares desplegadas, logrando ampliar considerablemente su
convocatoria de militantes y cuadros desde esta nueva perspectiva, desplegando
su máxima actividad entre los años 1970 y 1975. Los objetivos declarados por el
Ejército Revolucionario del Pueblo o “ERP” eran lograr, mediante la lucha
armada, la toma del poder, para hacer la revolución socialista en el país y
extenderla al resto de América Latina. Para esto último el ERP, formó la Junta de Coordinación
Revolucionaria, que también integraban el Movimiento de Liberación Nacional
(Tupamaros) de Uruguay, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile
y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Bolivia.
A partir de
1973 el objetivo del ERP quería convertirse en un ejército guerrillero, de esta
manera se crean nuevas unidades, donde cada zona debía formar un pelotón, cada
regional importante debía formar una compañía y las regionales Gran Buenos
Aires y Tucumán debían contar cada una con un batallón. Siguiendo este concepto
la unidad más pequeña era la escuadra (integrada por entre ocho a doce
combatientes) y su jefe tenía el grado de sargento; tres escuadras formaban un
pelotón (20 a
30 integrantes) cuyo responsable tenía grado de teniente; la unión de tres
pelotones formaban una compañía (90 combatientes, que podía sumar a 100
incluyendo los militantes de logística), comandada por un capitán y un Estado
Mayor. Por último, tres compañías constituían un batallón (entre 250 y 300
combatientes), cuyo jefe era un comandante con su Estado Mayor. El ERP, según
aquel diagrama, formó la
Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez (Tucumán), y las
Compañías urbanas “Decididos de Córdoba”, “Combate de San Lorenzo” (Paraná), “Héroes
de Trelew”, etc.
Para obtener
los fondos y armas que necesitaba para crear su guerrilla el ERP realizó
asaltos a bancos y a cuarteles militares, así como también secuestros
extorsivos (uno de los cuales terminó en el asesinato del cautivo). A
principios de 1969, Santucho dirigió en el plano militar el primer comando que
asaltó el Banco Provincia de Belén de Escobar llevándose unos 213 mil dólares.
En junio de
1970 debutaron los Montoneros con el secuestró del ex presidente de
facto Pedro Eugenio Aramburu. Militantes de un autodenominado «Comando
General Juan José Valle de la Organización Montoneros».
Este grupo, vestidos como oficiales del Ejército, sacaron a Aramburu de su departamento haciéndole
creer que le brindarían custodia. Aramburu fue llevado por la fuerza a la
estancia La Celma
de la localidad de Timote en la provincia de Buenos Aires, y en un «juicio
revolucionario» en el que no tuvo posibilidad de defensa, es acusado por
«traición a la patria», por los fusilamientos de civiles en los basurales de
José León Suárez, por el del general Juan José Valle y otros militares, y por
la desaparición del cadáver de Evita. Posteriormente, Aramburu fue asesinado por
Fernando Abal Medina en el sótano de la mencionada chacra. El hallazgo del
cadáver conmovió a la opinión pública y a los militares. La radicalización del
peronismo desde comienzos de los años sesenta había aportado un componente
nuevo y amenazante al sistema político.
El 7 de
septiembre de 1970, en William Morris (provincia de Buenos Aires) Fernando Abal
Medina y Carlos Gustavo Ramus, fueron muertos en un intento de captura por
parte de la policía. El rápido accionar represivo de las fuerzas de seguridad
del Estado instará a Montoneros, evitando el accionar urbano por carecer de los
recursos para enfrentarse a los elementos de seguridad bien preparados; El 1 de
julio de 1970, a
las 7.30, los Montoneros realizaron un operativo en la localidad cordobesa de La Calera. Tomaron la
comisaría, se asaltó el Banco de la Provincia de Córdoba, se tomó la central
telefónica y se inutilizaron sus equipos. Luego de la retirada, diversos
errores de planificación y ejecución provocaron la detención de varios
militantes, algunos de ellos fundadores de la organización.
A partir de
allí y en sus primeros años de accionar, los Montoneros iniciaron un proceso de
rápida captación de cuadros en el peronismo (que podía comprobarse con la
participación de decenas de miles de simpatizantes y adherentes en las manifestaciones
populares), y un gran crecimiento de militantes y adeptos que se integraban a
sus agrupaciones de superficie (Juventud Peronista de las Regionales, Juventud
Trabajadora Peronista y Juventud Universitaria Peronista, que titularizaba los
Centros de Estudiantes en casi todas las facultades del país), y procuraron
influir políticamente en el levantamiento de la proscripción del peronismo y la
convocatoria a elecciones, en las que impusieron la consigna: "Luche y
Vuelve". Entre sus variados contactos
con las agrupaciones de superficie, Montoneros integra a JAEN (Juventud
Argentina para la
Emancipación Nacional). Los dirigentes de dicha agrupación
eran Rodolfo Galimberti y Ernesto Jauretche. Se decidió además que Galimberti
viajara hacia España con una carta de Montoneros, dirigida al general Perón en
donde le explican las causas y motivos por los que secuestraron y dieron muerte
al ex presidente Pedro Eugenio Aramburu, como también sus intenciones de
continuar actuando como el brazo armado del movimiento peronista.
Desde su
exilio en Madrid, Perón los alentó en su proceder, pues el accionar y la
lealtad incondicional de esta organización le posibilitaba presionar y
desestabilizar al gobierno de facto de la “Revolución Argentina” que gobernaba
por entonces el país. En dicha línea
estratégica, a la distancia, Perón los denominó «formaciones especiales», dando
a entender que la existencia de los Montoneros y las otras organizaciones
armadas del peronismo eran una circunstancia temporal y táctica, que se
justificaba en la medida de la existencia de una dictadura militar. No
obstante, les prodigó elogios tales como «juventud maravillosa». Los Montoneros consideraron que tenían el aval de Perón para
constituirse en la vanguardia revolucionaria funcional a los planes del viejo
caudillo para la construcción de una Patria Socialista.
El 18 de marzo
de 1972, tres hombres y una mujer que dijeron pertenecer a Montoneros
ingresaron a la casa del dirigente político Roberto Mario Uzal, de la junta
Promotora Provincial del partido Nueva Fuerza, opositor al peronismo, e
intentaron secuestrarlo. Uzal se resistió y en el tiroteo resultó herido,
falleció dos días más tarde. Los participantes del intento de secuestro se
retiraron luego de pintar la casa con consignas de afinidad a Montoneros.
En septiembre
de 1970, El ERP también oficializó su lucha armada cuando asaltaron una
comisaría de Rosario y mataron a dos policías; y así continuará su plan de
lucha durante los años subsiguiente. El 17 de marzo de 1972 guerrilleros del
ERP irrumpieron en la casa del comandante principal de la Gendarmería Nacional
Pedro Agarotti, asesinándolo a balazos. Aún en el corto proceso recuperación
democrática, el accionar virulento del ERP continuó. El 30 de abril de 1973, un
grupo de guerrilleros mató al almirante Hermes Quijada. El 10 de abril de 1973
miembros del ERP asesinaron a Oberdan Sallustro, un empresario de ciudadania
italiana que tenían secuestrado. Tras el pago de un millón de dólares fue
liberado Aaron Beilenson luego de ser secuestrado por el ERP en mayo de 1973.
El 18 de junio de 1973, el ciudadano estadounidense John Thompson (presidente
de la empresa Firestone) es secuestrado por militantes del ERP en el barrio de
Lomas de Zamora; y fue liberado el 5 de julio tras el pago de tres millones de
dólares. En 1973, el 15 de noviembre, el ERP copó una escuela primaria en la
ciudad de Tucumán. El 29 en Córdoba, el ERP ocupó la escuela primaria
"Alas Argentinas".
El accionar de
estos grupos, tal vez por su ingenuidad iniciativa o por la rápida eficacia de
las fuerzas de seguridad e inteligencia, había producido que varios de sus
integrantes fueran apresados en el transcurso de los años `70, `71 y parte del
`72. Muchos de estos apresados fueron
confinados en prisiones especializadas para que no tuviesen contacto con otros
detenidos por delitos nó políticos y para mantenerlos incomunicados con las
agrupaciones radicalizadas. Esta
política falló, ya que estos detenidos, con escaso apoyo externos, casi logran
escapar del penal patagónico de Trelew. El 15 de
agosto de 1972; a las 18:30 horas comenzó un masivo intento de fuga de
la cárcel de Rawson. Lograron
su objetivo solamente dos grupos, uno de 6 y otro de 19 de los más de cien
reclusos miembros de las organizaciones armadas Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Fuerzas Armadas
Revolucionarias (FAR) y Montoneros.
El jefe del operativo era Mario Roberto Santucho, del ERP, y Marcos
Osatinsky de las FAR, había comenzado a planificar la fuga antes de
que Santucho llegue al penal. Estos dos dirigentes junto a Fernando Vaca Narvaja, Roberto
Quieto, Enrique Gorriarán Merlo y Domingo
Menna integraban el denominado Comité de fuga, y fueron los
únicos que pudieron huir rápidamente en un automóvil Ford Falcon que los esperaba, y
trasladarse al aeropuerto de Trelew para abordar una aeronave
comercial BAC
1-11 de la empresa Austral, previamente
secuestrada por un comando guerrillero de apoyo, cuyos integrantes -entre los
que se encontraban Víctor Fernández Palmeiro (el "Gallego", del ERP)
y Anita Weissen, de FAR, viajaban como pasajeros. Los demás vehículos de
transporte que debían esperar al resto de fugados no se hicieron presentes en
la puerta de la cárcel debido a una confusa interpretación de las señales
preestablecidas. Sin embargo, un segundo grupo de 19 evadidos logró arribar por
sus propios medios en tres taxis al aeropuerto, pero llegaron tarde, justo en
el momento en que la aeronave despegaba rumbo al vecino país de Chile, gobernado por
entonces por el socialista Salvador
Allende.
Al ver
frustradas sus posibilidades, luego de ofrecer una conferencia de prensa este
contingente depuso sus armas sin oponer resistencia ante los efectivos
militares de la Armada
que mantenían rodeada la zona, solicitando y recibiendo públicas garantías para
sus vidas en presencia de periodistas y autoridades judiciales. Una patrulla
militar bajo las órdenes del capitán de corbeta Luís Emilio Sosa, condujo a los
prisioneros recapturados dentro de una unidad de transporte colectivo hacia
dicha dependencia militar. Ante la oposición de éstos y el pedido de ser
trasladados de regreso nuevamente a la cárcel de Rawson, el capitán Sosa adujo
que el nuevo sitio de reclusión era transitorio, pues dentro del penal
continuaba el motín y no estaban dadas las condiciones de seguridad.
Al arribar el
contingente al nuevo destino de detención, el juez Alejandro Godoy, el director
del diario Jornada, el subdirector del diario El
Chubut, el director de LU17 Héctor "Pepe" Castro y
el abogado Mario Abel Amaya, quienes acompañaban como
garantes a los detenidos, no pudieron ingresar con ellos y fueron obligados a
retirarse. El espectacular intento de fuga y el éxito parcial de los seis
máximos jefes guerrilleros, que más tarde lograron un salvoconducto para huir
desde Chile hacia Cuba,
tuvieron al gobierno militar de la autoproclamada Revolución Argentina y a la opinión
pública en vilo durante tensos días. El sentimiento generalizado era que se
tomarían cruentas represalias a manera de escarmiento contra los demás
protagonistas de la fuga, en caso de no lograrse la repatriación de los seis
jefes guerrilleros evadidos.
Debido a esta
percepción, en la mañana del 17 de
agosto de 1972; La cúpula peronista en el exilio envió un
telegrama al ministro del interior Arturo
Mor Roig del gobierno nacional de facto ( y parte de la mesa directiva
del Partido Radical) pidiendo respeto por derechos humanos de los presos
políticos en la unidad carcelaria Rawson responsabilizándolo por su integridad
física amenazada por medidas de represión.
Mientras el
gobierno de Alejandro Agustín Lanusse intentaba
presionar por todos los medios al presidente de Chile Salvador Allende para que
deportara a los fugados en calidad de prisioneros, toda la zona de Rawson y
Trelew era virtualmente ocupada por fuerzas militares del ejército y
gendarmería, quienes patrullaban continuamente y hacían prácticamente imposible
cualquier nuevo intento de fuga. La propia Base Aeronaval de Trelew mantenía
una numerosa dotación de tres mil efectivos de la Armada. Regía en
toda la zona un estado de máxima alerta, todo lo cual hacía impensable
reintentar otra operación de evasión. En un clima de absoluto hermetismo y gran
tensión, la noche del 21 de agosto permanecía reunidos en la Casa de Gobierno los miembros
de la Junta de
Comandantes en Jefe de las tres fuerzas armadas, colaboradores y ministros. No
se brindó ninguna información a los periodistas que aguardaban noticias. Esa
misma noche, a las 03:30 horas del 22 de agosto, en la Base Naval Almirante
Zar, los 19 detenidos fueron sorpresivamente despertados y sacados de sus
celdas. Según testimonios de los tres únicos reclusos sobrevivientes, mientras
estaban formados y obligados a mirar hacia el piso fueron ametrallados
indefensos por una patrulla a cargo del capitán de corbeta Luís Emilio Sosa y
del teniente Roberto Bravo, falleciendo la mayoría en el acto, y algunos
heridos fueron rematados con armas cortas en el piso. Luego, al terminar los
disparos, los siete sobrevivientes son llevados a la enfermería, pero no se les
presta ningún tipo de asistencia médica. Los únicos tres sobrevivientes fueron
trasladados al día siguiente a Puerto Belgrano, donde fueron intervenidos. La versión oficial del suceso indicaba que se
había producido un nuevo intento de fuga, con 16 muertos y tres heridos entre
los prisioneros, pero sin bajas en las filas de la Marina. La misma noche
del 22 el gobierno sancionó la ley 19.797 que prohibía toda difusión de
informaciones sobre organizaciones políticas armadas calificadas como “guerrilleras
o subversivas”. En los días sucesivos, hubo manifestaciones en las principales
ciudades de la Argentina,
y numerosas bombas que fueron colocadas en dependencias oficiales como protesta
por la matanza. El parco comunicado oficial del gobierno al respecto fue
brindado a la prensa por el contralmirante Hermes
Quijada, jefe del Estado Mayor conjunto, quien a los pocos meses, el 30 de
abril de 1973 fue asesinado a balazos en el céntrico barrio del Congreso
(ciudad de Buenos Aires) por Víctor José Fernández Palmeiro del
ERP (alias "el gallego")
Las versiones
de los confusos episodios que derivaron en esta tragedia coinciden en que la
decisión de ejecutar a los prisioneros fue tomada por las autoridades de la Armada, sin el consentimiento
expreso del gobierno del presidente Lanusse, quien luego no tuvo más
alternativa que asumir la responsabilidad por los hechos. Por parte de las
organizaciones políticas radicalizadas, existió desde el primer momento el
convencimiento de que la matanza fue un hecho planificado y decidido por los
máximos exponentes del gobierno, es decir, la Junta Militar. La
consigna que inmediatamente adoptaron las fuerzas insurgentes después de
conocido el fusilamiento fue: La sangre derramada no será negociada. En
tal sentido, durante los meses siguientes se produjeron gran cantidad de hechos
de violencia en venganza por los caídos de Trelew. No obstante todas las
contradicciones y las diferentes versiones de los sucesos, la matanza de Trelew
es considerada por estudiosos de la historia argentina de la época, como el
hecho inaugural del terrorismo de estado como metodología
sistemática para luchar contra las organizaciones políticas armadas, sin las
limitaciones que impone la ley.
Radicalización Política y
recuperación Democrática
Ante un fuerte
crecimiento del accionar de la radicalización virulenta de la política; La
estructura militar no pudo lograr reprimir dicha acción, en virtud de los
sectores políticos que comenzaron a dejar de apoyar la política dura de la
dictadura para poder instaurar un proceso democrático que “calmasen las aguas”
de la creciente violencia política que se estaba instituyendo en una lucha de
todos contra todos; y la población civil comenzaba a dejar de apoyar a los
movimientos radicalizados. Tras la
presidencia de Ongania y su falta de capacidad de poder solucionar la crisis
generada por el Cordobazo, instó a la
Junta militar a formalizar la renuncia de Ongania y
encomendar a Levingston a la presidencia.
Este también fallo en procurar un orden interior; por lo que la junta
encomendó a Lanusse como presidente de facto que abriera el camino para una
vuelta democrática; dejando sin efecto la proscripción del peronismo, pero sin
el retorno de Perón al país. Lanusse también creyó que el podía ocupar un
espacio político y así oficializar la política militar inserto en un partido
político, pero el Gran Acuerdo Nacional, asamblea Multi partidaria que bregaba
por una salida democrática, no le ofreció un espacio de continuidad para sus
ideas. Es así que los inicios de 1973
son de esperanza para la gran mayoría de la población que no quería continuar
sufriendo una situación de cuasi guerra civil.
El 11 de marzo
de 1973, en las elecciones generales, el Frente Justicialista de Liberación
(FREJULI), que nucleaba al Partido Justicialista (nueva denominación adquirida
por el peronismo), al Partido Conservador Popular, al Partido Socialista
Unificado y a otras fuerzas menores, ganó por abrumadora mayoría llevando como
candidato a presidente al Dr. Héctor José Cámpora. A partir de esos días El grueso del peronismo
modificó sustancialmente su relación con las corrientes de izquierda de su
propio partido, prefiriendo apoyar y respaldarse en el ala histórica más
conservadora del amplio espectro de sus colaboradores, marcando por lo tanto
una creciente distancia discursiva hacia Montoneros, y quitándole gradualmente
espacio y protagonismo político dentro del movimiento que lideraba Perón.
El 20 de junio de 1973, durante la
oportunidad tan esperada por sus partidarios del regreso de Perón a su país
luego de 18 años de exilio, ocurrieron los hechos conocidos como masacre
de Ezeiza, en esa localidad cercana al aeropuerto internacional donde
estaba programado que arribaría la aeronave, constituyendo el dramático
anticipo de lo que sobrevendría en los siguientes años del escenario político
argentino. Para recibir a Perón concurrió al lugar un número de personas y
en medio de ella las columnas de Montoneros junto a otras agrupaciones de
izquierda representaban un importante despliegue de movilización. Por expresas
directivas de Perón, la seguridad de todo el operativo del regreso se delegó en
el coronel (retirado) Jorge Osinde, del ala más conservadora
de su movimiento político, excluyendo a Esteban Righi (por
entonces Ministro del Interior de la
Nación), responsable natural de la seguridad del país e
ideológicamente cercano a Montoneros. Al aproximarse a la zona del ingreso del
Aeropuerto Varios enfrentamientos —cuyo saldo de muertos y heridos nunca fue
determinado exactamente, ni investigado judicialmente— se generaron durante
todo el día entre los grupos armados paramilitares a cargo del
operativo de seguridad, y militantes de Montoneros que habían concurrido
armados, en medio de cientos de miles de concurrentes, algunos con sus
familias, quienes no entendían lo que estaba ocurriendo y tampoco recibían
información a través de las radios que silenciaban los hechos. Al caer la
tarde, y ante las noticias provenientes de Ezeiza, la aeronave que traía a Perón
fue desviada al aeropuerto del Palomar. Por la noche aún continuaron las
corridas y enfrentamientos armados en Ezeiza, mientras la mayoría de la
multitud pugnaba por abandonar el área y ponerse a salvo.
Estos actos de
violencia serán el inicio de los años conflictivos posteriores durante la breve
democracia peronista del `73 al `76. La
presidencia de Campora será una rápida transición y ruptura de los convenios
preexistentes a las elecciones de marzo, por la cual el peronismo victorioso
impone su condición y procede a impulsar el retorno de Perón al país. Campora renunciará para que, el
vicepresidente Lastiri determine un nuevo acto electoral que permitiera el
retorno de Perón a la presidencia.
Una vez
radicado en el país Perón comenzó a apartarse tanto de los cuadros armados de
Montoneros como de sus enlaces políticos, los miembros de las Juventudes
Peronistas de la
Tendencia Revolucionaria. Montoneros, que ya atravesaba un
proceso de contradicciones internas entre la realidad del proyecto de Perón y
sus propias expectativas, seguía apoyando públicamente al gobierno pero el 25
de septiembre de 1973 un grupo comando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
(FAR) asesinó al Secretario General de la Confederación General
del Trabajo (CGT) José Ignacio Rucci, en el populoso barrio de Flores de Buenos
Aires. Si bien Montoneros no reconoció en ese momento la autoría dado que había
sido la FAR
-antes de la unificación de ambas organizaciones- la que llevó a cabo ese atentado.
La emboscada a Rucci ocurrió sólo dos días después de las elecciones que
consagraron a Perón por tercera vez presidente constitucional de Argentina, y
provocó una conmoción política. El objetivo del asesinato fue mostrar sus
fuerzas desafiando al propio Perón, y reclamar con ello la cuota de poder que
se les negaba dentro del gobierno. El sindicalismo ortodoxo, y el resto del
peronismo interpretaron este atentado como una abierta declaración de guerra.
Montoneros se fusionó definitivamente con la FAR al mes siguiente, en octubre de 1973 por lo que, como en el caso de Vandor,
Montoneros por motivos políticos se hizo cargo de operativos militares
cometidos con anterioridad por miembros de otras organizaciones.
El punto de
máxima tensión en el proceso de expulsión de Montoneros del movimiento
peronista se produjo el 1 de mayo de 1974, en ocasión de los festejos por el
Día del Trabajo. Ya en el ocaso de su vida, Perón, en pleno ejercicio de sus
facultades como presidente e indignado por los cánticos ofensivos que entonaban
las columnas montoneras contra su esposa y vicepresidente María Estela Martínez
de Perón, contra López Rega y acusando a su gobierno de "estar lleno de
gorilas" (es decir, de anti peronistas). En Plena Plaza de Mayo Perón llamó estúpidos e imberbes refiriendose al
sector que entonaban los cánticos, en un encendido y recordado discurso desde
el balcón de la Casa
de Gobierno. La reacción de los militantes montoneros y sus simpatizantes,
provocó algunos enfrentamientos y la inmediata retirada de la Plaza de las columnas que
respondían a la organización. Entonces Perón le encomendó al Dr. Juan Manuel
Abal Medina que les transmitiese que él quería hablar personalmente con Norma
Arrostito y con Fernando Vaca Narvaja. La conducción de Montoneros no autorizó
a los dos convocados por Perón, a que se encontraran con él, por lo que la
reunión no se realizó. Luego de dicho suceso, la jerarquía montonera decidió el
pase a la clandestinidad de la organización. El retorno a la actividad
clandestina fue reconocido formalmente por la Conducción Nacional
de Montoneros en el mes de septiembre de 1974 mediante una conferencia de
prensa secreta ofrecida por Mario Firmenich, Adriana Lesgart (Grupo Evita),
José Pablo Ventura (JUP), Enrique Juárez (JTP) y Juan Carlos Dante Gullo (JP).
La organización fue declarada ilegal por el gobierno el 8 de septiembre de
1975.
El hostigamiento del oficialismo contra el
movimiento Montoneros ya venía suscitándose desde el ´74; desplazándolo de los
espacios de poder cedidos a dicha agrupación en los diversos sectores de los
gabinetes ejecutivos y legislativos cedidos en la conformación del nuevo
gobierno de Perón. En enero de 1974, el diputado Carlos Kunkel renunció a su
banca, después de que Perón lo amenazara a él y al grupo de peronistas de
izquierda del que formaba parte con la siguiente expresión: «En una semana se
termina todo esto, porque formo una fuerza suficiente, lo voy a buscar a usted
y lo mato». El diputado Rodolfo Ortega Peña, que se negó a renunciar, fue
asesinado por la AAA
el 31 de julio de 1974.
También para el ERP, El retorno
democrático produjo efectos de reestructuración y acomodamiento frente a la
situación de nuevos conflictos suscitados. En 1973 se escindieron del ERP dos
alas, la trotskista tomó el nombre de PRT-ERP (Fracción Roja) y la peronista de
ERP-22 de agosto. Durante tres años las acciones fueron menores, consistiendo
en desarmes de policías y militares, asaltos sorpresas contra comisarías, en
general todas con el objeto de recuperar armamento. En febrero de 1973 la
primera compañía organizada “Decididos de Córdoba” asaltó el Batallón 141 de
Comunicaciones del ejército, en Córdoba, y lo tomó en una operación sin bajas
de ningún lado; de allí se sustraen casi dos toneladas de armamento, que
servirán para las unidades que abrirían un frente rural en Tucumán. Esta acción
fue dirigida por un joven cuadro militar, Juan Eliseo Ledesma y supervisada por
el mismo Santucho. El soldado conscripto Félix Roque Giménez permite al ERP el
copamiento del batallón de comunicaciones y, según un número extra de la
revista Estrella Roja, fue condecorado.
El 25 de marzo
el ERP realiza el copamiento de la central termonuclear de Atucha y el 29 el de
una planta en Santa Fe. El 30 del mismo mes muere el conscripto Julio Provenzano
perteneciente al ERP al estallarle un artefacto explosivo que estaba colocando
en el Edificio Libertad, sede del Comando en Jefe de la Armada. El 3 de abril
es secuestrado el contralmirante Francisco Agustín Alemán por una pareja de
militantes del ERP compuesta por Magdalena Nosiglia y Oscar Ciarlotti (sobrino
del Contralmirante).
Violencia Política radicalizada
en “Democracia”.
Montoneros, al
ser apartados del ala protectora de Perón, su accionar virulento fue dirigido
hacia cualquier opositor al “proceso peronista revolucionario”; e inclusive
dentro del propio movimiento peronista. Arturo Mor Roig, dirigente de la Unión Cívica Radical
que había sido Ministro del Interior durante la presidencia de facto de Lanusse
y que se había retirado de la política, fue asesinado por Montoneros el 15 de
julio de 1974 mientras almorzaba en un restaurante de San Justo. También fueron
asesinados por los Montoneros el jefe de la Policía Federal
Alberto Villar y su esposa.
Mientras
tanto, el ERP organizó su segunda gran acción que fue el asalto al Comando de
Sanidad del ejército, en la
Capital Federal que fue llevada adelante por la compañía
“José Luís Castrogiovanni”. El 6 de septiembre de 1973, a pesar de que en 30
minutos ayudados por un soldado que revistaba en la unidad toman las guardias y
copan las instalaciones (donde cargan 150 FAL y municiones), dos soldados
conscriptos logran escapar y avisan a la policía, que rápidamente rodea las
inmediaciones junto a un comando del ejército. El primero en llegar el coronel Duarte
Ardoy intenta saltar un muro y es abatido por el retén de guardia de los
atacantes. Cinco horas más tarde los militares abren fuego y se libra un
combate hasta que los ocupantes se rinden. En aquella fracasada acción solo
resultó muerto el coronel Ardoy, que se encontraba dentro de la unidad, y trece
militantes del ERP fueron detenidos permaneciendo presos hasta 1983.
La tercera
gran acción del ERP fue el asalto de la guarnición militar de Azul, en la
provincia de Buenos Aires el 19 de enero de 1974, fue realizada por 80
militantes del ERP de la compañía Héroes de Trelew de Córdoba a las órdenes de
Enrique Gorriarán Merlo y Hugo Irurzun. En esa oportunidad, los militantes
disfrazados como soldados argentinos, lograron copar la Guardia Central,
varios puestos de vigilancia y el Casino de Oficiales, pero encontraron una
nutrida resistencia en la zona de Baterías y la Plaza de Armas. La lucha
siguió hasta que Gorriarán Merlo decidió la retirada y la puso en marcha sin
avisar al otro grupo de contención que fue rodeado y tras su rendición dos de
los detenidos fueron desaparecidos. El ERP sufrió la baja de 5 guerrilleros
mientras que otros 12 combatientes fueron detenidos. Como consecuencia de esta
acción, el presidente Perón acusó de tolerancia culposa al gobernador de la
provincia Oscar Bidegain (quien era apoyado por la Tendencia Revolucionaria
del Peronismo), provocando que días más tarde éste renunciara a su cargo.
La posibilidad
de una salida democrática generó una de las diferencias ideológicas y pragmáticas
entre Santucho (líder del ERP) y Montoneros, que se refería a Perón. Santucho
sostenía que la revolución socialista debía hacerse con las armas sin importar
si en el poder de turno había una democracia elegida por el voto popular o
fuerzas militares; ya que era una democracia burguesa. El ERP buscaba tomar el
control para implantar un sistema socialista. Inicialmente, Montoneros sostenía
que podía hacer la revolución de la mano de Perón, quien mostraba simpatía con
la clase obrera y distancia con el capitalismo. Para Santucho, Perón era un
impostor a quien se debía desenmascarar su imagen socialista y mostrar su lado
derechista. Con el ataque a la guarnición militar de Azul, Santucho buscaba
lograr una reacción de Perón; que no tardó en responder públicamente: "Todo
tiene un límite (...) se trata de poner coto a la acción disolvente y criminal
que atenta contra la existencia de la patria y sus instituciones (...) el
repudio unánime de la ciudadanía, hará que el reducido número de psicópatas que
va quedando sea exterminado uno a uno para bien de la República (...) Estamos
en presencia de verdaderos enemigos de la Patria (...) El aniquilar cuanto antes este
terrorismo criminal es una tarea que compete a todos (...) Nuestro ejército,
como el resto las Fuerzas Armadas (...) no merecen sino el agradecimiento del
pueblo Argentino."
Luego de lo
dicho por Perón, Santucho afirmó: "...de los hechos expuestos surge con
claridad meridiana que el verdadero jefe de la contrarrevolución, el verdadero
jefe del actual autogolpe contrarrevolucionario, y el verdadero jefe de la
política represiva, que es la línea inmediata más probable del nuevo gobierno,
es precisamente el General Juan Domingo Perón. Y no porque él sea un traidor
sino porque es un consecuente defensor de su clase, la burguesía, a la que
permanece completamente fiel a pesar de no haber sido comprendido un tiempo por
gran parte de sus hermanos de clase, por sectores de los capitalistas
nacionales y extranjeros" y arremetiendo contra Montoneros e invitándoles a
unirse en un solo frente”; y también agregó:"Amplios sectores del
peronismo progresista y revolucionario, que creían sinceramente a Perón un
revolucionario, se encuentran en estos momentos desorientados. Nuestro Partido
y nuestro Ejército ha llamado constantemente a la unidad a estos compañeros y
sus organizaciones. Hoy tenemos que reiterar ese llamado recordando y
puntualizando, que la línea que adopte el conjunto del peronismo progresista y
revolucionario en la actual situación tiene una importancia enorme para la
revolución, para el desarrollo de las poderosas energías combativas de nuestro
pueblo. Las organizaciones armadas FAR y Montoneros y parte de la Tendencia Peronista
Revolucionaria han cometido un grave error muy notable y perjudicial para el campo
popular, especialmente a partir del 25 de mayo: confiar ciegamente en Perón y
basar toda su política en esa confianza".
El asesinato
del Sindicalista José Ignacio Rucci en 1973, habría motivado al Presidente Juan
Domingo Perón, a crear una organización paramilitar para combatir a la
izquierda de su movimiento. Perón se limitó a escuchar a quienes ofrecieron una
salida violenta, sin aprobar ni desaprobar a quienes aludieron a la necesidad
de operar por izquierda; y a su vez ordenar a las Fuerzas Armadas a «no tomar
prisioneros».
En mayo de
1974 El ERP con pertrechos y elementos
humanos capacitado, iniciando su objetivo primario de comenzar el proceso
revolucionario, introduce en Tucumán la “Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez”,
al mando del propio Santucho, quien
entonces decidirá asaltar la localidad de Acheral para fines de mayo. El asalto
fue un éxito, se copó el pueblo, se hizo una formación e izando por primera vez la bandera del ERP.
Se calcula que al finalizar el año 1974, el ERP, tenía unos 2500 simpatizantes
esparcidos por toda la provincia. A su vez se realizaron diversos ataques a
destacamentos militares del interior como una demostración de fuerza al atacar
en simultáneo la
Fábrica Militar de Pólvora y Explosivos de la localidad de
Villa María, donde fue capturado el coronel del Ejército, Argentino del Valle
Larrabure; y también atacar al Regimiento 17 de Infantería Aerotransportada de
Catamarca, en agosto de 1974; la primera acción fue realizada por la compañía
Decididos de Córdoba, al mando de Juan Eliseo Ledesma y la segunda por la Compañía de Monte,
comandada por Juan Manuel Carrizo y Hugo Irurzun (Capitán Santiago). En la Fábrica Militar,
el ERP ingresó con la ayuda del soldado conscripto Mario Pettigiani que dominó
la guardia aprovechando que estaba asignado a la fábrica y luego de una hora de
combate logró el copamiento de la unidad, de donde retiró armas y municiones
varias. Las acciones de combate se prolongaron durante todo ´74 y la guerra
sucia entre los bandos no tuvo ni tregua ni límite; en donde los principales
perjudicados eran los civiles que soportaban la violencia de las partes en
conflicto a causa de los secuestros y ejecuciones sumarias que ambos bandos
realizaban.
En medio de un
clima político y social sumamente enrarecido y conflictivo, el 19 de septiembre
de 1974 un comando Montonero concreta el secuestro extorsivo que obtuvo el
cobro del mayor rescate de la historia argentina ya que la organización recibió
sesenta millones de dólares, por la entrega con vida de los hermanos Juan y
Jorge Born, a los seis y nueve meses de secuestro respectivamente. Los hermanos
Born eran por entonces los principales accionistas del mayor conglomerado
productor y exportador cerealero argentino. Dirigentes Montoneros confirmaron,
extraoficialmente, que una parte del dinero fue derivada hacia Cuba con el fin
de ponerla transitoriamente a resguardo, en tanto que el pago final de unos 17
millones de dólares fue cobrado y administrado por el banquero David Graiver,
quien tenía sus oficinas en la ciudad de Nueva York y falleció en un dudoso
accidente de aviación. Versiones periodísticas sugiriendo que la fortuna de los
Montoneros quedó finalmente incautada y confiscada en Cuba por orden de Castro,
pero algunos ex funcionarios cubanos han declarado que todo el dinero
proveniente de este secuestro les fue entregado a Firmenich, Perdía y Yaguer,
algunas veces en forma personal y en efectivo, y otras en graduales y sucesivas
remesas al exterior vía complejas triangulaciones financieras a través de
bancos de Checoslovaquia y Suiza.
A partir de
1975 se realizaron conversaciones para un acercamiento entre la dirigencia de
Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), brazo armado del
Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). A partir de allí, sin
acuerdos formales, Montoneros se volcará a realizar acciones de guerrilla
urbana, mientras que el ERP tratará de consolidar su fuerza en el interior
capaz de generar un movimiento de resistencia. Cabe destacar que ambos grupos
poseían capacidad efectiva de solventar y financiar sus fines combativos con
los fondos de secuestros y extorsiones a empresarios y políticos. A principios
de 1975, Montoneros destacó observadores en el frente rural del ERP y creó una
Unidad Básica de Combate Logística (UBCL) con la que apoyó a la Compañía de Monte Ramón
Rosa Jiménez, proporcionando armas, medicamentos y refugio a los militantes del
ERP en forma regular. A partir de allí el ERP suma fuerzas para atacar a los
sectores sindicales que apoyaban al gobierno. El 28 de enero de 1975, miembros
del ERP, matan en una emboscada al director de Delegaciones Regionales de
Trabajo, Armando Canziani y a su guardaespaldas. El 4 de febrero en Tucumán, El
ERP emboscan y matan al ex dirigente del sindicato del ingenio Concepción, Rodolfo
Chávez y a tres guardaespaldas.
Frente a los
hechos armados emprendidos por las organizaciones militantes radicalizadas se
dio una acción cada vez más violenta de la derecha peronista –sostenida desde
el entorno del propio Perón– contra las organizaciones políticas armadas, que
se acentuó más aún luego de la muerte del anciano líder. Al asumir su esposa y
vicepresidente María Estela Martínez de Perón la presidencia, bajo la
influencia de López Rega.
José López
Rega Había sido nombrado por Héctor J. Cámpora como ministro de Bienestar
Social; ya que poseía muy buena relación Juan D. Perón y su esposa en el
exilio. Una vez en el poder se comenzó a
rodear de militantes de otras agrupaciones que querían eliminar a la izquierda
peronista. La conformación de estas fuerzas conformaba a sectores de ex
tacuaras del Movimiento Nueva Argentina (MNA), militantes de la Juventud Federal
del dirigente peronista Manuel de Anchorena, miembros del Comando de
Organización y grupos sindicales ortodoxos. Además, también creó la Juventud Peronista
República Argentina (JPRA), debido a que necesitaba de un aparato propio que
saliera a pelearle «la calle» y responderle en forma directa a las agrupaciones
que respondían en forma orgánica a las organizaciones FAR y Montoneros. La organización
fue sostenida con los recursos del Ministerio, y hasta les permitió el ingreso
a la rama juvenil del Consejo Superior Peronista, desde donde comenzaron a
combatir a la
Juventud Peronista de Regionales, agrupación de superficie de
Montoneros.
No era novedad
la conformación de grupos especiales del estado que apliquen medidas de
represión ilegales y contrarias a la defensa de los derechos humanos. Algunos
historiadores e investigadores han afirmado que la Triple A tiene
antecedentes en las bandas parapoliciales que surgieron a principios del siglo
XX, luego del Decreto Ley de Defensa Social. Cuando se sucedieron masacres
conocidas como la
Semana Trágica. Muchas de esas masacres fueron realizadas o
apoyadas por las bandas parapoliciales conocidas como Liga patriótica Argentina.
También son señalados como antecedentes más contemporáneos, organizaciones como
la Alianza
Libertadora Nacionalista, el grupo parapolicial “Vizca” anti
comunista durante el 1º y 2º gobierno peronista; como mencionar algunos ejemplos
de organizaciones represivas paraestatales.
Existen
teorías acerca del nombre de la
Alianza que podría deberse al perfil esotérico de López Rega,
quien creía que la moral de la humanidad iba a evolucionar en la medida en que
se desarrollaran los tres vértices magnéticos del triángulo de la Triple A. Aunque otras
versiones hablan de un compromiso entre dos facciones que proponían Alianza
Antiimperialista Argentina o Alianza Anticomunista Argentina, por lo que
firmaron como Triple A, aunque luego se impuso la segunda acepción. Aunque en
ese momento su liderazgo fue negado, hoy se sabe que José López Rega coordinó
su organización secretario personal y ministro de Juan Domingo Perón, quien la
empleó para combatir los sectores de izquierda del propio movimiento peronista.
López Rega y el comisario general entonces jefe de la Policía Federal
Argentina, Alberto Villar, organizaron la Triple A durante el gobierno interino de Raúl
Lastiri, en 1973.
López Rega, al
frente del Ministerio de Bienestar Social, desvió fondos para financiar a la organización y el armamento del grupo
parapolicial. Seguiría en ese cargo durante el gobierno de Perón y, a su muerte
(1º de julio de 1974), en el gobierno de Martínez de Perón, sobre la cual ejercía una
extraordinaria influencia basada en una compartida devoción espiritista. La Triple A, desde su
gestación se organizó como un sistema de células, con el fin de que «no supiera
un determinado grupo qué es lo que iba a hacer el otro». La organización se
encontraba dirigida por un cuerpo nacional, que contaba con un cuerpo de
ejecutores, y las secciones de «inteligencia», «justicia» y «operaciones»; este
organigrama se repetía regionalmente. Los encargados del grupo original fueron
López Rega, Villar, Almirón y Rovira. En un principio, sólo existieron células
de personal vinculado al Ministerio de Bienestar, al mando de los
«lugartenientes» de López Rega, Rodolfo Eduardo Almirón y Alberto Villar.
Luego, estas células fueron multiplicándose, siendo parte de ellas personal
militar, oficiales policiales y agentes de inteligencia. De forma paralela la Triple A creó, en
localidades lejanas a la Ciudad
de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, nuevas organizaciones que respondían al
mando de López Rega, por ejemplo, en Córdoba, gobernada por un «interventor
federal», se creó el Comando Libertadores de América. También se asoció con
grupos parapoliciales anteriores, otorgándoles protección, logística e
inteligencia a cambio de lealtad.
Debido a su
organización, los métodos de la
Triple A variaba según el objetivo del atentado y la «célula»
a cargo de la planificación y ejecución. En muchos casos eran militantes
populares o sindicalistas que eran secuestrados en su domicilio o en la vía
pública por un grupo de hombres con credenciales policiales, uniformadas o no.
Luego, estas personas aparecían acribilladas al otro día. Los atentados con
bombas y los ataques con ráfagas de subfusil fueron otro método común utilizado
por el grupo parapolicial desde el principio de la represión ilegal. La Triple A fue adoptando
procedimientos más violentos. Los secuestros, violaciones y ejecuciones de
mujeres fue un método incorporado al «ritual» del terror. La eliminación de
familias enteras se practicó como forma brutal de «escarmiento». También, se
recurrió a la voladura con explosivos de sus víctimas.
A fines de
1973, la Triple A
difundió una «lista negra» de personalidades que serían inmediatamente ejecutadas
donde se las encuentre. La lista estaba integrada por militantes montoneros y
del ERP; así como de varios intelectuales, también miembros de las fuerzas armadas que
habían criticado al gobierno y a personajes públicos que no demostrasen su
afinidad con el gobierno. El 4 de enero de 1974, la Policía Federal
allanó en Buenos Aires las librerías Fausto, Atlántida, Rivero y Santa Fe,
donde arrestó a los empleados por difundir libros. Algunos de los libros
prohibidos eran «La boca de la ballena», de Héctor Lastra; «Territorios», de
Marcelo Pichón Riviere; «Sólo ángeles», de Enrique Medina y «The Buenos Aires
affaire», de Manuel Puig. Todos los ejemplares encontrados fueron secuestrados.
Desde el comienzo del gobierno constitucional de Héctor Cámpora, el 25 de mayo
de 1973, hasta el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la CONADEP (en 1984) recibió
unas 600 denuncias y certificaciones de desapariciones forzadas previas al
golpe de 1976 y 500 ejecuciones sumarias; certificadas en documentos públicos.
Las amenazas de muerte llevaron al exilio a muchos, incluyendo a científicos
como Manuel Sadosky; periodistas como Pepe Eliaschev; psicoanalistas como Marie
Langer; artistas como Héctor Alterio, Mercedes Sosa, Pino Solanas, Norman
Briski, Inda Ledesma, Armando Tejada Gómez, David Stivel, Luís Brandoni,
Horacio Guaraní, Nacha Guevara; entre otros.
El 11 de mayo
de 1974 el padre Carlos Mugica fue emboscado cuando se disponía a subir a su
automóvil Renault 4 azul estacionado en la puerta de la iglesia de San
Francisco Solano de la calle Zelada 4771 en el barrio porteño de Villa Luro
donde acababa de celebrar misa. Este sacerdote recibió varios disparos de
subfusil que le afectaron seriamente el abdomen y el tórax, falleciendo a los
pocos minutos al ser trasladado a un hospital cercano.
En conjunción
con la conformación de instrumentos para oficiales de represión, también se facultó
a las fuerzas armadas preparadas para la defensa para actuar dentro del
territorio para sumar fuerzas de represión ante la conjunción de las
agrupaciones políticas armadas radicalizadas. La presidenta María Estela
Martínez de Perón dictó entonces el primer "decreto de
aniquilamiento", que llevó el número 261/75, fechado el 5 de febrero de
1975, por el cual ordenó al Ejército Argentino intervenir y "aniquilar el
accionar de los elementos subversivos que actuaban en la Provincia de
Tucumán". A esto se lo denominó Operativo Independencia, y durante el
desarrollo del mismo, el Ejército Argentino y la Fuerza Aérea
Argentina lucharon en la localidad tucumana de Monteros venciendo a la Compañía Ramón Rosa
Jiménez del ERP, y a los militantes Montoneros enviados a apoyarlos, que
buscaban crear un "foco revolucionario" en el monte tucumano.
Radicalización Política Armada y debilidad
del respeto de los derechos constitucionales.
La primera
ofensiva de Montoneros, de enero a marzo de 1975, produjo ciento cincuenta
operativos, entre propaganda, ajusticiamientos y diversos atentados. El 15 de
marzo una bomba montonera explotó en la Plaza Colón, al lado del Comando General del
Ejército, aparentemente dirigida contra el general Jorge Rafael Videla; produciendo
29 heridos, entre ellos cuatro coroneles y el resto civiles. El 23 de abril,
tres pelotones de combate de Montoneros asesinaron al comisario inspector
Telémaco Ojeda, que integraba el Servicio Antisubversivo de Rosario.
En enero de
1975, el abogado argentino Leandro Despouy dio testimonio en tribunales
internacionales sobre los crímenes cometidos por «funcionarios del gobierno o
ser allegados políticos», responsabilizaron a López Rega y a otros funcionarios
del gobierno de María Estela Martínez de Perón. El abogado exiliado dio cuenta
de la metodología de asesinato a sangre fría de militantes desarmados y a la
tortura sistemática, acompañada por los comunicados oficiales que hacían
parecer estos asesinatos como productos de “violentos tiroteos”. Además, se denunció
lo que luego se conocería como el Plan Cóndor, la acción conjunta de las
fuerzas de seguridad de varios países de Sudamérica. En este aspecto, se dio
cuenta de al menos cinco personas secuestradas en Buenos Aires y trasladadas a
Montevideo, donde fueron torturadas y asesinadas. Estas denuncias dejaron
expuesto el accionar oculto de la Triple A,
instando a Lopez Rega a renunciar a su cargo y abandonar la vida política.
El 19 de julio
de 1975, los Granaderos descubrieron, al desmontar la sede del renunciante
López Rega en el Ministerio, un arsenal de armas de guerra, incluyendo
subfusiles, granadas y fusiles de francotirador. El escándalo consecuente lo
implicó, así como a Isabel, en acusaciones de corrupción por malversar fondos
del gobierno. El accionar antiterrorista había quedado al descubierto ante la
sociedad por lo que la continuación del “combate” pasó a ser regenteada por los
sectores sindicales y al mando de la patota de su guardaespaldas.
Cuando la Triple A todavía se
encontraba en actividad, hubo denuncias de sus delitos en diversos medios de
comunicación masivos quienes denunciaron las presiones a sus periodistas para
publicar los comunicados de la
Triple A En estos medios denunciaron, «la intervención de la
agrupación en “la masacre de Ezeiza”», «la entrega de $ 1.000.000 de la cartera
para destinarlos a la estructura clandestina», «la preparación en esa
estructura de un escuadrón de la muerte que llevaría el nombre de “Águilas
negras”, entre otros.
El 6 de julio
de 1975, el diario La Opinión
publicó un informe completo sobre la “Triple A”, que sería una copia del
entregado por Ricardo Balbín a la presidente María Estela de Perón. El informe
daba cuenta del reporte realizado por el Ejército en 1974, y realiza la
denuncia de la vinculación del Ministro José López Rega con la «organización
terrorista de ultraderecha denominada Triple A». Diputados de la izquierda
peronista, como Ortega Peña, luego de realizar denuncias a partir de sus
investigaciones en diversos medios de comunicación, denunciaron los crímenes.
Las denuncias no prosperaron y desde enero de 1974 había más de veinte
diputados amenazados de muerte por la Triple A. La situación se tornó peor luego del
asesinato de Ortega Peña y de un intento fallido de asesinato al diputado
Héctor Sandler quien partió al exilio. Recién luego del exilio de López Rega y
sus colaboradores, el 23 de julio de 1975 la Cámara de Diputados dio curso al pedido de juicio
político presentado por el diputado Jesús Porto y remitió una copia para la
investigación judicial sin que prospere ninguna medida por parte de este poder federal. De esta
manera se plasmó el grado de impunidad que gozaba esta organización para
estatal. Desde el gobierno se negaba o desmentían las denuncias. Esto fue luego
negado por ministro del interior Antonio Benítez, en una sesión parlamentaria.
A mediados de
1975, se había iniciado la tarea de reclutamiento y entrenamiento dentro de los
Montoneros para formar la «Compañía Montoneros de Monte» que operaría en el
noroeste de Tucumán. Se efectuaron reconocimientos y se prepararon 40
depósitos, que serían futuras bases de operaciones. Para minimizar su detección
entre la población civil se había formado la unidad principalmente con cuarenta
voluntarios solteros oriundos de la provincia. La zona de operaciones prevista
fue el noroeste de la Sierra
de Medina de Tucumán. En esos tiempos el Ejército estimaba que la guerrilla del
PRT-ERP tenía entre 300 y 500 combatientes en Tucumán. Durante el 13 de febrero
de 1976 mientras los integrantes de la organización Montoneros penetraban por
la zona de El Cadillal se produjo un encuentro imprevisto con el Ejército
Argentino. Como resultado fueron muertos varios integrantes de la «Fuerza de
Monte del Ejército Montonero».
El 22 de
agosto de 1975, día del aniversario de la masacre de Trelew, Montoneros hizo
estallar en todo el país más de cien bombas, y lo mismo ocurrió los días 15 y
16 de septiembre en recuerdo del golpe militar que derrocó al presidente Perón
en 1955. Al mismo tiempo el pelotón montonero Arturo Lewinger hizo estallar una
bomba sumergible dañando al ARA Santísima Trinidad, primer destructor
misilístico de origen británico. En este
período, la Armada
Argentina perdió once hombres: seis oficiales y cinco
conscriptos. El accionar de las agrupaciones políticas armadas radicalizadas
comienzan a implementar acciones netamente terroristas, por lo que la opinión
pública comienza a ser más desfavorable a dicho accionar ya que el
enfrentamiento político violento perjudicará en mayor número sobre la población
civil que comenzaba a requerir una pacificación del conflicto y poder recuperar
una vida social y cotidiana alejada a la situación de cuasi guerra civil que se
estaba generando.
El 28 de
agosto el pelotón montonero Marcos Osatinsky llevó a cabo la “Operación Gardel”
e hizo explotar una bomba de aproximadamente 150 kilogramos en la
pista del aeropuerto de San Miguel de Tucumán, cuando despegaba un avión
Lockheed Hércules C-130 de la Fuerza Aérea
transportando 114 miembros de fuerzas especiales de la Gendarmería Nacional,
con un resultado de seis muertos y 29 heridos.
El 3 de septiembre en un asalto de Montoneros
a un camión del Ejército, en el Camino General Belgrano, murió el sargento
ayudante Anselmo Ríos. En los meses subsiguientes; los casos de enfrentamientos
y asesinatos de militantes de las agrupaciones políticas armadas radicalizadas
y de las fuerzas de seguridad no cesaron de ocurrir; y la publicación de las
victimas enardecía el accionar vengativo de los bandos enfrentados.
En conjunción
al accionar violento de las agrupaciones políticas radicalizadas continuaba incrementándose.
Tanto Montoneros, el ERP y la Triple A;
realizaban acciones terroristas y de asesinatos a no solo los miembros de los
bandos enfrentados. También actuaban contra sindicalistas, funcionarios
públicos, empresarios, y hacia cualquier individuo que accidentalmente se
encontrara en el medio del violento conflicto de intereses políticos. La sensación de inseguridad y guerra civil
era reflejada en las sensaciones de una sociedad civil que era la victima de
las confrontaciones sin tomar posturas por cualquiera de los bandos
enfrentados.
El 5 de
octubre de 1975, 60 miembros de Montoneros, realizaron el ataque al Regimiento
de Infantería de Monte 29 en Formosa. Conducidos por el soldado, Luís Roberto
Mayol. los Montoneros sabían bien dónde se hallaban las diversas armas. El plan
consistía en un ataque para copar el regimiento con la finalidad de robar
armamento y lograr un gran impacto psicológico en la Brigada de Infantería de
Monte. El combate les fue desfavorable, los atacantes huyeron en vehículos
hacia el aeropuerto con varios heridos y con sólo 50 fusiles FAL (de los 200
previstos), dejando 16 muertos propios en el cuartel. Por su parte, los
defensores tuvieron 12 muertos (1 oficial, 1 suboficial y 10 soldados
conscriptos) y 19 heridos. El ataque de Montoneros al cuartel militar de
Formosa provocó una conmoción tal en todo el país que llevó a que Ítalo
Argentino Luder, presidente interino constitucional, dictase otros tres "decretos
de aniquilamiento", que llevaron los números 2770/75, 2771/75 y 2772/75,
por los cuales el cual el Poder Ejecutivo extendió a todo el país la lucha
contra la guerrilla, creando un Consejo de Seguridad Interna, comandado por el
propio Presidente e integrado por las Fuerzas Armadas, de seguridad y
policiales, ordenándoles aniquilar el accionar subversivo. El 24 de octubre de
1975, miembros de Montoneros secuestraron al gerente de producción de Mercedes
Benz, Herr Franz Metz y pidieron 7 millones de dólares por el rescate del
ciudadano alemán. El 26 de este mismo mes, cinco agentes de policía en Buenos
Aires resultaron muertos dentro de sus vehículos luego de que fueron tiroteados
en una emboscada, a metros de la
Catedral de San Isidro.
A fines de
1975, en un llamado "Parte de guerra Nº 1", La Triple A señala como elementos a ejecutar a los
integrantes del siguiente listado de agrupaciones, que incluía desde
organizaciones armadas hasta grupos de tendencia socialdemócrata: Partido
Comunista; Organización Montoneros; Ejército Revolucionario del Pueblo-Partido
Revolucionario de los Trabajadores; Partido Socialista de los Trabajadores;
Juventud Radical Revolucionaria; Partido Comunista Revolucionario y cualquier
sindicalista de base o activista social.
El 28 de diciembre
de 1975 personas identificadas como de la Policía Federal,
redujeron a varios miembros de Montoneros. La noticia fue difundida por la
prensa al mismo tiempo que legisladores radicales denunciaban el hecho en el
Congreso. Al gobierno de la presidente María Estela de Perón llegaron reclamos
de dirigentes e intelectuales del país y del extranjero pero en ningún momento
reconoció ninguna detención. Algunas
fuentes, denunciaron tiempo después, que estos militantes habrían sido
torturados en la guarnición militar de Campo de Mayo, pero del que nunca se
tuvieron noticias ciertas pasando a la categoría de “desaparecido”.
Dichos sucesos
no redujeron el accionar violento de Montoneros. El 3 de diciembre de 1975,
Montoneros asesinó al general de división retirado Jorge Esteban Cáceres Monié,
ex Jefe de Policía Federal durante el gobierno de Alejandro Agustín Lanusse. Se
llevaron a la esposa, también herida, y la dejaron en una zanja a quince
kilómetros, muerta. Ese mismo mes, Montoneros asaltó la fábrica de armamentos
Halcón de Banfield. Se llevaron 250 armas nuevas, 150 fusiles calibre 7,65, 100
pistolas ametralladoras de 9 mm.
A principios de 1976, tres pelotones de montoneros tomaron la fábrica Bendix en
Munro; adonde habían sido secuestrados dieciséis trabajadores. El 2 de febrero
de 1976, 50 Montoneros atacaron la
Escuela de Policía Juan Vucetich, en La Plata.
Una semana
después del hecho de los secuestros de algunos militantes, Montoneros informó
internamente que habían caído algunos locales de importancia, solo conocidos
por las personas secuestradas. Luego Montoneros emitió un comunicado informando
que el 14 de febrero de 1976 el Tribunal Revolucionario declararía culpable de
los delitos de deserción en operación y delación, y propuesto las penas de degradación
y muerte a todos aquellos militantes que negociasen información con el
gobierno. La detención de uno de los principales dirigentes de Montoneros, que
además tenía fuerte llegada a las bases militantes había conmocionado a la
militancia, en especial porque las circunstancias en que se había producido
mostraban que se había violado las reglas de seguridad que, incluso, había
establecido la conducción. La noticia provocó que algunos de militantes de
Montoneros replantearan la necesidad de rediscutir el tema de cómo actuar
frente a la tortura y a una nueva situación represiva. A lo cual, la única
salida para evitar delatar cualquier información, era suicidarse. Cierto sector
de Montoneros proponía fortalecer su relación social y generar mayor oposición
civil al gobierno de María Estela de Perón y plantear el adelanto de las
elecciones, o sea; dar preponderancia a la actividad política y no a la acción
militar pero las propuestas que se impusieron en la última reunión de 1975 del
Consejo Superior Montonero, efectuada en octubre se alineaban con la posición
que favorecía a una victoria por desgaste y que el oficialismo pactase un
reingreso de Montoneros al gobierno. Para Montoneros el reemplazo de la
política por el accionar militar, era inviable demostrando preeminencia de las
lógicas bélicas dentro de la agrupación. La conducción montonera cargo de
traición tanto al integrante que se vendía al enemigo como al que era obligado
a entregar información mediante la tortura y parece no haber reflexionado sobre
el efecto desmoralizador que tenía para muchos militantes la condena en esas
circunstancias de un dirigente respetado.
El accionar
terrorista de las agrupaciones políticas radicalizadas adquirió carácter de
todo o nada. En febrero de 1976, en Tucumán, paracaidistas del Regimiento de
Infantería Aerotransportada 14 entraron en combate con 65 militantes de
Montoneros. Fueron muertos el cabo Héctor Roberto Lazarte y el soldado
conscripto Pedro Burguener y murieron varios integrantes de la “Fuerza de Monte
del Ejército Montonero”, entre ellos Juan Carlos Alsogaray, jefe de la unidad e
hijo del general Julio Alsogaray. El 13 de marzo de 1976, en un atentado de
Montoneros en Córdoba, murieron los oficiales de policía retirados Mario
Guevara y Alberto Belloqui, y un mozo de bar. En la semana previa al golpe
militar de 1976, los Montoneros mataron a 13 policías como parte de su tercera
ofensiva. La conducción de Montoneros sabía en octubre de 1975, como todo el
país que se aproximaba el golpe e incluso tenía noticias, gracias a sus
informantes dentro de las fuerzas militares, detalles y precisiones del mismo,
y continuó con sus operaciones que tendían a unificar a las Fuerzas Armadas
respecto del proceso represivo. Para Montoneros, la lucha armada había quitado
toda posibilidad de retrotraer su carácter militar y beligerante. Para ellos,
nunca hubo en el corto plazo de la democracia una realización del carácter
socialista que deseaban congeniar, por lo que continuaba una situación de
dominación de los mismos sectores que oprimían al país desde 1955. La única
salida a dicho proceso era aniquilar al conservadurismo enquistado en el propio
peronismo.
Paralelamente;
el ERP consumaba su última gran acción que fue el fallido asalto al Batallón
Depósitos de Arsenales 601 Domingo Viejobueno, ubicado en la localidad de Monte
Chingolo, con el objetivo de apropiarse de armamento; gracias a la información
de un soldado militante del ERP, del Batallón de Arsenales 601. El ERP se encontró con nutrido fuego de
fusilería y de ametralladoras pesadas, haciendo evidente la preparación previa
y con ella la pérdida del factor sorpresa. Las bajas de ERP fueron 62
muertos y unos 25 heridos fueron
evacuados por sus compañeros. Durante el ataque murieron además tres oficiales
y cuatro conscriptos. Tras el desastre militar de Monte Chingolo, la conducción
del ERP intentó justificarlo aprovechando la crisis que días antes había
estallado en el seno de la
Fuerza Aérea diciendo que su objetivo era demorar la
consumación de un nuevo golpe militar que ya estaba en preparación.
Como último
recurso en un vano intento de revertir la situación militar en Tucumán, la
compañía "Decididos de Córdoba" llegó a la zona de Monteros a
principios de marzo de 1976. Los guerrilleros cordobeses fueron pronto
derrotados por las fuerzas de paracaidistas y comandos desplegadas en la zona,
quienes fueron largamente apoyadas por helicópteros artillados. Durante las
operaciones planificadas por la
Brigada de Infantería Aerotransportada IV del Ejército contra
el PRT-ERP en Córdoba, 300 militantes desaparecieron a mediados de abril de
1976. El 3 de julio de 1976,
a tres meses del golpe militar, el Comité Ejecutivo del
PRT se reunió y decidió replegarse, además de mandar al exilio a Santucho, para
preservarlo; pero el 19 de julio de 1976 Santucho fué sorprendido en un
departamento de Villa Martelli produciéndose un tiroteo en el interior del
mismo a resultas del cual resultaron muertos Santucho y Benito Urteaga. Liliana
Delfino (su compañera). Fernando Gértel y Ana María Lanzilotto fueron detenidos
y serían luego asesinados en Campo de Mayo. Tampoco se sabe cómo dieron con el
departamento: hay versiones que hablan sobre una inteligencia previa o de una
entrega. Otra versión fue el hallazgo de una boleta con la dirección del
departamento producido al ser detenido el militante Domingo Menna (mientras
esperaban a un delegado de Montoneros que nunca se presentó) y otras a una
filtración de información por parte de Montoneros, ninguna de ellas confirmada.
Tras la muerte de Santucho se encontró en sus valijas valiosa información,
nombres de 395 miembros de la Juventud Guevarista y los Comandos de Apoyo del
ERP que iban a actuar durante el mundial 78. Todos fueron muertos entre 1976 y
1977.
Para el inicio
del Proceso de Reorganización Nacional, la más sangrienta dictadura argentina, la Triple A ya había sido
desmantelada, y las acciones represivas fueron llevadas a cabo en lo sucesivo
por la dictadura. Aunque algunos de sus miembros pasaron a trabajar para los
militares porque ya venían haciéndolo en la SIDE.
El Operativo
Independencia y el accionar de la Triple A
habían reducido y debilitado el accionar de los grupos políticos radicalizados;
pero no eliminados. Pero en definitiva; el gobierno peronista de Martínez
de Perón no había podido capitalizar o incrementar su poder; por lo que recurrió
al apoyo de las fuerzas armadas para logar sus objetivos. La caótica situación
social concordaba con una terrible crisis económica. El gobierno había perdido
toda legalidad desde que necesito de la Triple
A para sostenerse; y perdió toda legitimidad a medida que los
diversos sectores políticos radicalizados o no, denunciaban las irregularidades
cometidas por el gobierno. Toda la sociedad civil, cansada de la violencia,
reclamaba una reorganización política y económica, que devolviese nueva fe y esperanza
a retomar una vida pacifica, con una Republica que defienda los derechos y la
vida de sus ciudadanos. Pero gran parte de la sociedad no veía una salida democrática
posible, por consiguiente, era previsible que el clamor por una salida hacia
una dictadura militar fuera necesario. Era una cultura política conocida y
aprendida por casi un siglo de interrupciones democráticas.
El golpe de
estado perpetrado el 24 de marzo de 1976 comenzó su preparación con mucha
anticipación. Para entonces, la
Argentina era el único país del Cono Sur que mantenía un
régimen democrático, en tanto que todos los países vecinos estaban gobernados
por dictaduras militares (Banzer en Bolivia, Geisel en Brasil, Augusto Pinochet
en Chile, Stroessner en Paraguay y Bordaberry en Uruguay). A mediados de 1975
una delegación de empresarios liderada por José Alfredo Martínez de Hoz,
presidente del Consejo Empresario Argentino se entrevistó en secreto con el
entonces general Jorge Rafael Videla, comandante en jefe del Ejército, para
expresarle la preocupación de los grandes grupos económicos porque "se
estaba impidiendo la libertad de trabajo, la producción y la
productividad" y solicitarle a las Fuerzas Armadas que aseguraran "el
imperio del orden sobre todas las cosas". Desde ese momento, las reuniones
entre empresarios y militares se hicieron frecuentes. La última de esas
reuniones se realizó con el entonces almirante Eduardo Massera, comandante en
jefe de la Armada. En
octubre de 1975, los militares y empresarios comenzaron a reunirse con la
jerarquía de la
Iglesia Católica y de líderes de partidos políticos, que se
comprometieron a no oponerse. En febrero de 1976 el entonces general Roberto
Eduardo Viola elaboró el plan de operaciones del golpe. El plan contemplaba la
necesidad de "encubrir" como "acciones antisubversivas", la
detención clandestina de activistas y opositores, desde la noche misma del
golpe. Es posible que la conducción de Montoneros supiera de la proximidad del
golpe.
El 21 de marzo
de 1976 el diario derechista La Nueva Provincia de Bahía Blanca criticaba a los
políticos que daban prioridad a mantener el régimen democrático y reclamaba
abiertamente el golpe militar: En el ámbito internacional, el golpe fue
previsto por la inteligencia estadounidense. El mismo 24 de marzo de 1976; la CIA expresó su apoyo de
Estados Unidos ante un golpe de estado militar A la una de la madrugada del 24
de marzo de 1976, el general José Rogelio Villarreal inició el golpe de estado
diciéndole a la presidenta Isabel Martínez de Perón: “Señora, las Fuerzas
Armadas han decidido tomar el control político del país y usted queda
arrestada.” Simultáneamente con el golpe, esa misma noche, se realizaron
centenares de secuestros y arrestos, principalmente de activistas y dirigentes
sindicales en áreas industriales estratégicas, como el Gran Buenos Aires,
Córdoba y la zona que se extiende desde el Gran Rosario hasta San Nicolás.
El primer día la Junta Militar dictó el
comunicado Nº 1; que dice: “Se comunica a la población que, a partir de la
fecha, el país se encuentra bajo el control operacional de la Junta de Comandantes
Generales de las FF.AA. Se recomienda a todos los habitantes el estricto
acatamiento a las disposiciones y directivas que emanen de autoridad militar,
de seguridad o policial, así como extremar el cuidado en evitar acciones y
actitudes individuales o de grupo que puedan exigir la intervención drástica
del personal en operaciones”. A partir
de allí, comienza a escribirse otro capitulo oscuro de la historia Argentina.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)